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Inauguración de comerciales en un callejera de Barcelona  / CG

Colau sí prohíbe a los comerciantes legales la promoción callejera

Tiendas de ropa se ven obligadas a inaugurar sus tiendas de forma clandestina ante la prohibición “discrecional” del Ayuntamiento. “Los manteros, en cambio, no tienen problemas”, denuncian

20.10.2018 00:00 h.
7 min

Hubo un tiempo en que la apertura de una nueva tienda de ropa iba acompañada de una inauguración consistente en un pequeño desfile en la calle y un reparto de folletos. Pero desde que llegó Ada Colau a la alcaldía de Barcelona, ese tipo de promociones suelen ser prohibidas. Lo hace de forma “discrecional”, como demuestra un documento al que ha tenido acceso Crónica Global. “Inauguramos la tienda de forma casi clandestina. Nos sentíamos terroristas. Pero a pocos metros, tenemos a los manteros vendiendo género sin problema”, explican los propietarios de un establecimiento que, hace unos meses, abrió sus puertas en Rambla de Cataluña. No esconden su malestar por las trabas que el Ayuntamiento pone a los comerciantes. Y, sobre todo, al agravio comparativo con el “top manta”.

Denegada la licencia de uso común especial de la vía pública

Así, el gerente del distrito del Eixample comunicó a los responsables de la tienda la decisión de “denegar la licencia de uso común especial de la vía pública, solicitada para ejercer la actividad de desfile de moda porque no concurren las circunstancias previstas para la concesión de este tipo de licencias de carácter discrecional, como la utilizar pública de la ocupación, compatibilidad con otros usos o actividades de la zona o adecuación a la estética de la instalación al entorno”. Todo ello en conformidad con lo previsto en los artículos 2, 37 y 48 de la Ordenanza sobre el uso de las vías y los espacios públicos de Barcelona”. También se desestimó la posibilidad de que se repartieran flyers (folletos de promoción de la tienda) en la calle.

"Un criterio discrecional"

Los dueños de la tienda critican que se aplique “un criterio discrecional” que, a su juicio, es lo mismo que “conceder o no una licencia según le parezca al funcionario”.

Fuentes municipales niegan este extremo. “El concepto discrecional es un término administrativo que se refiere a la posibilidad de elegir entre varias opciones, no significa que hay un funcionario que hace lo que le da la gana”, explican a este diario. Añaden que, en este caso, “se entiende que se trata de una actividad solicitada por un negocio privado que no tiene interés público. En Barcelona se han hecho pasarelas en la calle, pero en un marco colectivo, por ejemplo, como las organizadas por asociaciones de comerciantes para promocionar una zona determinada”.

En el caso de los flyers, precisan que el reparto en la vía pública está completamente prohibido.

Manteros en el centro de Barcelona

Manteros en el centro de Barcelona

Los argumentos del Ayuntamiento no convencen a un colectivo, el de los comerciantes, que no se sienten apoyados. Marga Domingo, presidenta de la Asociación de Comerciantes del Born, explica a este diario que “siempre que hemos querido realizar actividades en la calle nos hemos encontrado con problemas. En cambio, los manteros se colocan sin problemas en la vía pública. Hemos luchado mucho para que el Ayuntamiento nos haga caso”. Domingo recuerda que “hace unos años, el Born era el quinto barrio de referencia mundial. Hoy eso ya no es así”. Precisa que “las tiendas que hay en el Born no son multinacionales, sino pequeños comercios o tiendas de diseñadores emergentes”.

floristas ramblas

Floristas de las Ramblas de Barcelona

210 expedientes

Esta semana se tuvo noticia de las 210 expedientes sancionadores que el Consistorio ha puesto a establecimientos que exponen flores y plantas en la vía pública. La intervención se hizo tras recibir un aviso del Gremi de Floristes de Catalunya sobre tiendas que ocupaban el espacio público sin licencia. Pero la campaña se giró en contra del gremio, cuyo secretario asesor, Miguel Segura, asegura que se trata de una "revancha" contra el sector por alertar de la práctica de las tiendas multiprecio y bazares.

El comercio de Barcelona alcanzó en 2016 los 149.500 trabajadores y más de 16.000 empresas con asalariados. Estos datos representan, respectivamente, el 14,5% y el 21,9% del empleo y del tejido empresarial de la ciudad y generan cerca del 15% del PIB (2015) de Barcelona.

La gestión del PSC

La concejal del PSC, Montserrat Ballarín, explica que “a Colau nunca le ha interesado apoyar el comercio, que ve como una actividad capitalista”. De esa indiferencia dan fe los continuos cambios que ha habido al frente de ese negociado en los últimos tres años. Primero se nombró a un comisionado, Miguel Ortega, que duró pocos meses y que toreó con el conflicto de las luces de Navidad que Colau quiso eliminar. Después fue el concejal Agustí Colom quien asumió esa área. Cuando el PSC entró en el gobierno municipal fue la propia Ballarín la que estuvo al frente durante 18 meses. Y tras la ruptura del pacto, Colom volvió a coger las riendas del ámbito de Comercio.

 “Mientras el PSC gestionó ese ámbito, el Consejo Sectorial de Comercio y Ciudad se reunió cuatro veces. No se ha vuelto a convocar. Y proyectos que impulsamos se han dejado morir, como el Business Improvement District (BID), un sistema de autogestión público-privada que se experimentó en el Born y en Sant Andreu. O el impulso del e-commerce.

Promoción comercial

La concejal considera que las trabas a la promoción comercial en la vía pública es “un agravio comparativo frente a un top manta desbordado en el paseo de Gràcia”.

Durante su gestión, los socialistas elaboraron diseñaron ocho líneas estratégicas y 43 medidas para concretar la estrategia de refuerzo y proyección del comercio en Barcelona (proximidad, inmersión digital, profesionalización, asociacionismo y vertebración de las Àreas de Promoción Económica Urbanas (APEU).

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