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Una imagen de archivo de la placa de una 'Plaça 1 d'Octubre' en un pueblo de Cataluña, algo que también podría hacer Colau en Barcelona

Colau baraja llamar '1 d'octubre' a una plaza o calle de Barcelona

La normativa obliga a esperar cinco años desde la muerte de una persona para poner su nombre a un espacio público, algo que el Gobierno municipal considera que podría aplicarse también en este caso

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El comisionado de Programas de Memoria de Barcelona, Ricard Vinyes, ha afirmado este miércoles en la comisión municipal de Presidencia que el Ayuntamiento estudia la posibilidad de poner el nombre de 1 d'octubre a una calle o plaza de Barcelona.

Así se lo ha hecho saber al concejal del PDeCAT Jaume Ciurana, que ha pedido dedicar una calle o una plaza emblemática de la ciudad al 1-O. Ciurana ha indicado que su grupo han llevado el asunto a diversos distritos y que BComú ha votado a favor en unos y en contra en otros.

Obligatorio esperar cinco años

La normativa obliga a esperar cinco años desde la muerte de una persona para poner su nombre a un espacio público, algo que el Gobierno municipal considera que podría aplicarse también en el caso de acontecimientos. Por contra, el PDeCAT rechaza esta interpretación de la norma. 

Vinyes ha insistido en que el Ayuntamiento está estudiando esta posibilidad: "Queremos tener los suficientes elementos para ver cómo algo tan importante queda reflejado en las calles". El comisionado de Programas de Memoria de Barcelona ha evitado tomar una decisión al respecto, y ha destacado que la voluntad del consistorio es "recoger todas las sensibilidades, al menos hasta donde se pueda llegar".

Otras ciudades

Girona fue una de las primeras ciudades que incluyó el 1 de octubre en su nomenclátor. En ese caso, fue en lugar de la plaza de la Constitució. La medida salió adelante con los 11 votos de PDeCAT, ERC y la CUP. Lo mismo ocurrió en Les Borges Blanques (Lleida), donde la plaza de la Constitució también dejó paso a la plaza de l’1 d’Octubre.

Insultos en un colegio

La misma comisión de Presidencia también ha aprobado una proposición del PDeCAT para rechazar los insultos de "grupos españolistas" a alumnos y profesores de la escuela CIC Escola Batxillerats el pasado 4 de octubre y pedir que el Ayuntamiento se persone como acusación particular en caso de denuncia. La proposición ha contado con los votos a favor de BComú, PDeCAT, ERC, CUP, el voto en contra de Cs y PP y la abstención del PSC.

La líder de Cs en Barcelona, Carina Mejías, ha afirmado que la violencia está causada por el proceso soberanista y la confrontación que provoca, y ha dicho que echó de menos que los partidos soberanistas criminalizaran las agresiones y el señalamiento a los jóvenes de SCC en la UAB y la cancelación de un acto en la UB en homenaje a Cervantes.

Discrepancias sobre la violencia

Jordi Coronas (ERC) ha reclamado a Cs que no fomente el discurso de la violencia, y Carmen Andrés (PSC) ha insistido en que el diálogo debe ser el instrumento para dirimir las diferencias, por lo que ha instado a abandonar posiciones enrocadas. Por su parte, el concejal del PP Javier Mulleras ha criticado que los soberanistas condenen la violencia "a la carta".

El teniente de alcalde de Derechos de Ciudadanía, Jaume Asens, ha coincidido en que no se pueden banalizar los actos de la extrema derecha ni sus agresiones a colectivos de inmigrantes, profesores y periodistas, entre otros, aunque ha recordado que también existe la extrema derecha independentista.