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El interior de chaflán que ocupaba el cine Niza de Barcelona, transformado ahora en un espacio verde / CG

Colau ‘vende’ la reforma del Cine Niza que su partido quiso frenar

El Ayuntamiento de Barcelona estrena los jardines a los que se oponía en 2015: los ha desbloqueado a cambio de la compra por cinco millones de un local para 'Recuperem el Niça'

7 min

El gobierno municipal de Barcelona, que comanda Ada Colau, vende las bondades de planes urbanísticos a los que se opuso. El ayuntamiento lleva todo el año 2020 [ver aquí] cantando alabanzas de la transformación del antiguo Cine Niza en un supermercado y un interior de isla en forma de espacio verde. Ambos se estrenan hoy jueves, 10 de diciembre. Lo paradójico es que el partido de la primera edil de la ciudad, Barcelona en Comú, se opuso a la reforma urbanística cuando aún no había entrado en el consistorio y la toleró a cambio de una extraña compensación a la plataforma Recuperem el Niça, desde la alcaldía.

Lo han denunciado fuentes de la oposición municipal apuntando a la campaña de "recuperación de los interiores de isla" que están llevando a cabo operadores privados con intervención del Ejecutivo local. Uno de ellos afecta al solar del antiguo Cine Niza, una sala de proyecciones y baile que operó en el Eixample desde 1946 y durante medio siglo. Hoy abre puertas transformado en un parque. Pero el proyecto se remonta a cuatro años atrás, cuando una inmobiliaria, Cel Urbà, logró permiso municipal del gabinete del exalcalde Xavier Trias (CiU) para ceder la parcela a un supermercado. La operación generó descontento vecinal que trató de cabalgar Barcelona en Comú.

Cinco millones para los contrarios

Hasta que Colau se aupó a la alcaldía en 2015. Desde entonces, el discurso de los comunes cambió, y el plan ya no pareció descabellado. La confluencia trató de comprar la finca a Cel Urbà por 12 milllones de euros, sin éxito: la firma tenía derechos adquiridos para que un supermercado se instalara en la antigua sala de proyecciones. El entonces concejal del distrito, Agustí Colom (Barcelona en Comú), pergeñó una polémica solución: compensar a los opositores a la transformación del Cine Niza con ayuda del constructor.

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Parque interior sobre el antiguo Cine Niza: BComú lo rechazaba en 2015 y ahora lo reivindica / CG

Dicho y hecho. Mientras Cel Urbà acometía la reforma del antiguo activo de Grup Balañá, Colom arrancaba a la inmobiliaria un millón de euros. La cifra se añadiría a otros cuatro millones que aportaba el ayuntamiento. El montante pagó lo que ahora se conoce como Ateneu El Poblet, una controvertida agrupación vecinal situada en el número 218 de la calle Nàpols. Costó los citados cinco millones de euros, cuatro de ellos procedentes del erario público. Cobija en 1.500 metros cuadrados a más de 30 entidades, incluidos colectivos antisistema como el autodenominado Sindicato de Vivienda del Eixample Derecho (SHED), responsable de la ocupación del garaje de calle Aragón 487, contra el que su propietario empotró el coche la semana pasada tras intentar negociar con los allanadores, en vano.

Aunque el propio consistorio trata de usar sus instalaciones, el centro vecinal está infrautilizado desde su inauguración. Alargó las vacaciones de verano hasta finales de septiembre y en la actualidad solo permanece abierto cuatro horas diarias por la tarde. Siempre está vacío.

"Barcelona en Comú no lo pudo parar"

En conversación con este medio, Consuelo Montenegro, representante de la Asociación de Vecinos Sagrada Familia, recuerda que el Cine Niza "era un edificio histórico y, a la vez, un polo cultural" para los vecinos que viven junto a la basílica modernista de Antoni Gaudí.

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Barcelona en Comú, oponiéndose al plan urbanístico de transformación del antiguo Cine Niza / CG

La activista vecinal enfatiza que ella y otros residentes "emprendieron una cruzada para lograr que los 2.000 metros cuadrados del Niza, una vez abandonados, se transformaran en equipamientos". No lo lograron, por lo que decidieron quedarse con lo que el ayuntamiento ofreció. "Un local de 1.500 metros situado a una manzana de la antigua sala". Es el Ateneu El Poblet, pagado a escote por la constructora Cel Urbà y el ayuntamiento. Si Barcelona en Comú se oponía al proyecto de la inmobiliaria que aprobó Xavier Trias, ¿por qué no lo paró? "Porque había contratos firmados. Estaba todo atado y bien atado. Así que ofrecieron compensarnos con espacio vecinal en la calle Nàpols y otro en la antigua fábrica Henkel [que Meridia Capital ha transformado en hotel]", ha explicado Montenegro.

El ayuntamiento loa lo que rechazaba

Con los dos centros cívicos, la Asociación de Vecinos de la Sagrada Familia ha logrado 1.750 metros de suelo urbano en pleno centro de Barcelona. ¿Es ello legal? "Hay que recordar que habíamos presentado denuncias contra Cel Urbà, por lo que la relación se había deteriorado. El ayuntamiento medió y pudo lograr un acuerdo satisfactorio para todas las partes", ha defendido la misma fuente.

El ayuntamiento utiliza estos opacos pactos vecinales para jactarse ahora de que "recupera interiores de isla". Cuatro años atrás, BComú, partido de Gobierno, cargaba contra la operación urbanística que ha hecho posible el que se estrenará hoy. Una puesta de largo que coincidirá con otro jardín interior que, también, venden los comunes como mérito de gestión: el del antiguo Cine Novedades, situado en la calle Casp. Ha sido posible por la transformación de la sala en un hotel de la marca Me by Meliá. Proyecto que Barcelona en Comú trató de parar durante meses con una moratoria hotelera, primero, y un veto urbanístico a nuevas licencias, después.