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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el candidato socialista a las elecciones catalanas, Salvador Illa, en el cierre de campaña para los comicios del 14F / EP

Cataluña cierra la campaña del 14F con el escenario más abierto

Casado, Arrimadas, Sánchez y Abascal participaron en los mítines finales, donde se constató el “todos contra Illa” y la división interna de los bloques independentista y constitucionalista

7 min

Cataluña cierra su campaña electoral, marcada por el Covid, con el escenario más abierto que nunca. Los líderes nacionales de PSOE, PP, Ciudadanos y Vox arroparon a sus respectivos candidatos en los mítines finales ante unas elecciones sin mayorías claras, dada la atomización existente en el espacio político catalán y la amenaza de la abstención. En esos actos de clausura, se reprodujo de nuevo el “todos contra Illa” y se visualizó la división de interna de los bloques independentista y constitucionalista. 

Pedro Sánchez abrió la campaña de los socialistas y hoy la ha cerrado apelando a un voto masivo que permita “romper el cordón sanitario de los independentistas” contra Salvador Illa. Porque, sin duda, el compromiso firmado de Junts per Catalunya (JxCat), ERC, PDECat y CUP de no pactar con el cabeza de lista del PSC ha supuesto el punto de inflexión de la campaña, a partir de ese momento bronca y crispada, y jalonada de reproches a Illa por no someterse a una PCR en un debate televisivo en TV3.

 

 

Sánchez pide "romper el cordón sanitario" del independentismo votando a Illa

Campañas en positivo

Pese a las provocaciones, Illa ha intentado hacer una campaña en positivo, alejado de la confrontación. Los sondeos le mantienen como ganador, de ahí la prudencia, cuando no perfil plano, de sus intervenciones.

Igualmente enemiga de la pelea se ha mostrado Jèssica Albiach, candidata de En Comú Podem, promotora de un tripartito progresista formado por PSC, ERC y comuns, y muy atenta a los mensajes de la CUP, que podría comerle el terreno. Ha avisado de que "estas elecciones no van de quién queda primero, sino de quién es capaz de sumar para gobernar". Y ve estos comicios como un plebiscito entre el desgobierno actual, en sus palabras, o un gobierno amplio de izquierdas.

División independentista

Los independentistas, más divididos que nunca, insistieron en su discurso victimista. El de la "no rendición" ante un Estado que impide la implementación de la "república". Para ello, dieron todo el protagonismo en la clausura de campaña a sus respectivos líderes. Oriol Junqueras, que cumple condena por la organización del referéndum del 1-O, pero que ha podido participar en la campaña gracias a la concesión del tercer grado, aseguró que "si nosotros no nos hemos rendido en la cárcel, menos os tenéis que rendir vosotros ante una urna. Porque las urnas son nuestra arma, nuestra herramienta y nuestro instrumento".

Por su parte, el fugado Carles Puigdemont intervino de forma telemática en el último mitin de JxCat, donde hizo un llamamiento a evitar la victoria del socialista Salvador Illa con, según él, los votos de Vox. "¿Para qué catalanes quiere gobernar Illa? Será para los que no ha enviado a la prisión y al exilio, ni a los juzgados", afirmó.

¿Entrará el PDECat?

Junts ha oscilado entre un segundo y un tercer puesto en las encuestas. Una variación en la que resulta determinante el PDECat, heredero del legado convergente, y cuya posible entrada en el Parlament es una de las grandes incógnitas de estas elecciones. Àngels Chacón, exconsejera de Empresa y cabeza de lista, clausuró sus actos desmarcándose de la confrontación de JxCat, que “coge las políticas de izquierda de ERC; y de la CUP, la metodología y la estrategia de la confrontación estéril". Chacón hizo bandera del diálogo y la negociación y de su preparación para gobernar.

Y errática ha sido la campaña de la CUP, que hace frente a las elecciones con una candidata, Dolors Sabater, nerviosa e indocumentada en los debates. No obstante, los sondeos le auguran una importante subida. Sabater ha acusado a Junts de llenarse la boca de declaración unilateral de independencia (DUI) y de "varitas mágicas".

La irrupción de Vox

PP y Ciudadanos llegan al final de una campaña con desembarco de dirigentes nacionales y la amenaza de un sorpasso de Vox. Por ello, el presidente de los populares, Pablo Casado, ha arropado este viernes al candidato catalán Alejandro Fernández --a juicio de muchos, el mejor -de esta campaña--, con un discurso destinado a neutralizar a la ultraderecha y compararla con el populismo de Puigdemont.

"¡Es exactamente lo mismo que pide Puigdemont! Por eso comparten grupo parlamentario, los flamencos que defienden a Puigdemont son los socios de Vox en el Parlamento Europeo y eso no lo queremos", exclamó Casado.

Ciudadanos aspira a "gobernar"

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, también participó en el cierre de campaña de la formación naranja, que asume el difícil reto de igualar los resultados de 2017. En aquella ocasión, Cs ganó las elecciones. Un hecho que el partido no aprovechó, pero que ha sido recordado durante estos 15 días. Tras aquella victoria, ha dicho Arrimadas, "la siguiente etapa del sueño es gobernar la Generalitat”.

"Si te sentiste abandonado por los Gobiernos del PP y el PSOE en Madrid, vota Cs. Si te sentiste defraudado por Montilla y Maragall, vota Cs. Si quieres un partido que lo cambie todo, vota Cs", ha afirmado.

Santiago Abascal, líder de Vox, pidió el voto para Ignacio Garriga porque, según dijo, la mayoría absoluta del PP "no sirvió para parar un golpe de Estado y obligar a un 155 duradero". También ha reprochado a la líder de Cs, Inés Arrimadas, que se marchara al Congreso tras ser la fuerza más votada en el Parlament.

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