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Colas para sacar dinero en Grecia, durante el corralito, imagen de archivo / EFE

Las cinco preguntas más frecuentes ante un hipotético corralito catalán

Cuatro economistas explican los posibles escenarios a los que se enfrenta Cataluña, las comparaciones con otras crisis y qué podría ocurrir al bolsillo en caso de declararse la independencia

8 min

¿Es posible un corralito en Cataluña?, en caso de producirse, ¿qué se debe hacer?, ¿qué similitudes podría haber con el corralito argentino? ¿Y con el de Grecia o Chipre? ¿Cuál es el peor escenario que cabe imaginarse?

Cuatro economistas, de muy diferentes ámbitos, han respondido a estas preguntas para arrojar luz a la incertidumbre que reina en Cataluña en las últimas semanas, al menos en lo que respecta al bolsillo.

1. ¿Es posible que haya un corralito en Cataluña?

José Carlos Díez, economista de la Universidad de Alcalá —y tertuliano de diversos medios de comunicación— considera que “es un 80% probable que Cataluña siga en España", y el escenario más complicado no se producirá. Lo de la independencia “no es creíble” para él, “porque, si no, no se estarían emitiendo bonos a cinco años al 0,50”. Pero para Gonzalo Bernardos, profesor de economía de la Universidad de Barcelona, existe la posibilidad de que los bancos cierren puertas “ante la incertidumbre”.

Por su parte, Albert Sagués profesor de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra cree que hay que ir con cuidado en relación al concepto, pero en caso de ocurrir el corralito solo sería con el reconocimiento de la independencia catalana por parte del Estado español, algo muy lejano.

2. En caso de producirse, ¿qué debe hacerse?

Para Bernardos, de ocurrir un corralito, sería solo el síntoma. “El corralito es el dolor en el pecho, lo duro es el infarto, y eso es la devaluación de la moneda”, o también llamado el corralón. En cuanto a qué podría ocurrir en caso efectivo de corralito, para el economista las tarjetas de crédito no funcionarían, y solo se dispondría del efectivo que se permitiera retirar de los cajeros. Los comercios dejarían de cobrar en plástico. En relación a los pagos domiciliados, Bernardos cree que no afectaría, al menos un par de meses. “Si Cataluña se va de España ha de devaluar. En caso de haber corralito, esto duraría días, no meses, porque daría lugar a disturbios sociales”, asegura.

¿Qué se debería hacer para que no afecte al bolsillo propio? Pues aquí Bernardos insiste en la necesidad de cambiar de oficina por una que esté fuera del territorio catalán, “así el dinero estaría a salvo”. También recomienda tener entre 1.000 y 1.500 euros para las necesidades básicas. Por su parte, Albert Sagués considera que “si no se confía en el sistema bancario, lo mejor es invertirlo, por ejemplo, comprando bonos alemanes (deuda pública)”. Aunque Sagués asegura que en realidad no ve probable que ocurra ninguno de los escenarios, y si algunas decisiones sirven para estar tranquilos, “adelante con ello”.

3.¿Qué similitudes podría haber con el caso argentino?

En diciembre de 2001 se produjo en Argentina una crisis del sistema financiero que tuvo como resultado la imposición de limitaciones a la disponibilidad de dinero en efectivo. A este cuadro de situación se lo denominó corralito financiero. El economista argentino Julio Chit explica que el régimen de convertibilidad que estaba vigente definía que el valor de un peso era igual a un dólar. “En diciembre del 2001 había un escaso nivel de bancarización en la población. Al restringirse las extracciones de dinero (250 pesos argentinos, lo mismo en dólares) se produjeron muchos inconvenientes para realizar los pagos de tarjetas de crédito, servicios públicos e impuestos” detalla.

Para Sagués, lo de Argentina es difícil que pase en Cataluña. “Con un supuesto corralito en marcha hay que saber que el dinero electrónico y las tarjetas de crédito siguen funcionando. El día a día de la gente seguiría igual gracias a la bancarización, por eso el consumidor, o los particulares, no deberían vivirlo como un drama”.

Días atrás, colas en un cajero de La Caixa en Barcelona / CG

Días atrás, colas en un cajero de La Caixa en Barcelona / CG

4. ¿Y con el de Grecia o Chipre?

El corralito de Chipre o Grecia, relata José Carlos Díez, “se dio por temor a salir del euro”. En Grecia, el corralito ocurrió cuando el ministro de economía Yanis Varoufakis avisó de que quería sacar al país del euro; aquí no ha ocurrido esto. “La gente debería estar tranquila” ya que el único escenario negativo sería si Cataluña sale del euro “y solo la CUP cree en ese escenario radical”. Al cambiar la sede social los bancos catalanes “los depósitos están asegurados en euros”.

Lo primero que hay que entender, dice Sagués, “es que muchas veces la gente, y los mismos políticos, no saben qué es [el corralito]; los ejemplos de Argentina y Grecia están siempre presentes cuando se menciona aquel temido concepto”, pero no es tan así. El corralito se produciría si el Estado español reconociera la independencia de Cataluña. En el caso de que no se reconociera esa soberanía, lo que podría suceder es una doble legalidad (la del Govern y el Gobierno) y eso puede llevar a la desconfianza de los bancos españoles, algo que a la UE no le interesa en absoluto. “Lo que también es importante que se sepa es que el proceso independentista, en caso de darse, no será de un día para otro. El caso del Brexit lo ejemplifica: se dieron dos años para llevar a cabo negociaciones”.

5. ¿Cuál es el peor escenario?

La devaluación. Como han advertido los economistas españoles, el peor escenario solo ocurriría en caso de hacerse efectiva la independencia de Cataluña. En ese caso los caminos son varios: adelantarse a sacar los ahorros, enviarlos a un banco con sede fuera de Cataluña, comprar bonos alemanes, o esperar a ver qué pasa.

Coinciden en ser prudentes, y llevar un mensaje tranquilizador a la población, aunque recomiendan estar alerta. El peor escenario no sería el corralito, sino el corralón, la supuesta opción de que Cataluña acuñara su propia moneda, ahí sí que los ahorros estarían en peligro. Aunque de momento solo se trate de política-ficción.