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El vicepresidente de la Generalitat en funciones y candidato de ERC a la Presidencia, Pere Aragonès, interviene en la segunda sesión del debate de investidura a la presidencia de la Generalitat / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

Cataluña, sin Gobierno y a la espera de que JxCat se aclare

Mientras ERC da marcha atrás con su ultimátum, los neoconvergentes ganan tiempo a la espera de su congreso con Sànchez como gran negociador, Borràs más cerca del liderazgo y Puigdemont, ausente

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Cataluña permanece sin gobierno desde diciembre de 2020, cuando el vicepresidente Pere Aragonès convocó elecciones. Pero la situación de provisionalidad se remonta a enero de ese año, pues fue en esa fecha cuando Quim Torra anunció que la legislatura estaba agotada y que se había “deteriorado la confianza mutua” entre los socios del Ejecutivo: Junts per Catalunya (JxCat) y ERC.

Poco o nada ha cambiado desde entonces en esas relaciones, a pesar de la suma independentista que arrojaron las urnas el 14F. A un mes de que concluya el plazo para intentar una nueva investidura que evite una repetición electoral --el 26 de mayo-- “no hay acuerdo” para formar gobierno. Lo dijo ayer Elsa Artadi, vicepresidenta de JxCat, en referencia a los ultimátums lanzados por Pere Aragonès.

 

 

ERC prioriza un Govern de coalición con Junts

JxCat no tiene prisa

Los neoconvergentes no tienen prisa. Ninguno de sus dirigentes quiere dar un paso en falso antes del congreso que la formación tiene previsto celebrar los días 7 y 8 de mayo donde, además de constituir su consell nacional --órgano donde está representada la militancia--, se visualizará la enésima catarsis convergente tras el baile de siglas a la que ha asistido en los últimos años.

Los duros tienen las de ganar. Es decir, el sector más próximo a Laura Borràs, pero Jordi Sànchez sube enteros como negociador y también como líder del partido presidido por Carles Puigdemont. Curiosamente, uno de los escollos de las negociaciones entre JxCat y ERC es el papel protagonista que debe tener el expresidente fugado. Pero tanto en la campaña electoral como en las negociaciones, el expresidente catalán parece ausente.

Reunión en Lledoners

Que Sànchez, que ya medió entre Puigdemont y Artur Mas para intentar evitar el cisma entre Junts y PDECat, se reúna hoy con Aragonès en la prisión de Lledoners da idea de la importancia adquirida por el secretario general de JxCat. Y también de que el tiempo corre y Esquerra quiere evitar una nueva convocatoria electoral. Tras dos investiduras fracasadas por el veto de JxCat, Aragonès busca intentar una tercera y, el pasado fin de semana, puso como fecha límite para llegar a un acuerdo el 1 de mayo. Artadi, que forma parte del sector más proclive a formar gobierno frente a los duros, que amagan con pasar a la oposición, quitó importancia tanto a esa cita carcelaria --“no desencalla nada, no es una cumbre”-- como a un ultimátum que, según dice, solo es mediático, ya que en privado desde Esquerra nadie fija plazos.

Por ello, Sergi Sabrià, diputado de ERC y miembro del equipo negociador, dio marcha atrás en las advertencias de Aragonès y dijo que ese deadline del 1 de mayo no significa que se pueda seguir negociando.

Líos internos y cargos

Así, los líos internos de JxCat condicionan las conversaciones, pero también la estructura del futuro Govern, aunque una cosa está relacionada con la otra. ERC no quiere elementos distorsionadores, pues si el anterior mandato ya fue convulso, un Ejecutivo con dirigentes como Josep Costa --Borràs aceptó a regañadientes ser presidenta del Parlament a condición de que su colega de war room formara parte del Govern--, Ramon Tremosa o Joan Canadell puede ser letal (políticamente hablando) para los republicanos. Los herederos de CDC se debaten entre retener decenas de cargos en el sottogoverno de la Generalitat o, como desea Sànchez, dejar que ERC haga el trabajo sucio y elimine a esos dirigentes aferrados a la silla para propiciar la renovación. JxCat quiere detalles de esa estructura gubernamental.

Los neoconvergentes vuelven a atar en corto a ERC, mientras que Aragonès se enfrenta este jueves a la primera sesión de control desde el 13 de enero, cuando compareció ante la Diputación Permanente. Las preguntas de los grupos estarán centradas, como no podía ser de otra manera, en el bloqueo independentista y en las contradicciones ideológicas entre ERC, CUP y JxCat.