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Francesc de Carreras, uno de los fundadores más destacados de Ciudadanos / CG

Francesc de Carreras: "Rivera ha optado por sustituir al PP y se ha equivocado"

El catedrático de Derecho Constitucional y fundador de Cs explica su baja del partido y considera que "Rivera se está cerrando en sí mismo"

18.07.2019 22:00 h.
21 min

Francesc De Carreras (Barcelona, 1943) es uno de los fundadores más destacados de Ciudadanos (Cs). Antes de las elecciones generales decidió abandonar el partido que vio nacer hace 13 años en Cataluña. Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB y miembro del consejo editorial de Crónica Global, explica que su decisión se debe al "cambio de actitud" de Albert Rivera, y al hecho de que haya optado por un "nacionalismo español" que poco tiene que ver con la "función" original de Cs, que era la de ser "un partido liberal" que pudiera conformar mayorías con PP y PSOE. Cree que "Rivera está cerrado en sí mismo", pero asegura que su marcha no afecta a una relación que va más allá de las "diferencias políticas". 

--Pregunta: Usted dejó Cs antes de las elecciones del 28 de abril. En aquel momento ya se opuso al veto a Pedro Sánchez. ¿Hubo algo más?

--Respuesta: Cs había anunciado que no votaría a Pedro Sánchez, pero la razón para irme no fue solo esta. Hay varias razones. Yo vi a partir de las elecciones andaluzas que Cs se dejaba votar por Vox y, como excepción, podría estar justificada. Sin embargo, algunos dirigentes de Cs empezaron a decir que esta fórmula se aplicaría en toda España. Y Vox es un partido que está en el extremo y no es la función que tiene que buscar Cs. Después se dijo que se vetaría al PSOE, pero entonces si acepta a Vox por un lado y no acepta al PSOE, se queda en lo que le han llamado las tres derechas y Cs se deja llamar las tres derechas. Con todo esto, Cs abandona la posición que había tenido hasta ahora y que era su función política, que era estar en el grupo de constitucionalistas, junto con el PSOE y el PP, y entenderse con los dos. No con alguien que estuviera en el exterior de este grupo. Todos estos factores me hicieron ver que la estrategia había cambiado. También con muchas expresiones de la campaña electoral, así como con la convocatoria en la Plaza Colón, Cs optó por una opción de nacionalismo español que creo que no es el que debe tener un partido liberal.

--¿Fue un error la manifestación y la foto de Colón?

--Yo creo que sí. Todo. La convocatoria de Colón era por un tema, el del relator, que no dejaba de ser anecdótico... Ya nadie se acuerda del relator. Cuando se convoca un acto de masas debe ser por cosas realmente importantes. Una hora después de convocarla se juntaron Vox y PP. Era evidente que se juntarían solo ellos, ya que el PSOE no se podía unir porque era contra el PSOE y que, en consecuencia, serían identificados como las tres derechas. Tuvo un componente nacionalista español que lo dio Vox y que Cs acepta sin dudarlo.

--¿Hay un doble rasero con los respectivos extremos? Parece que pactar con Bildu o Podemos, en el caso del PSOE, no esté tan mal visto...

--Yo no puedo hablar por el PSOE ni darme de baja. Los he criticado por eso que usted dice, como también critiqué a Cs por lo de Andalucía. Antes de darme de baja, el 9 de abril, ya había escrito mi desacuerdo con la línea del partido.

--El hiperliderazgo de Rivera, sin apenas crítica interna, ¿es también un motivo para su marcha?

--Yo esto no lo sé, porque aunque era afiliado no tenía actividad en el partido y no he hecho vida de partido. De todas maneras, sí que ha habido un cambio de actitud en Rivera en los últimos meses, y de formas. De un cierto engreimiento. Puede estar justificado porque Cs ha pasado de 32 a 57 diputados, pero ni favorece a Cs ni favorece a la figura de Rivera ni está justificada, porque a pesar de este crecimiento no deja de ser el tercer partido. Y después, en las municipales y en las autonómicas, le ha ido francamente mal, tiene la alcaldía de Palencia y poco más.

--¿Cree que este engreimiento puede ser porque, antes de la moción de censura, se veía presidente? Como si no hubiera asimilado la nueva coyuntura...

--Muchos de los males actuales de Cs y del sistema político vienen de una moción de censura mal hecha. Porque no solo hay censura, sino que hay que investir a otro presidente, y tiene que haber siempre un acuerdo político para que haya estabilidad. Y el único punto de acuerdo fue echar a Rajoy. Y hace un año que en este país no se gobierna o se hace abusando de los decretos ley, que tienen otra función. De esta moción mal hecha derivan también todas las dificultades que tiene Sánchez para formar gobierno. Se encuentra igual que en la moción, pero el no a Rajoy ya no tiene lugar y ve imposible pactar con Podemos y los nacionalistas.

--Cs tenía la posibilidad de hacer un gobierno con el PSOE. ¿Cree que puede cambiar de opinión antes de abocar a los españoles a una repetición electoral?

