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La primera fila de los asistentes a la intervención de Pedro Sánchez en Sitges, con Sánchez Llibre y Javier Faus, al final, a la derecha /CG

El Círculo de Economía y Sánchez, cómplices para olvidar el ‘procés’

Las jornadas de la institución evidencian que se quiere apostar por un cambio estructural en la economía con el apoyo del Gobierno para arrastrar al independentismo a la gestión de las cosas

02.06.2019 00:00 h.
7 min

El Estatuto de los trabajadores y el caso del trabajador Pujan Koirala, fallecido en un accidente de trabajo mientras ejercía de repartidor en la plataforma Glovo. El cambio climático y las energías verdes, la mejora de la productividad y el futuro de las pensiones. Todo eso antes que volver a explicar cómo salir del atolladero del procés independentista. Pedro Sánchez ha tomado una decisión, y es que cuando el independentismo sepa cómo aterrizar y cómo vehicular dentro de la legalidad sus peticiones, él estará para dialogar, pero no antes. Y en eso, aunque con matices y algunas dudas, le apoya el empresariado catalán, agrupado en torno al Círculo de Economía.

Todo eso se ha vivido este fin de semana en Sitges, en las jornadas económicas que organiza el lobby empresarial, que ha tenido algunas sorpresas, bien recibidas por un tejido económico que se mueve lentamente, que se muestra incrédulo todavía. Y es que en Sitges se ha podido ver un nuevo tándem que puede abrir una nueva etapa: la consistencia y el empuje de Josep Sánchez Llibre, al frente de Foment, y la frescura y las ideas claras de Javier Faus, como nuevo presidente del Círculo de Economía --hay elecciones el 24 de julio--.

Crecimiento y cohesión

Los comentarios de los empresarios, en los corrillos, indican que se confía en que se puedan encarrillar los problemas de la economía catalana, y que se muestre firmeza frente al poder político de la Generalitat. Siempre, además, aprovechando “la buena coyuntura que se ha producido” con el Gobierno del PSOE, según una de las fuentes empresariales consultadas.

El Círculo de Economía se mueve siempre entre dos parámetros: la necesidad de impulsar el crecimiento, vigilando que no se produzca un exceso de carga fiscal --eso le preguntó el presidente saliente, Juan José Brugera, a Pedro Sánchez-- y la sensibilidad sobre la necesidad de mantener la cohesión social, con políticas sociales. También existe la preocupación por el autogobierno, con propuestas que han irritado a los partidos constitucionalistas, como Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, se ha autoexcluido y no ha participado en las jornadas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sesión de clausura de la XXXV Reunión del Círculo de Economía en Sitges / CG

Pedro Sánchez, durante su intervención en Sitges / EUROPA PRESS

La economía en el centro

La idea de que se pudiera votar un nuevo Estatut, con rango de Constitución catalana, plasmada el pasado año, dejó a Ciudadanos y al PP con la boca abierta. Pero ese es el espíritu del Círculo de Economía, que pretende una tercera vía que todavía queda lejos de tener viabilidad.

De eso se ha dado cuenta la propia junta del Círculo, y por eso Brugera no quiso insistir en su conversación con Sánchez. Ahora no toca, como diría Jordi Pujol. Lo que cuenta es saber qué quiere hacer el presidente del Gobierno, qué cuadro macroeconómico dibuja para los próximos cuatro años, con qué fiscalidad, en su proyecto de transición ecológica, y cómo --y eso es muy importante para el lobby empresarial-- puede España influir más en la Unión Europea, aprovechando que, con el Brexit, se brindarán buenas oportunidades para tener altos cargos en la Comisión Europea.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la sesión de clausura de la XXXV Reunión del Círculo de Economía en Sitges / CG

El presidente Sánchez, con Juan José Brugera detrás, en Sitges / CG

Con Aragonès, sí

Eso ha provocado la complicidad del Círculo con Pedro Sánchez, dejando totalmente de lado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que se presentó en Sitges como alguien totalmente ajeno a la cultura del lobby empresarial. De Torra, los empresarios ni hablan. No lo consideran un interlocutor. Escuchan más, y lo hicieron en su intervención, al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. “Es estructurado, organiza bien sus comentarios, maneja la agenda económica, aunque todavía no se pueda esperar grandes cosas”, señala un miembro de la junta del Círculo de Economía. Hay ganas de que Aragonès pueda gustar, hay predisposición, pero todavía es pronto.

La complicidad con el Gobierno estriba en que, por fin, se pueda hablar de “la gestión de las cosas, de economía, de impuestos, de influencia empresarial, y, eso sí, del regreso de las empresas catalanas que se fueron tras los acontecimientos de octubre de 2017”. En eso, Pedro Sánchez no quiso pronunciarse. Y sobre ese asunto sí querrá influir el Círculo de Economía y también Foment del Treball, como constató su presidente, Josep Sánchez Llibre. Porque no se quiere dejar de lado que Madrid también debe moverse.

¿Qué pasa con Colau?

Preocupa esa cuestión y, principalmente, lo que ocurrirá en el Ayuntamiento de Barcelona. Todas las conversaciones en los corrillos en Sitges giraron sobre el futuro de Ada Colau. El Círculo de Economía, que siempre se ha movido en un eje catalanista, entre la vieja Convergència de aspiraciones socialdemócratas y los socialistas, con un acento democristiano, ahora se decanta por la formación de Pedro Sánchez y Miquel Iceta. Lo que se ve es una apuesta “por lo razonable”, máxime cuando PP y Ciudadanos siguen sin aterrizar hacia la moderación, aunque vayan en esa dirección.

¿Y el procés? ¿Y el Pacto de Pedralbes que sugirió Pere Aragonès? Connais pas. Otra cosa será si el movimiento independentista es capaz de levantar el vuelo, con más potencia, cuando se conozca la sentencia sobre los políticos independentistas presos. Pero eso será otro momento.