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Albert Rivera, Inés Arrimadas y el resto de los pesos pesados de Ciudadanos en su comparecencia tras conocer los resultados del 28A / EFE

Ciudadanos desoye a los empresarios y no quiere saber nada de Sánchez

El partido que dirige Albert Rivera se ha conjurado para superar al PP y se hará fuerte en la oposición, a pesar de las presiones del mundo económico

01.05.2019 00:00 h.
6 min

¿Quién da el primer paso? El mundo económico en España, pero también determinados círculos políticos señalan que el PSOE y Ciudadanos deberían formar un gobierno sólido, que sumaría 180 diputados, una garantía para poder gobernar sin sobresaltos. Ese paso, ¿lo debe dar Pedro Sánchez y es el líder del PSOE quien no quiere acercarse al partido de Rivera? Por ahora, es el propio Rivera el que no quiere saber nada de esos empresarios, como la propia CEOE, que lo ha reclamado, ni de nadie que defienda un acuerdo de gobierno con los socialistas. Los dirigentes de Cs se tapan los oídos. No quieren escuchar. Saben –aseguran— lo que quieren.

Ha sido el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien, tras felicitar al PSOE y a Pedro Sánchez, ha señalado que los empresarios se sentirían cómodos con un gobierno de “centro-izquierda”, en alusión a los socialistas y a Ciudadanos. Lo que se pide es “estabilidad y moderación”. También lo ha considerado Foment de Treball, que preside Josep Sánchez Llibre. El mensaje es diáfano, al invitar al próximo ejecutivo a “buscar las alianzas que le permitan forman un gobierno estable y moderado”.

Ciudadanos, clavados en la oposición

Pero Albert Rivera no quiere saber nada. Ni tampoco sus principales colaboradores en el partido. En Ciudadanos, con una dirección vertical, los mensajes son claros y contundentes, y si había una cierta oposición a la decisión de Rivera de “vetar” acuerdos con el PSOE, ahora se ha disipado ante los 57 diputados de la formación naranja.

¿Pero, ese veto llevará ya a Sánchez a girar hacia su izquierda y buscar a Unidas Podemos como único socio, junto a otros partidos regionalistas o nacionalistas y siempre manteniendo a distancia a los independentistas catalanes? No habrá cambios ni tras las elecciones autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo. Así lo corroboran los dirigentes consultados, pero la legislatura será larga, puede reorientarse todo en poco tiempo.

Resultado de las elecciones del 28A en comparación a las elecciones del 2016 / CG

El PP, al alcance

El objetivo de Rivera se llama PP. Este martes señaló que el partido no puede “engañar” a sus votantes, y que durante la campaña electoral se dejó claro que no se iba a pactar con Pedro Sánchez. La idea es aguantar en la oposición, llegar a acuerdos muy concretos, con temas de “Estado”, y mirar hacia el PP, el verdadero objeto de deseo de Ciudadanos. “Sería una traición imperdonable hacer otra cosa”, se señala.

Con una crisis de proporciones insospechadas en el PP, que ha decidido aguantar y resistir ante la inminencia de las elecciones del 26 de mayo, Ciudadanos tiene a los populares “a la vista”. Si en las últimas elecciones generales, en 2016, la distancia era de 4.700.000 votos, ahora es de 220.000 sufragios, lo que equivale a un 0,8%. Eso mueve a Rivera, con la ambición de ser el primer partido del centro-derecha en España y lograr una substitución en toda regla del PP, sin pensar en que el partido de Pablo Casado pueda remontar el próximo 26 de mayo, gracias a una mayor estructura interna y presencia en todo el territorio español.

Los líderes de los principales partidos: Pablo Iglesias (Unidas Podemos) (i); Pablo Casado (PP) (2i); Albert Rivera (Cs) (2d) y Pedro Sánchez (PSOE) / EFE

Casado y Rivera, con Iglesias y Sánchez, en segundo plano, en el debate durante la campaña electoral

Los empresarios mantienen la presión

Otra cosa es lo que suceda en esas elecciones autonómicas y locales. Ciudadanos, y así lo constatan dirigentes a Crónica Global, buscará acuerdos con los socialistas, si conviene a los dos partidos. En juego estarán gobiernos autonómicos y alcaldías. Pero eso se entiende que puede ser compatible con una oposición dura frente a Pedro Sánchez en el Congreso.

La posición de Rivera, aunque sólo han pasado dos días desde las elecciones generales, exaspera a los colectivos empresariales, pero también a algunos fundadores del partido, que ya criticaron, durante la campaña, la decisión de vetar al PSOE, al situarlo como un partido “fuera del bloque constitucional”.

Sánchez, en solitario

¿Es Sánchez, sin embargo, quien ya ha tomado una decisión? No, según las fuentes consultadas. “Hasta después del 26 de mayo quedarán muchas cosas abiertas”, se apunta. Lo que no quiere Sánchez es comprometerse con el independentismo. Eso se ha acabado. La intención es gobernar en solitario unos meses, y perfilar, desde el ejecutivo, el terreno de juego de la legislatura. Eso implica que tampoco se dará satisfacción a Unidas Podemos. El partido de Pablo Iglesias reclama un acuerdo de coalición, que le lleve a participar, con ministros, en el gobierno español. No es la idea de Pedro Sánchez.

Y tampoco la de Rivera, que ha visto que podría superar a Casado en breve, con la intención de desgastar todo lo que pueda al PP.

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