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Rafael Catalá, el ministro de Justicia / EFE

¿Cederá Catalá al sector progresista una parte de la cúpula de la fiscalía catalana?

La muerte de Romero de Tejada y la inminente jubilación de la jefa de Barcelona moviliza a la izquierda del ministerio público

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De facto, la última palabra la va a tener Rafael Catalá, ministro de Justicia. De su magnanimidad dependerá el nuevo color y el futuro rumbo de la Fiscalía catalana, una institución que durante más de 20 años ha sido dirigida por el sector más izquierdista del ministerio fiscal español. Carlos Jiménez Villarejo, José María Mena, Carlos Ramos, Teresa CompteEmilio Sánchez Ulled son sólo algunos de los exponentes de esta Fiscalía progresista que, sin embargo y con la jubilación de los dos primeros, cayó en manos del sector más conservador del ministerio público.

Su máximo exponente ha sido José María Romero de Tejada, que falleció ayer víctima de las complicaciones de una neumonía.

Su vacante y la que de forma inminente dejará la fiscal jefe de Barcelona, Ana Magaldi, abre un nuevo escenario en el que la izquierda del ministerio publico quiere reconquistar el terreno cedido.

Bañeres, el sustituto

Se da por hecho que Francisco Bañeres, actual teniente fiscal, es el candidato oficial (y, para muchos, el candidato lógico) a ocupar la jefatura en Cataluña, pero no está tan claro cómo se repartirán los otros dos cargos de máxima dirección: el de teniente fiscal de Cataluña y la jefatura de Barcelona.

Para esos cargos un nombre suena con insistencia desde el sector progresista, el del fiscal Fernando Rodríguez Rey, que ya optó al cargo de la jefatura de Barcelona. Quien fuera fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, le calificó como el mejor candidato, pero finalmente nombró a Magaldi.

Rodríguez Rey sería la primera opción del sector izquierdista pero la pugna no será fácil. La Asociación de Fiscales (de marcado corte conservador) quiere proponer para alguno de esos cargos a una primera espada como es Concha Talón, coordinadora en la Fiscalía catalana. Esa es la candidata preferida de la derecha. Su nombramiento satisfaría a la Fiscalía General del Estado y, de consumarse, volvería a dejar desequilibrada en lo ideológico a la cúpula de la carrera fiscal en Cataluña.