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Albert Rivera (Ciudadanos) y Pedro Sánchez (PSOE) ante el Congreso de los Diputados / EFE

Ciudadanos intensifica su presión a Sánchez por el 'procés'

Los de Rivera tratan de proteger los espacios electorales amenazados por el nuevo PP de Casado

21.08.2018 00:00 h. Actualizado: 20.08.2018 21:58 h.
6 min

Ciudadanos (Cs) pasa al contraataque. La formación liderada por Albert Rivera está decidida a cerrar el paso al nuevo PP de Pablo Casado​, que amenaza la hegemonía del partido naranja como principal opositor al nacionalismo catalán.

En esa estrategia debe enmarcarse la petición al Gobierno para que active formalmente los requerimientos previos del artículo 155. Ciudadanos pretende que el ejecutivo responda así a las amenazas del presidente de la Generalitat, Quim Torra, de “atacar al Estado español”.

El PP rentabiliza el 17A

Desde la caída de Rajoy, Cs se ha encontrado con un nuevo adversario electoral. Sin responsabilidades de gobierno, el PP es más libre para criticar al nacionalismo. Y Casado lo hace sin los complejos que se le atribuían a Soraya Sáenz de Santamaría --responsable de la fracasada operación Cataluña y de la aplicación de un 155 lo más breve y superficial posible--.

En ese sentido, Casado supo rentabilizar los actos de homenaje por el 17A en Cataluña. La comitiva popular atrajo la ira de los independentistas radicales en Barcelona, siendo el blanco de sus pintadas e insultos durante la ofrenda floral. Mientras Xavier García Albiol, líder del PP catalán, ganó enteros entre los constitucionalistas al reprocharle públicamente a Torra sus amenazas al Estado al día siguiente, durante el acto oficial en Cambrils. Cs, en cambio, pasó desapercibida mediáticamente en esas fechas, a pesar de la utilización política del 17A por parte del Govern.

Cs contra los lazos amarillos

Durante las semanas previas, Cs le había tomado la delantera al PP. Los de Rivera han estado muy activos este verano, impulsando una campaña para quitar símbolos amarillos del espacio público --incluyendo una avioneta publicitaria en las playas catalanas--. Esto les hizo aparecer ante la opinión públic como la punta de lanza del constitucionalismo en Cataluña.

La virulenta reacción de la Generalitat amenazando con multas de hasta 30.000 euros a un grupo de personas por retirar lazos amarillos colocados en el mobiliario público volvió a situar a Cs en el centro del debate. Rivera acusó al Govern de utilizar a los Mossos como “policía política” al servicio del separatismo. Y, de paso, lanzó un mensaje al Gobierno: “El pacto de Sánchez con los supremacistas debilita aún más al Estado en Cataluña, se equivoca de aliados”.

El PP a remolque pero sin margen de acción

La petición de Cs al Gobierno para ir preparando otro 155 ha pillado al PP por sorpresa. Horas después de la propuesta naranja, Casado se sumaba a la iniciativa y ofrecía al Gobierno los votos del PP en el Senado --donde tiene mayoría absoluta-- para iniciar una nueva intervención de la Generalitat y frenar así el desafío de Torra.

Sin embargo, en algunos sectores de Cs en Cataluña no lo tienen tan claro y consideran que la apuesta por el 155 llega demasiado pronto y puede ser un lastre estratégico a medio plazo, al limitarles el margen de acción. Esperan un otoño calentito, con la reactivación del procés, y entienden que la respuesta del constitucionalismo debería ser más progresiva.

El Gobierno, una de cal y otra de arena

Mientras tanto, desde el Gobierno hacen todo tipo de equilibrios para insistir en su apuesta por una solución negociada sin mostrar debilidad ni caer en las continuas provocaciones del nacionalismo catalán. Así, el ejecutivo socialista ha quitado hierro a las amenazas de Torra (“con una frase inaceptable no se ataca al Estado”), ha asegurado que responderá si es necesario (“el Gobierno sabe en tiempo y en forma cuáles son sus obligaciones constitucionales”) y ha pedido lealtad a PP y Cs (“les pedimos que hagan oposición al Gobierno pero no a España”). Aunque tropezones como el polémico olvido de la bandera de España en un tuit sobre el 17A facilita las cosas a sus opositores.

De momento, el Gobierno de Sánchez mantiene en la agenda su segunda reunión con Torra --prevista para este otoño en la Generalitat-- pero a la vez pide explicaciones formales a la dirección de los Mossos d’Esquadra porque su negativa a retirar la pancarta contra el Rey de la plaza de Cataluña el 17A puso en riesgo la seguridad de las principales autoridades del Estado. Y es que siempre hay tiempo para recuperar el 155.