Menú Buscar
Artur Mas, con el presidente de La Caixa, Isidre Fainé.

CDC quiere ser el nuevo azote de la banca

La formación, inspirada en un partido holandés federalista y progresista, peleará por la libertad de horarios comerciales, la muerte digna y contra los abusos bancarios

María Jesús Cañizares
4 min

Convergència dejará de ser el partido de los botiguers para convertirse en el nuevo azote de la banca. La metamorfosis ideológica de este partido, que debe culminar en el congreso previsto para el mes de junio, pasa por un giro a la izquierda que incluye la asunción de postulados hasta ahora tabú, como la lucha contra los abusos bancarios o el derecho a una muerte digna.

“Hasta ahora actuábamos como si la banca fuera intocable, pero tras la estafa de las preferentes, es hora de plantar cara”, explica a Crónica Global un alto dirigente de CDC.

La reflexión demuestra hasta qué punto ha calado en este partido, liberal y conservador, el ideario de formaciones emergentes como la CUP o Podemos. Incluso en la toma de decisiones, porque sin ser un partido asambleario o aficionado a celebrar primarias, Convergència ha abierto un amplio proceso de participación de su militancia para que se pronuncien sobre esos asuntos que hasta ahora había esquivado, como por ejemplo la apertura de los comercios en días festivos.

Se da la circunstancias de que Convergència siempre había hecho bandera de la protección del botiguer frente a las grandes superficies. Pero también se había arrogado el calificativo de business friendly. Hasta que la conversión al independentismo le valió la animadversión del sector empresarial y bancario.

El partido que fundó Jordi Pujol, que admiraba la socialdemocracia sueca, se encuentra ahora en fase de refundación porque el declive electoral y los casos de corrupción así lo exigen. Y el ejemplo a seguir, según este dirigente, es un partido holandés, Demócratas 66.

Deshacerse de UDC

Se trata de una formación joven, progresista, federalista y de ideología socioliberal, basada en los principios de la democracia directa y cuyas decisiones importantes se toman mediante referéndum. “En la izquierda catalana ya no cabe nadie, pero ha llegado el momento de afrontar una renovación ideológica y estructural”, añade este miembro de la ejecutiva convergente.

Explica que el congreso celebrado en Reus (Tarragona) en 2012 sirvió para sentar las bases del independentismo convergente. Pero cuatro años después, CDC ya no va de la mano de UDC, una formación con un marcado perfil ideológico que condicionaba las decisiones de su socia mayor. No obstante, la catarsis tiene sus límites y cuestiones como los conciertos educativos o sanitarios no se tocarán.

El ejemplo del PNV

En clave de organización, la caída en desgracia de Oriol Pujol, pendiente de juicio por el caso de las ITV, y la decisión de Josep Rull de dedicarse en exclusiva a su labor como consejero de Territorio de la Generalitat, obligan a buscar a un nuevo dirigente que lleve las riendas del partido.

Sin embargo, la idea de los convergentes es ampliar los órganos decisorios de la formación, es decir, que las bases del partido tengan más protagonismo. No está claro que sea una secretaría general la que vuelva a ejercer el liderazgo del partido postrefundación, pero sí hay consenso en que el modelo bicéfalo partido-gobierno existente en el PNV suena bien. Así, Artur Mas podría regresar como candidato a la presidencia de la Generalitat, mientras otro dirigente tendría plenos poderes organizativos dentro del partido.