--Mi opinión es que difícilmente cambiará si no lo ha hecho ya. Si se hubiera hecho un programa detallado entre PSOE y Cs, habría estabilidad en el Gobierno central y, en muchas autonomías, este tándem PSOE-Cs funcionaría. Se entraba en una etapa política que conviene absolutamente a España, porque hace cuatro años que estamos en funciones. Con gobiernos débiles o en funciones y este país necesita que se hagan reformas, que se hagan planes a medio y largo plazo, tiene una deuda pública excesiva, tiene que cambiar determinadas instituciones, reducir el peso de la administración para ahorrar y esto no se puede hacer ni con Podemos, que quiere aumentar el gasto, ni con los nacionalistas, que quieren irse de España. Esto lo hubiera podido solucionar Cs si no hubiera optado por intereses más partidistas que generales.

--¿El mayor riesgo ya no es el nacionalismo catalán?

--Es un riesgo, pero no es el único problema que tiene España. El procés sigue, no se acaba. Vendrán las sentencias, vendrán protestas, manifestaciones... Puede haber enfrentamientos, puede haber desobediencias, puede seguir la judicialización de los actos ilegales. Hay un problema enquistado que no está solucionado. Pero el problema de la deuda pública es muy grave, en diez años hemos pasado de una deuda del 35% del PIB a casi del 100% y eso hace que los intereses de la deuda crezcan. Mientras son bajos vamos tirando pero en cualquier momento pueden subir y se deberán reducir los gastos sociales del Estado y de allí derivan los problemas demográficos y muchos otros.

--Una de las críticas de los afines a Rivera a los fundadores del partido es que les ha ido mejor sin escucharles. Usted no veía claro que Cs se constituyera como partido político ni que diera el salto a nivel nacional.

--Algo de cierto hay en ello, pero yo no me opuse a constituirnos como partido. En un ambiente de confianza con el grupo de diez fundadores, que eran poetas, críticos literarios, actores, dije que el más serio para formar un partido era yo porque, como mínimo, era profesor en Derecho Constitucional. Simplemente dije que aquellos que estábamos allí, en la primera cena, no teníamos capacidad para crear un partido político. Pero con el paso de los meses fui muy activo, recorrí muchos pueblos de Cataluña, colegios profesionales, asociaciones... También es cierto que siempre había sido escéptico en el sentido que podía tener Cs en el resto de España, pero empecé a cambiar de opinión cuando, en un desayuno en el Hotel Ritz, Albert Rivera hizo una conferencia y me impresionó mucho la expectación que había para escucharle. Era por el año 2013. El recinto se quedó pequeño y tuvieron que poner más mesas. Había exministros del PSOE, de la UCD, personas del mundo económico de Madrid, la mayor parte de periodistas conocidos de la capital, el jefe de prensa de la Casa Real. Estuvo hablando de las reformas que necesitaba España y hubo un aplauso brutal hasta el punto que el presidente de la asociación que organizó el evento dijo que nunca nadie había sido tan aplaudido. Aquí empecé a cambiar de opinión. Además, no habló de Cataluña aunque venía de allí porque dijo que el problema de Cataluña se arreglaba reformando a España. Le aplaudió gente muy diferente.

--¿Si hay una nueva convocatoria de elecciones cree que podría avenirse a pactar con el PSOE si no supera al PP y los números dan?

--También tengo dudas. A pesar que dijo que no apoyaría al PSOE, tenía la oportunidad en mayo de decir que, vista la situación, e invocando a intereses generales del Estado que son ciertos, apoyaba al PSOE. Cada vez se empecina más y una característica que los psicológos estudian es que cuando uno se ve muy atacado, se cierra en si mismo. Creo que es lo que le está pasando a Rivera.

--¿Se está estancando Cs? ¿Es más reactivo que propositivo?

--En Cataluña, a partir del gran triunfo del 21 de diciembre del 2017, no se ha aprovechado la ocasión porque se ha hecho el discurso del no permanente. Por un lado han sido firmes y lo han hecho bien, pero no se ha dado una alternativa a la sociedad catalana, y esto es un error. Tampoco han sabido hacer autocrítica después de las últimas elecciones y ver qué les pasa. Cs tenía que dar alternativas, plantear leyes, reformas, una filosofía de salirse del marco mental que han creado los nacionalistas. Esto no lo ha sabido hacer ni Inés Arrimadas ni Cs en Cataluña y deberían hacerlo.

--En este sentido, ¿cree que la estrategia del PSC es más útil? Ha roto en dos el independentismo.

