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La líder de Ciudadanos Inés Arrimadas / EFE

Ciudadanos marca el paso al PP con su apoyo a Sánchez

Arrimadas apuesta de nuevo por ser bisagra, ocupar el centro y fuerza a los populares a competir con Vox, consciente de que Casado no puede tensar la cuerda porque perdería Andalucía y Madrid

9 min

Y de repente, Pablo Casado anunció su abstención en la votación sobre la prórroga del estado de alarma. Apenas 24 horas antes había elevado el tono de sus críticas contra Pedro Sánchez y aseguraba que votaría “no”. ¿Qué pasó durante este tiempo? Pues que Ciudadanos acordó apoyar al líder socialista, solemnizando así el giro estratégico de la nueva líder del partido, Inés Arrimadas.

La líder de Ciudadanos Inés Arrimadas en el Congreso de los Diputados / EFE
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en el Congreso de los Diputados / EFE

El tiempo dirá si esa postura es coyuntural, si proporcionará réditos electorales a la formación naranja o se produce demasiado tarde. Pero lo cierto es que, con esta renovada actitud, Cs marca el paso a un PP que, según analistas consultados por Crónica Global, es consciente de que no puede apretar demasiado, “pues están en juego plazas importantes como Andalucía, la Comunidad de Madrid o el ayuntamiento madrileño”.

Arrimadas inaugura oficialmente su liderazgo

Así lo cree Gabriel Colomé, profesor titular de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Califica de “estratégico y sensato” el posicionamiento de Arrimadas, quien “ha inaugurado su liderazgo al frente del partido”. El objetivo, a su juicio, es “situar el partido en el centro y captar el voto de los moderados para que el PP tenga que competir con Vox”.

Un espacio, según Colomé, que nunca fue el de Cs. Por tanto, no cree que ese giro vaya a perjudicar a Ciudadanos, pues “puede volver a ser el partido liberal y bisagra para formar mayorías. Veremos qué reacción tiene el PP. Si se pasa, pierde Andalucía, Madrid y la ciudad de Madrid. Parece que Arrimadas va a jugar a la geometría variable”.

Sus declaraciones contrastan con las de Juan Carlos Girauta, que precisamente el martes aducía entre otras razones para abandonar la militancia de Cs que “no trabajamos tanto para construir una bisagra”. Carina Mejías también rompió ayer el carné del partido tras expresar el desacuerdo con el apoyo de Arrimadas a Sánchez.

El profesor asociado de Sistema Político y Constitucional de la Universitat Barcelona (UB), Paris Grau, alude precisamente a las bajas de Mejías y Girauta, quienes “en un pasado no muy lejano formaron parte de las filas del PP catalán, por lo que podemos sospechar que aquellos que se darán de baja son los que conforman el sector más duro contra el PSOE, pero sobre todo contra Unidas Podemos”.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en sus escaños en el Congreso / EP
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en sus escaños en el Congreso / EP

En las elecciones del 28 de abril de 2019, PSOE y Ciudadanos superaban la mayoría absoluta (180 escaños). En las filas socialistas se coreó el "con Rivera no". Ahora, “el apoyo no le vendrá de Rivera, sino de Inés Arrimadas, la nueva líder del partido. Por supuesto, no es un pacto de gobierno ni el apoyo a unos presupuestos, es el apoyo para mantener el Estado de alarma, no es una cosa menor, pero no les compromete ni les obliga a mantenerse al lado del Gobierno el resto de la legislatura”, precisa Grau.

Una doble mirada

A su juicio, “Ciudadanos ha optado por usar bien sus 10 diputados que tiene en el Congreso. Con esa cifra podría pasar sin pena ni gloria, ser irrelevantes; pero han decidido votar a favor de la prórroga del estado de alarma con una doble mirada”. Por un lado, “para volverse a situar como un partido de Estado, pensar más en los españoles que en sus sillones, aquello que no fueron capaces de hacer en su día Sánchez y Rivera”. Y por otro lado, “dar señales a la oposición de que un cambio de socios de Gobierno es posible".

La salida de la crisis sanitaria "va a ser muy complicada, pero la crisis económica que se espera no parece que vaya a ser nada fácil, y es por ello que el Gobierno de la nación deberá ser fuerte y no presentar tantas fisuras como ha presentado el actual. Si Cs abre el camino de nuevos posibles pactos, podría suponer que los socios de los socialistas dejarían de ser los de Pablo Iglesias”, explica el profesor.

Apuesta arriesgada

Más prudente se muestra Oriol Bartomeus, politólogo y profesor de Ciencia Política en la UAB y la UB, y aunque coincide con Colomé en que la de Arrimadas es una actitud “sensata”, también ve “una apuesta arriesgada. Tanto a nivel interno como externo”. Cree que el giro de Cs llega tarde “porque se ha quedado en los huesos” y que “es posible que le perjudique por la derecha, pero no por el centro. Las encuestas lo dirán”.

El líder de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso / EP
El líder de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso / EP

Internamente, parece que Arrimadas ha sabido conciliar tanto a sus personas de confianza como al sector crítico. El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, quien se disputó con Arrimadas el liderazgo de Cs tras la marcha de Albert Rivera, apoyó el acuerdo alcanzado con el Gobierno para prolongar el estado de alarma. Aseguró que aunque las bisagras "no se ven mucho" y "no parecen importantes", son "tremendamente útiles".

También Toni Roldán, que abandonó el partido por sus discrepancias con Rivera, ha elogiado a Arrimadas.

Quieren ocupar el centro

Externamente, según la especialista y asesora en Comunicación y Liderazgo Verónica Fumanal, “es muy pronto para hacer una valoración. Lo que sí está claro es que la derecha y la derecha extrema están muy bien cubiertas por PP y Vox. Con un PSOE gobernando con Podemos dejan el centro libre. Bueno, pues parece que Ciudadanos quiere ocuparlo”.

Fumanal también cree que Cs está ocupando su lugar natural, en el que nacieron y crecieron, la España de ‘ni rojos ni azules’. Un partido liberal que ataba al centro al resto de partidos”. La experta no cree que Arrimadas llegue tarde, pues “se puso al frente del partido el 8 de marzo y desde entonces ha virado la estrategia de Cs a una retórica menos frentista con el PSOE y más constructiva, con propuestas. Está marcando su propio estilo, al tiempo que reconoce el error estratégico de la anterior dirección”.