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Luz Guilarte (d), líder de Ciudadanos en Barcelona, con Marilén Barceló (i), portavoz adjunta y exconcejal del grupo / EFE

¿A quién beneficia la descomposición de Cs en Barcelona a medio mandato?

BCN pel Canvi se erige como socio alternativo a ERC para el Gobierno municipal; PSC y PP observan con prudencia los movimientos

6 min

¿Quién sale ganando con la desintegración de Ciudadanos en Barcelona? El partido naranja sufrió ayer una baja de calado con la marcha de su número dos, Marilén Barceló, a BCN pel Canvi, la plataforma moderada de Eva Parera y Manuel Valls. El partido se erige en gran ganador, pues suma otro concejal y abre el cerrojo de una mayoría alternativa a la que suman el actual Gobierno municipal (BComú y PSC) con ERC. Sus tres concejales suman 21, mayoría, con los comunes y socialistas. 

Marilén Barceló, portavoz adjunta de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona / EP
Marilén Barceló, portavoz adjunta de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona / EP

La fuerza de Valls y Parera, pues, se quiere postular como aliado centrado del Ejecutivo local. Mientras, prepara su propio proyecto político para las elecciones municipales de 2023, bajo el nombre de Seny, como avanzó ayer Metrópoli Abierta. Fuentes cercanas al partido se centran en el trabajo actual, el ofrecimiento de una mayoría alternativa a la que BComú y PSC han tejido, a muy a menudo, con los independentistas. De cara a los próximos comicios en dos años, Parera ya ha mostrado su voluntad de presentarse, sea ella la cabeza de cartel u otra figura que "sume". 

Calma en el PSC

En el campo constitucionalista, el que concierne a los dos partidos entre los que ha transitado Marilén Barceló, el PSC aguarda con calma los movimientos. Fuentes conocedoras de la situación municipal indican que los socialistas se encuentran tranquilos en el ecuador del mandato.

Los de Jaume Collboni están centrados en el día a día, aunque la gobernanza cotidiana entrañe algunos episodios que podrían anteceder a otros, como la divergencia municipal con la construcción del Museo Hermitage en la zona de Nova Bocana del Puerto de Barcelona. No obstante, el líder socialista no ha escondido que su objetivo es ganar los comicios municipales que se celebrarán en dos años, como avanzó en TVE la pasada semana. 

... el PP confía en su proyecto...

El wait and see del PSC se puede trasladar al PP. Los populares confían en el modelo de candidaturas amplias que les llevó a retener dos concejales por la mínima en 2019 y que presentó en la última cita electoral que se ha celebrado en Cataluña: las autonómicas del 14 de febrero. La vía Alejandro Fernández es, a priori, la deseada por los populares para ofrecer a la ciudadanía en dos años. 

Mientras, las voces cercanas a la formación recuerdan que dos años en política son "un mundo", por lo que queda aún mucho trabajo por delante. Esa labor callada de trinchera la capiteanea el incansable concejal Óscar Ramírez, portavoz de la fuerza azul en el Ayuntamiento de Barcelona. Mientras, su cabeza de cartel en 2019, Josep Bou, ha anunciado que busca aguantar en el PP hasta 2023, pero tras ello se abre a concurrir "con cualquier fuerza constitucionalista", incluyendo a Cs y Vox. 

... y Guilarte se confirma en Cs

¿Y el partido más afectado por la baja de ayer? Ciudadanos ha perdido a su portavoz adjunta, y queda ahora con tres concejales, lo que le resta fuerza --y asesores-- para fiscalizar al Gobierno municipal de BComú y PSC. Los representantes del partido naranja en la capital catalana son ahora Luz Guilarte, líder municipal, Paco Sierra y el exministro y exalcalde socialista de L'Hospitalet Celestino Corbacho. La presidenta del grupo ha manifestado en varias ocasiones que quiere presentarse a las primarias de la fuerza liberal en 2023. 

Por lo pronto, Guilarte abonó ayer la tesis de que Marilén Barceló es una tránsfuga y debe devolver el acta. Su integración final o no en BCN pel Canvi dependerá del secretario del Ayuntamiento y la interpretación que haga el funcionario del reglamento local. 

Movimientos, pero "hay tiempo"

Todas las fuentes consultadas recuerdan que la desintegración de Ciudadanos se produce "con tiempo", por cuanto el mandato ha llegado apenas a su ecuador. Los partidos de la oposición tienen aún dos años para controlar la gestión del Ejecutivo de Colau y Collboni y confeccionar sus candidaturas para los comicios de 2023. Voces críticas con los grupos con representación en el consistorio apelan a la "generosidad" de las formaciones para abrirse a la sociedad civil y ayudar a tejer una gran plataforma del constitucionalismo que condicione al PSC, al que se ve como partido ganador. 

Esa gran alianza no tiene necesariamente que pasar por los contactos que mantienen Lliures, Lliga, PDECat, PNC y Convergents, el centro catalán que valora si se lanza en las municipales, tal y como avanzó Crónica Global. Desde el arco municipal se observa estos contactos con "cautela", por cuanto "ya lo probaron en las autonómicas del 14F, sin éxito". Eso sí, desde el pleno municipal se recuerda que hay un gran descontento contra la gestión de Ada Colau. Queda por ver quién lo capitaliza.