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La Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra, en las protestas por Pablo Hasél / EFE

Colau ‘congela’ a 150 antidisturbios en las protestas por Hasél

Los efectivos de la UREP de Guardia Urbana, sin órdenes del Ayuntamiento de Barcelona para auxiliar a los mossos

3 min

El gobierno municipal de Barcelona, que comanda Ada Colau, ha congelado a los efectivos de orden público de la Guardia Urbana de Barcelona (GUB), unos 150, pese a las evidentes dificultades que tienen los Mossos d’Esquadra para controlar las violentas protestas contra la entrada en prisión del rapero Pablo Hasél.

Los agentes de la Unidad de Refuerzo a las Emergencias y la Proximidad (UREP) se han quedado sin órdenes de intervenir en las manifestaciones de ayer y hoy. Solo el martes hubo graves disturbios en la Ciudad Condal que se saldaron con 11 heridos, tres detenidos y daños en el mobiliario urbano por valor de 70.000 euros.

Guardia Urbana, orillada

Todo ello ocurrió tras una concurrida protesta contra la entrada en la cárcel del rapero Hasél para cumplir condena por injurias a la Corona, las instituciones del Estado y enaltecimiento del terrorismo. La marcha, que comenzó en la plaza Lesseps, derivó en duros enfrentamientos a la altura de la vía Augusta.

Los mossos apenas pudieron contener a los radicales, que levantaron barricadas, les lanzaron todo tipo de objetos contundentes y saquearon bancos y comercios en esta zona y el paseo de Gràcia. Durante toda la noche, como ocurrirá hoy, la UREP de Guardia Urbana, que puede realizar labores de contención de masas en coordinación con Mossos, no recibió orden alguna. No intervino porque nadie se lo ordenó.

Como en los disturbios del ‘procés’

Ello no es nuevo. La UREP de Guardia Urbana, una unidad que Colau prometió disolver cuando alcanzó la alcaldía de Barcelona en 2015, y que finalmente transformó con un mero cambio de nombre --antes se llamaban USP-- y atribución de algunas competencias más, ya quedó en barbecho durante las protestas postsentencia del procés en octubre de 2019.

En aquella ocasión, de nuevo, radicales independentistas desbordaron a los mossos, obligando a la policía nacional a intervenir en los aledaños de la Jefatura Superior de Cataluña. La policía catalana, por su parte, llegó a tener que utilizar una tanqueta de agua para disolver a la turba. El Ayuntamiento de Barcelona, pese a los daños en personas y bienes, ordenó a la UREP permanecer acuartelada, sin intervenir.