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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona (d), con Janet Sanz, teniente de alcalde de Urbanismo (i) / EP

Colau expropia la Casa Buenos Aires pese a la causa por prevaricación

El Ayuntamiento de Barcelona culmina la toma forzosa del palacete modernista aunque una causa judicial investiga a la teniente de alcalde de Urbanismo

3 min

Barcelona ha culminado el proceso de expropiación​ de la Casa Buenos Aires pese a que un proceso judicial investiga si el ayuntamiento cometió prevaricación al vetar su transformación en hotel de lujo. 

Lo consigna un anuncio publicado en la Gaceta Municipal de la Administración local [ver aquí], que da cuenta de la aprobación definitiva de toma forzosa del antiguo hotel Buenos Aires, una mansión de 3.922 metros cuadrados situada en Sarrià-Sant Gervasi. La publicación pone fin a al vía administrativa y abre la judicial, que los propietarios del activo, la Congregación de la Misión (Padres Paúles), explorarán. 

Proceso judicial

La aprobación definitiva de la expropiación de la Casa Buenos Aires tiene lugar pese a que en el carril de la justicia discurre un caso judicial en el que el denunciante, London Private Company, inversor que adquirió una opción de compra sobre el palacete para abrir el hotel frustrado por el ayuntamiento, acusa al gobierno municipal de prevaricación, omisión del deber de perseguir delitos, obstrucción a la justicia y coacciones. 

De hecho, en marzo declaró en calidad de investigada, nueva calidad de imputada antes de la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LeCrim), Janet Sanz, teniente de alcalde de Urbanismo. El caso se sigue en un juzgado de Primera Instancia, cuyo togado investiga si hubo indicios de ilícitos penales en el veto municipal al hotel de lujo. 

'No' al hotel y okupada

En efecto, la Casa Buenos Aires, propiedad de los Padres Paúles y adquirida por London Private, tenía que ser una alojamiento de alto nivel, pero el Ejecutivo local jamás avaló la tramitación del proyecto. En paralelo a ello, el activo fue okupado por un grupo de jóvenes, que impidieron también la iniciativa urbanística. 

Finalmente, el Ayuntamiento de Barcelona anunció que iniciaría un proceso de expropiación por 3,5 millones de euros para transformar la mansión en equipamientos comunitarios. Los okupas fueron desalojados, pero el edificio ya se encontraba en el perímetro municipal. El hotel de lujo que pretendía London, por su parte, no verá la luz.