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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en una comparecencia pública tras la llegada del barco Open Arms a la ciudad / EFE

Una chapuza en el presupuesto aboca a Ada Colau a recortar

El equipo de la alcaldesa de Barcelona ya admite "reprogramaciones" o "reajustes" de inversiones por unas cuentas mal hechas

6 min

A Ada Colau se le abre otro frente. Una chapuza en el presupuesto municipal de 2018 aboca al Ayuntamiento de Barcelona a recortar. El equipo de la alcaldesa de Barcelona ya habla de "reprogramaciones" o "revisión de calendarios" de inversiones por mor de unas cuentas anuales mal hechas.

El Ejecutivo local de Barcelona en Comú (BComú) lo admitió ayer martes, 10 de junio, por boca de su primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello. El concejal, número dos de Colau reconoció que si las previsiones de ingresos no se cumplen, el Ejecutivo local de los comunes deberá pasar la tijera. La oposición en pleno le afeó que no diera cifras concretas sobre liquidaciones a 30 de junio. Pisarello se escudó en la burocracia y cargó, de nuevo, contra el Gobierno y la Generalitat de Cataluña.

Sin explicaciones

A falta de mayor concreción, lo probado es que el gobierno municipal de Barcelona ha gastado un 9% más de lo previsto (68 millones) y ha ingresado un 13% menos (147 millones) hasta ahora. Las consecuencias de esta desviación del presupuesto aún no se conocen, pero la oposición ya ha dado el bocinazo de alerta. Pisarello compareció ayer martes en la comisión de Economía y Hacienda a petición del PSC, donde no concretó qué tijeretazos dará el Ejecutivo local de BComú para cuadrar las cuentas.

Pisarello sí defendió que el cálculo del presupuesto municipal "no puede hacerse hasta que se complete la liquidación de impuestos con el Estado", hasta que se liquiden los impuestos de vehículos (IVTM) e IBI en junio y aseguró que las cifras dadas por los socialistas (baja de recaudación del impuesto de Bienes Inmuebles del 30%, de la plusvalía municipal del 23% y 16 millones menos con la tasa de párquines) "son falsas". En este sentido, el primer teniente de alcalde agregó que "están preocupados por la infrafinanciación local" pero avanzó que "espera que la caída de la plusvalía sea asumida por el Estado", pasando así la pelota al tejado del Gobierno.

Previsiones mal hechas

Lo cierto es que Pisarello no desmintió las caídas de ingresos denunciadas por el PSC ni rebatió la desviación del presupuesto que Colau aprobó el pasado 3 de marzo mediante una cuestión de confianza. Sí cargó contra el hecho de que "se asuma como hechos consumados" los posibles recortes en las inversiones u otros capítulos de las cuentas municipales. La oposición, por contra, sí recordó al concejal responsable de las áreas de Economía y Trabajo que si un ayuntamiento no consigue ingresar más, no tiene caja con la que gastar.

Tampoco explicó el electo por qué el portal de transparencia muestra un empeoramiento de la situación global de la tesorería municipal. Como recordó el PDeCAT, "hay desviaciones a la baja en todos los capítulos de ingresos y al alza en los gastos". Por ejemplo, las tasas municipales y otros ingresos han caído 10,7 millones respecto al mismo periodo del año anterior; las transferencias corrientes, un millón de euros; las transferencias patrimoniales, 3,6 millones y los ingresos de capital, 0,6 millones. En el capítulo de gastos, todos los ítems presentan desviaciones al alza respecto a los presupuestado, incluido el capítulo de personal, donde se ha gastado 5,5 millones más de lo previsto.

Otra crisis para Colau

La supuesta mala gestión de su número dos a la hora de elaborar los presupuestos municipales ha abierto una crisis de incierto desenlace en el equipo de Ada Colau. En el último año de mandato, el equipo de gobierno de BComú es cuanto está acometiendo la mayoría de inversiones del mandato, incluyendo las intervenciones en la Meridiana, plaza de les Glòries o la calle Mallorca, con la vista puesta en las elecciones municipales de 2019.

Además, si el desvío presupuestario no se corrige con los recortes que teme la oposición, la munícipe corre el riesgo de romper la tendencia de los años 2016 y 2017, cuando cerró con superávits de 100 y 1,3 millones de euros, respectivamente. Ello agregaría otro problema para BComú, que ya se enfrenta a fuertes críticas por su incapacidad de concitar consenso, los graves problemas de incivismo y consumo y venta de drogas en el Raval y el repunte del precio de los alquileres en Barcelona, entre otros.