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Gerardo Pisarello, Pablo Iglesias, Xavier Domènech, Ada Colau y Laia Ortiz (de izquierda a derecha) en un acto de campaña.

Colau delega en Xavier Domènech la gran coalición de izquierdas

ICV bendice el liderazgo del diputado de En Comú Podem, con las miras puestas en una futura entente con ERC y CUP

María Jesús Cañizares
3 min

La gran coalición de izquierdas, la peor pesadilla de Convergència, echa a andar. Xavier Domènech, diputado en el Congreso de En Comú Podem, será el líder de esa nueva fuerza de las próximas elecciones autonómicas porque así lo ha decidido Ada Colau.

Con la mirada puesta en una posible entente con ERC y CUP, la alcaldesa mueve los hilos de una confluencia de partidos que forman parte de la órbita de Podemos, ICV y Equo desde el convencimiento de que el éxito obtenido en Barcelona, así como en las elecciones generales del 20D --los podemitas ganaron en Cataluña-- se puede repetir a nivel autonómico.

Aglutinador

La elección de Doménech vence muchas resistencias, dado que el perfil de otros dirigentes como Albano Dante Fachin (Podem) o la propia Ada Colau (Barcelona en Comú) despertaba recelos en los ecosocialistas. Por contra, el talante dialogante, menos abrupto, del historiador y activista nacido en Sabadell, sí que ha generado complicidades.

Según ha podido saber Crónica Global, en la asamblea que ICV celebró el pasado fin de semana --en la que estuvo presente el líder de Podemos, Pablo Iglesias-- el nombre de Domènech corrió entre los asistentes como futuro aglutinador de una nueva izquierda catalana que no descarta un pacto con ERC y CUP, pues dan por hecho el fracaso del proyecto secesionista de Junts pel Sí, incluso antes de 18 meses. 

El referéndum como eje

Así lo cree el núcleo duro de Colau, quien parece dispuesta a cumplir su palabra de quedarse en el Ayuntamiento de Barcelona. La celebración de un referéndum sobre el futuro de Cataluña es el común denominador básico de esa confluencia, llamada a ser un amasijo de siglas difícilmente gobernable, pero que en las encuestas de intención de voto supone una seria amenaza para el clásico soberanismo catalán.

Una confluencia que implica subir la apuesta de Catalunya Sí Que Es Pot (CSQP), cuyo líder, Lluís Rabell, también fue candidato de consenso entre las fuerzas de la izquierda catalana a la izquierda del PSC, pero no logró los resultados esperados en los comicios del 27S.

No obstante, el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat incidió en las buenas perspectivas de futuro de esa nueva izquierda, pues le atribuyó el doble de escaños --ahora tiene 11-- si se celebraran elecciones catalanas.

El lugar del PSC

Fuera de juego quedaría el PSC, a pesar de su inminente entrada en el Gobierno municipal de Colau y de sus buenas relaciones con CSQP a nivel parlamentario. Los socialistas catalanes también tienen que afrontar su propio rearme en el congreso que tendrá lugar en octubre. Al margen de tímidos movimientos sin fuerza en las bases, nadie cuestiona dentro del partido el liderazgo de Miquel Iceta, como tampoco el hecho de que el referéndum unilateral en Cataluña no es --y nunca será-- una opción válida para esta organización.