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Imagen de placas solares en un edificio municipal en Barcelona / AJBCN

Colau puentea al PSC y al AMB para impulsar su eléctrica pública

La alcaldesa de Barcelona y sus afines arman una estructura metropolitana de producción de energía que resta influencia a su socio

6 min

Ocurrió con el agua y ahora pasa lo mismo con la energía. Ada Colau y sus afines crean una estructura paralela para impulsar la electricidad pública que finta al Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y al PSC, socio de BComú en esta Administración y también en el Gobierno municipal de la Ciudad Condal. 

Un paso más en este regate de los comunes al PSC se dio ayer en la Comisión de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad. Durante esta sesión, el Gobierno local llevó a aprobación la modificación de estatutos del Grupo Tersa para, por un lado, incorporar a los municipios metropolitanos a la empresa de gestión de residuos y, por el otro, que los Ayuntamientos puedan adquirir acciones de esta compañía pública. 

Tersa será Barcelona Energia

El mismo punto lo aprobará el otro socio de Grupo Tersa el próximo 22 de junio, ha confirmado un portavoz del AMB. Con ello, el conglomerado de valorización de residuos pasará a estar al servicio de Barcelona Energia, la eléctrica pública de Colau que ha cosechado una discreta acogida del mercado, como avanzó Metrópoli Abierta

En otras palabras, una empresa mixta del AMB y el Ayuntamiento de Barcelona se transformará en un holding al servicio de una iniciativa municipal: la eléctrica impulsada por los comunes. Desde la oposición metropolitana alertan de la pérdida de control de la institución supramunicipal de una participada que hasta antes de la pandemia arrojaba pingües beneficios, como explicó Crónica Global

AMB: "Satisfechos"

A preguntas de este medio, un portavoz del AMB ha negado inquietud alguna por el hecho de que su participada de residuos se ponga al servicio de un proyecto, Barcelona Energia, que se ha llevado un revolcón del mercado, por cuanto factura casi toda su actividad al Ayuntamiento de Barcelona. "El AMB ya es titular de las acciones de Tersa. Precisamente, el Área venderá un paquete de estas acciones a Tersa que, a su vez, las venderá a los municipios", ha indicado. 

¿No diluirá ello la influencia de la institución en una empresa rentable? "Para el AMB es motivo de gran satisfacción que el operador público metropolitano se extienda por todo el territorio", ha justificado la misma voz. "Ello implica que los Ayuntamientos formen parte. El objetivo es aumentar la presencia de este instrumento para impulsar las políticas de transición energética", ha indicado el representante. "Este aumento de la presencia tendrá lugar incorporando a los municipios como accionistas", ha precisado. 

Ganan los comunes y pierde el PSC

Existe otro ángulo. Grupo Tersa, una participada del Ayuntamiento y del AMB, pasa a ponerse al servicio de un proyecto local e impulsado por los comunes. La propia Área Metropolitana pierde con ello, ya que permite la entrada de municipios pese a que es esta institución la que en teoría representa la gran Barcelona. 

Con este movimiento, Colau y sus afines, sobre todo Eloi Badia, concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica y vicepresidente de Ecología del AMB, puentean al PSC, que tiene mucha influencia en el AMB. Asumen el control de la valorizadora de energía Tersa y la ponen al servicio de una iniciativa del consistorio que impulsan y supervisan los comunes. Tersa se inclina hacia Barcelona Energia, a quien el mercado ha dado una fría bienvenida. 

Otra red supralocal

El esquema es muy parecido al que Badia ha tratado de armar en la Barcelona metropolitana con la guerra del agua. El edil y exactivista ha trasladado su batalla por cambiar el modelo de servicio a la conurbación y apostar por la gestión pública local en lugar de la mixta mancomunada actual, pese a que el Tribunal Supremo ha avalado el modelo de prestación que existe. Desde el espacio político de Colau se ha impulsado la Asociación de Municipios y Entidades por el Agua Pública (AMAP), una opaca asociación fundada en 2018 y que preside Badia. Y que ha publicado su memoria anual, pero jamás sus cuentas.

En enero de este año, BComú llevó a pleno otra asociación paraguas similar: la Asociación de Municipios y Entidades por la Energía Pública (AMEEP). Lo aprobó el Gobierno municipal con los votos de ERC y entre críticas del resto de la oposición por, según defendieron algunos ediles, ser "otro chiringuito". Ese movimiento se completa ahora con el cambio de rumbo de Tersa, que de gestionar y valorizar residuos se pone al servicio de la electricidad pública