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Arriba, Ada Colau y su pareja, Adrià Alemany; Eloi Badia, y su pareja, Tatiana Guerrero. Abajo, 'manteros' vendiendo productos ilegales.

Colau encarga a la pareja del concejal Badia resolver el conflicto del 'top manta'

Arrecian las críticas por la desmedida preferencia del equipo de la alcaldesa hacia sus respectivos consortes

Redacción
3 min

La preferencia que demuestra el equipo de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona por sus parejas a la hora de nombrar los cargos municipales está generando cada vez más malestar en el consistorio.

En este marco se circunscriben las últimas críticas de la oposición en relación a cómo está afrontando el ayuntamiento el problema de los ‘manteros’. La elegida por Colau para preparar un plan de choque frente al ‘top manta’ es Tatiana Guerrero, esposa de Eloi Badia, el polémico concejal de Presidencia, Territorio, Agua y Energía, responsable del distrito de Gràcia --muy criticado por la gestión que realizó de los disturbios por el Banc Expropiat-- y persona de máxima confianza de la alcaldesa.

A sus 28 años, Guerrero, que es consejera técnica del distrito de Les Corts, presenta un bagaje profesional y un peso político poco consistente como para asumir el reto que le han encargado. La consorte de Badia es licenciada en Psicología y ha participado en actividades relacionadas con poblaciones en riesgo de exclusión social.

El ayuntamiento, una gran familia

Pero este no es el único caso en el que el parentesco parece contar como mérito profesional para ascender en el ayuntamiento o en su entorno. De hecho, el propio marido de Colau, Adrià Alemany, dejó su empleo en el Barça para ocuparse de las relaciones institucionales del partido que presiden el gobierno municipal, Barcelona en Comú. De igual forma, Vanessa Valiño, esposa de Gerardo Pisarello --primer teniente de alcalde--, ejerce de consejera en la concejalía de Vivienda que dirige Josep María Montaner. Mientras que la esposa de Montaner, Zaida Muxí, ahora responsable de urbanismo en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, trabajó en Col.lectiu Punt, una empresa contratada por Colau para proyectos de desarrollo vecinal. Una situación similar a la de Gaëlle Suñer, esposa de Raimundo Viejo, que fue concejal hasta que dimitió para presentarse al Congreso, y que trabaja en Raons Públiques, otra empresa de dinamización vecinal contratada a dedo por Colau.

Desde Barcelona en Comú se defienden asegurando que todos los elegidos tienen la capacidad profesional adecuada para cada cargo, pero la oposición no duda en calificar este entramado de relaciones familiares de “nepotismo”.