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Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona

Colau propone aumentar un 18% el gasto en políticas sociales

El gobierno municipal no descarta presentar una cuestión de confianza si no consigue la aprobación de los Presupuestos de 2017, que llegan a los 2.580 millones

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Es un primer punto de partida para establecer una mesa de negociación. El equipo del gobierno de Ada Colau ha presentado la tarde de este lunes un primer proyecto de Presupuestos para 2017 con el que confían en llegar a un acuerdo con el resto de grupos municipales.

“No hemos pedido un cheque en blanco a nadie. Es una propuesta que intenta reflejar la filosofía de este gobierno en materia presupuestaria” ha dicho Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Economía, Trabajo y Planificación Estratégica. “Tienen una característica básica: son solventes y aumentan los recursos destinados a la ciudad y a la necesidad de los vecinos”, ha añadido.

Contra la desigualdad

En concreto, el equipo de la alcaldesa de Barcelona prevé unas cuentas cifradas en 2.580,5 millones de euros, lo que significa un incremento del 4,7% respecto a los recursos disponibles este 2016. La propuesta prioriza los derechos sociales, a los que pretende destinar 332,1 millones de euros, que supone un aumento de 44,9 millones respecto al año anterior, cuando se destinaron 287,2. O sea, un 18% más.

“Nuestro objetivo principal es la lucha contra la desigualdad y la pobreza de la ciudad” ha reiterado Pisarello, tras explicar que los nuevos presupuestos se destinarán a la creación de nuevas guarderías y ayudas en el ámbito de la vivienda, entre otros.

En el ámbito de la Empresa, Cultura e Innovación, el proyecto prevé destinar 218,8 millones de euros, 17,3 más. Las aportaciones a los distritos aumentan en 6,7 millones, un 2,4% más, pasando de los 277,9 a los 284,6 millones de euros previstos para 2017.

Cuestión de confianza

Pese a que el gobierno municipal considera que el proyecto de Presupuestos para 2017 es un buen punto de partida para la negociación previa a la aprobación, Pisarello no ha descartado presentar una cuestión de confianza si fuera necesario: “Es una herramienta prevista; no nos da miedo, pero no es el horizonte que contemplamos. Si estamos aquí es porque pensamos que es una propuesta de sentido común”.

En la misma línea se ha mantenido el segundo teniente de alcalde de Empresa, Cultura e Innovación, Jaume Collboni. “Los grupos de la oposición tienen la gran oportunidad de pasar de las palabras a los hechos. Aquellas palabras que pedían diálogo aquí lo tienen, y aquellas que pedían incidir en los presupuestos, aquí los tienen para poder incidir”.

Tras la rueda de prensa, dos de los grupos de la oposición ya se han mostrado reacios a dar su apoyo. La CUP ha exigido que el Ayuntamiento de Barcelona cese en su “represión” con los manteros y CiU, por su parte, se ha extrañado de que las previsiones no contemplen un aumento en la plantilla de la Guardia Urbana.