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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en una rueda de prensa en el ayuntamiento / EFE

Colau aplaza los presupuestos a la espera de la constitución del Parlament

ERC rechaza apoyar las cuentas pero no descarta abstenerse, y algunos grupos del Parlament critican que los comunes sean la clave de una mayoría independentista

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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no quiere volver a aprobar los presupuestos municipales para 2018 a golpe de moción de confianza. Sería la tercera vez, ya que no ha conseguido nunca el apoyo suficiente de la oposición para sacarlos adelante por méritos propios.

Por eso ha decidido extraer el debate de las cuentas de la comisión de Economía y Hacienda celebrada la tarde de este martes en el consistorio y llevarlo a una comisión extraordinaria que se celebrará el próximo viernes. De esta forma da pie a que se constituya la Mesa del Parlament y esperar, así, a ver qué panorama se dibuja en la Cámara catalana.

Colau actuó también así en diciembre, cuando retiró del orden del día del último pleno municipal del año el punto que pretendía debatir los presupuestos. Argumentó que prefería posponer el debate pasadas las elecciones del 21D para que éstas no entorpecieran la gestión económica del consistorio.

Abstención general

Que la casuística del Ayuntamiento de Barcelona precisa de malabarismos para llegar a cualquier acuerdo es algo que la alcaldesa conoce desde el inicio de su mandato. Los grupos están demasiado divididos y el ejecutivo municipal gobierna en una minoría histórica tras la ruptura con el PSC de Jaume Collboni.

Pero el papel que juega la líder de los comunes esta semana para que la ciudad avance en cuestión de números es crudo y ella lo sabe. De ahí que busque ya no un voto a favor de su propuesta en cuentas sino una abstención generalizada que no le niegue avanzar en cuestión económica.

ERC dice “no”

Colau necesita que sus antiguos socios de gobierno socialistas se abstengan, como también necesita que PDeCAT, ERC y la CUP se mantengan a un lado. Con el PP, Ciudadanos y el concejal no adscrito, Gerard Ardanuy, no cuenta. La principal queja de todos los grupos es que hasta esta semana no se ha reunido con ellos para tratar el tema.

Alfred Bosch, que se ha convertido en su principal competidor por la alcaldía de Barcelona, ha descartado este martes apoyar los presupuestos de Barcelona en Comú, lo que no quiere decir que descarte también abstenerse. “Agotaremos todas las vías de diálogo y hablaremos hasta la extenuación”, ha asegurado.

Un guiño que también se produjo en el Parlamento de Cataluña, donde empiezan a señalar a los comunes como cómplices del independentismo debido a su silencio. El grupo de Xavier Domènech podría evitar una mayoría independentista y decantar la balanza hacia el bloque constitucionalista si PP, PSOE y Cs le votaran como presidente de la Mesa. Pero sería una sorpresa que Catalunya en Comú se acercase a los grupos de la derecha. No casaría con su ética.