--Todavía no sé cuál es la posición del PSC. No sé cuál es la táctica ni la estrategia que siguen. La mayoría de las cosas que hacen no me gustan ni les encuentro sentido. En Cataluña solo tienen proyecto los independentistas. Y es un proyecto imposible, que solo genera daño en la sociedad catalana. Cataluña y Barcelona están en un proceso de decadencia, los inversores ya no invierten y ahora se empezará a notar. Se han ido muchísimas empresas y muchas de ellas no volverán. El nacionalismo es un auténtico desastre, el PSC no tiene ninguna estrategia para combatirlo más allá de una táctica de lo más oportunista y creo que hay un grave problema en la sociedad. Que un disparate que tanto daño hace como el procés no reciba un castigo serio en las urnas es que la sociedad catalana tiene algo de acomplejamiento y no ver lo que es la realidad que quizás los psicólogos sociales puedan explicar. La tragedia en Cataluña es que el PSC nunca ha querido entenderse con Cs y la culpa de esto es del PSC.

--¿Cree que Cs ha sacrificado Cataluña con la marcha de sus líderes?

--No lo creo. Lo que creo es que no tiene proyecto alternativo para Cataluña. Decir, como también decía el PP, lo del 155... Esto es una excepción.

--ERC sigue creciendo en cada elección. ¿Cree que llegarán a ser mayoría?

--Sí, pero son vasos comunicantes con Convergència o la CUP. Aunque es verdad que si la otra parte de la sociedad está callada, claro que ganarán. Si no saben defenderse con ideas... Lo hemos visto en las Cámaras de Comercio, que el mundo empresarial ha sido muy cobarde y se ha inclinado ante el poder. Un grupito mínimo de empresas que en ventas al año suman 46 millones ha ganado porque es como una guerrilla. No soy optimista porque no veo una reacción seria de la sociedad catalana y hay un claro riesgo de que empeoren las cosas.

--¿Cómo se tomó Rivera su decisión de irse?

--Tenemos una gran amistad y un aprecio mutuo que las diferencias políticas no eliminarán.

--¿Pero cómo se lo ha tomado?

--No he hablado con él. Bueno, después de enviar la carta de que me daba de baja estuvimos juntos en una comida --programada mucho antes de mi carta-- con otros dos amigos, pero no se habló de eso. Él nos expuso su opinión de que no iba a pactar nunca con el PSOE aunque pudieran formar gobierno. Le dije que se equivocaba y que le sería muy difícil resistir las presiones porque era la manera de dar estabilidad y la manera de salvar a España, pero no hablamos de mi baja.

--¿Qué le parece que haya perdido las formas y no conteste a la invitación de Sánchez de reunirse con él?

--Me parece muy mal. Estamos en una democracia parlamentaria y hay que pactar entre partidos para formar gobierno. Ni Cs ni ningún partido ha entendido que les votamos para que nuestros representantes formen un gobierno, que sea coherente, con un programa político acordado, público y discutido en la sesión de investidura.

--¿Cs ha perdido músculo intelectual con su marcha y la de otros fundadores?

--Algo sí. Si se ha ido Toni Roldán, que era el jefe de programas, o se ha dado de baja de la Ejecutiva Javier Nart que es un hombre muy preparado y experimentado... En este sentido sí que está perdiendo, pero puede cogerlo por otros lados.

--¿Hay espacio para otro partido de centro izquierda nacional que ocupe el espacio original de Cs?

--Está ocupado por Cs. Creo que la división derecha e izquierda no ha influido tanto. Suprimir el concepto de socialdemocracia fue un error político clarísimo porque no pasaba nada por dejarlo allí, pero no es el principal error que ha cometido Cs. Lo que ha llevado a esto es una creencia de que solo se puede gobernar si se está en el gobierno, que no se puede influir desde el Parlamento y que, por lo tanto, se tiene que ser el primer partido. Rivera ha optado por sustituir al PP y creo que se ha equivocado en eso porque creo que sucederá lo contrario. Además, si sustituyes al PP, Cs ya no tiene ninguna función especial. Queda otra vez el bipartidismo y la necesidad de acudir a los extremos para formar gobierno. Lo importante de Cs era poder pactar entre tres y ocupar un campo en el que siempre se alcanzaran mayorías absolutas.

--¿Entiende las últimas declaraciones de Boadella? ¿De preferir a Vox al PSOE?

--No lo he visto. Pero yo después de su buen resultado en Andalucía me leí sus 100 propuestas y llegué a la conclusión de que era un partido nacionalista español, nacional católico y que, derivado de eso, quería eliminar las autonomías, frenar o contener la inmigración y muy poco europeísta.

--¿Cs puede sobrevivir a Albert Rivera o se volverá al bipartidismo?

--Tengo muchas dudas de que sin Rivera el partido tire adelante. Nadie es imprescindible y nadie tiene que creerse imprescindible y creer que es solo él quién puede salvarlo. Pero tampoco quiero meterme en las dinámicas internas del partido. Sin Albert Rivera no se hubiera hecho Cs. Nosotros, los fundadores, solo fuimos la chispa que encendió la cerilla, pero él ha mantenido la cerilla encendida a lo largo de los años. Creo que todos los partidos no lo están haciendo tan mal, pero que aún así la gente dirá que prefiere lo que teníamos antes. Se olvida que no era un bipartidismo perfecto, que los dos partidos centrales necesitaban la ayuda del PNV, Convergència o ERC. Y eso es a lo que tenía que poner solución Cs y no lo ha hecho.