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Carles Puigdemont y Artur Mas, en el Consell Nacional de Convergència.

CDC admite haber perdido el 14% de su electorado por el giro independentista

Dirigentes convergentes confiesan que el proceso ha ido demasiado rápido, lo que provocó que el 27S una parte de sus simpatizantes se abstuvieran o votaran a UDC

María Jesús Cañizares
3 min

Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) quiere volver a ocupar la centralidad catalana que dominó en los años noventa. El problema es que, según admiten algunos dirigentes de esta formación, todavía se desconoce en qué consiste esa centralidad. El partido tiene cuatro meses para averiguarlo, pues ese es el tiempo que queda para que se celebre su congreso de refundación, previsto para los días 3, 4 y 5 de junio.

“El proceso ha creado fatiga. Parte de nuestro electorado se quedó en casa, quizá porque abrazamos la independencia demasiado deprisa”, reconoce a Crónica Global un alto dirigente de Convergència, dispuesto a hacer autocrítica. No obstante, lograr el Estado propio catalán seguirá siendo marca de esa “casa grande del catalanismo” que reivindica ahora Artur Mas para ampliar su base electoral y que, años atrás, supuso el embrión de la lista transversal de Junts pel Sí.

Fracaso de Homs

Hoy, CDC ni es grande ni es referente del catalanismo. Aquel proyecto que lideró Francesc Homs, hoy convertido en diputado en el Congreso por Democràcia i Llibertat --otro experimento transversal--, fracasó tras un esfuerzo de expansión territorial que dio mucho trabajo y poco rédito.

La conversión al secesionismo tampoco ha reportado demasiadas alegrías a CDC. Según un estudio elaborado por el Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona, CDC sufrió fugas de electorado en beneficio de UDC (7%) y la abstención (7%) en las elecciones autonómicas del 27S. Uno de los motivos que aceleraron el relevo de Artur Mas por Carles Puigdemont fueron las encuestas internas de CDC, que advertían de que, en caso de nuevas elecciones, esta formación obtendría menos de 20 diputados.

¿El partido de Mas?

Recuperar a ese antiguo votante convergente es el objetivo de los ideológos de una refundación que incluye un posible cambio de siglas y la búsqueda de un nuevo secretario general. Germà Gordó y Jordi Turull suenan para ocupar el cargo, pero el nombre del primero podría quemarse antes de tiempo y el segundo, más discreto, está muy identificado con el pujolismo.

Los dos son hombres de confianza de Artur Mas, quien pretende una plataforma "sin gente del partido" para diseñar "un gran movimiento que represente la centralidad catalana". ¿El partido de Mas? Posiblemente, porque arañar votos a ERC o a la CUP va a resultar difícil, sobre todo si, como quieren los dirigentes convergentes, se pretende poner el acento en el aspecto ideológico de CDC. Esto es, en su ideario liberal, cristiano y europeo.