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Tres jóvenes en una casa de apuestas / CG

Colau quiere cerrar casas de apuestas pese a no tener competencias

El Ayuntamiento de Barcelona avisa de que algunos locales de juego "quedarán fuera de la ley" con la nueva moratoria de licencias

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El Ayuntamiento de Barcelona, que comanda Ada Colau, propone cerrar algunas de las 53 casas de apuestas y bingos de Barcelona. Lo exige el Ejecutivo local aunque carece de competencias para ello, pues los poderes están en manos de la Generalitat de Cataluña. Pese a ello, advierte el Ejecutivo local de que algunos salones de juego "quedarán fuera de la ley" con la moratoria de nuevas aperturas dada a conocer hoy martes.

Así lo ha avanzado la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, que ha precisado que la regulación de la Dirección General de Juegos estipula que no se pueden abrir casas de juego a menos de 100 metros de escuelas, hospitales o ambulatorios. "Cien metros son insuficientes. Hay centros docentes o sanitarios que pueden tener estos negocios relativamente cerca. Por ello emplazamos al Gobierno de la Generalitat de Cataluña a aumentar esa distancia", ha subrayado. En otras palabras: el Ayuntamiento propondrá ilegalizar establecimientos de juego que ya operan, aunque tiene que pedir permiso al gobierno regional para ello. "Estudiaremos todas las fórmulas jurídicas y técnicas para que estas salas dejen de existir", ha prometido Sanz a preguntas de los periodistas.

"Estudiaremos"

Con esta base, Sanz y la concejal de Salud, Gemma Tarafa, han insistido en que "Barcelona tendrá tolerancia cero" con las casas de apuestas. ¿Cómo se plasmará ello si no tiene competencias? "Optaremos por el decrecimiento: cuando se cierre un salón de juego no se podrá abrir otro. Ampliaremos las distancias para cerrar las casas que queden cerca de centros docentes o sanitarios --distancia que depende de la Generalitat--, lo que dejará fuera algunos de los negocios existentes. Incorporaremos los barrios de la ciudad cuyos planes de uso aún no contemplan restricciones. Y no podrá haber publicidad de este tipo en el transporte público o el espacio común --en los elementos que comercializa el Instituto Municipal de Paisaje Urbano (IMPU)--.

Esta batería de medidas parece imponente, pero contiene pocas novedades. La principal es que el Ayuntamiento paraliza las nuevas licencias y amplía las restricciones a los barrios y distritos periféricos de la ciudad condal. "Hay planes de uso donde ya se prohíben estos usos cerca de centros docentes o sanitarios", ha admitido Sanz. Es el caso de, por ejemplo, Las Ramblas, Ciutat Vella, Sant Antoni, Puerto Olímpico, Paralelo, Sant Martí, Horta o Eixample, por citar algunos. "Incorporamos nuevas zonas a esta normativa. Las zonas con rentas más bajas, donde hay más riesgo para las personas", ha defendido la edil de Urbanismo.

"Ni una más en Barcelona"

Con esta ofensiva, espera el bipartito que gobierna Barcelona que "no haya ni una casa de apuestas más en Barcelona". "Somos la primera ciudad que da un paso de este tipo. Esperamos poner el tema en el centro de la agenda política", ha indicado Sanz. Esta promesa se engarza en rocosas razones de salud pública, pero no depende del Ayuntamiento. "La Generalitat de Cataluña y el Gobierno tienen un peso muy importante en regulación sectorial y de la publicidad", ha admitido Gemma Tarafa. En el campo municipal, la también excomisionada de Salud ha avanzado que habrá cambios en la contratación pública para excluir a estos operadores y que las campañas de prevención en las escuelas de titularidad municipal --que ya existen-- "se ampliarán". "Es un tema a resolver entre todos", ha argumentado la edil.

Globalmente, Barcelona tiene ahora 53 casas de apuestas, bingos y un casino. La moratoria actual congelará este número de establecimientos. No obstante y pese a la defensa cerrada que han hecho hoy Sanz y Tarafa --con el aval del Colegio de Psicólogos--, reducir ese número de negocios queda fuera del alcance del consistorio. 

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