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La compleja gestión de la herencia de CDC desangra al PDECat

La compleja gestión de la herencia de CDC desangra al PDECat

Se recrudece la lucha entre la vieja guardia convergente y los renovadores por controlar el partido

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La lucha en el seno del PDECat por hacerse con el control del partido es cada vez más descarnada entre la vieja guardia convergente y los renovadores. Una situación que deja a la coordinadora general, Marta Pascal, en una situación muy complicada.

Pascal ha reconocido en Catalunya Ràdio que "la válvula que une las dos cadenas, CDC y el PDECat, es el presidente Mas". Estas declaraciones contrastan con las realizadas hace un par de semanas, cuando calificó a Mas, sin citarlo, como "un individuo que antepone su agenda y su proyecto" al colectivo.

De hecho, la dirección del nuevo partido se mueve entre el orgullo por su pasado convergente --por ejemplo, a la hora de capitalizar la condena a Mas por desobedecer al Tribunal Constitucional el 9N-- y su rechazo a cualquier pasivo que este les pueda acarrear --fundamentalmente en lo relativo a los innumerables y flagrantes casos de presunta corrupción que manchan la marca CDC--.

Batalla en el Consell Nacional

La última de las batallas intestinas del PDECat tuvo lugar en el último Consell Nacional. El cónclave tumbó las excepciones al régimen de incompatibilidades de los miembros de la dirección por solo dos votos, por lo que todo apunta que el revés contó con el apoyo de dirigentes cercanos a Mas.

La decisión supone que Pascal y David Bonvehí perderán a cuatro de sus más estrechos colaboradores en la ejecutiva del partido, Lluís Guinó, Montserrat Candini, Elsa Artadi y Albert Batet. Los cuatro no tienen más remedio que dejar la ejecutiva, puesto que, en caso de devolver el acta de diputados, sus puestos serían ocupados por miembros de ERC, según están confeccionadas las listas electorales.