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Joan Canadell (i), 'número dos' de Junts, y Oriol Junqueras, presidente de ERC / CG

Canadell y Junqueras, a trompazos por la corrupción de CiU

El 'número dos' de Junts y el presidente de ERC se enzarzan y ahondan en la división independentista antes del 14F

3 min

Joan Canadell y Oriol Junqueras han chocado públicamente a cuenta de los escándalos de corrupción del espacio convergente, del que ahora es heredero Junts, partido del primero. El expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona y el máximo cargo de ERC, en campaña gracias al tercer grado, se han enzarzado ahondando la división en el campo independentista antes de las elecciones del 14 de febrero en Cataluña. 

Junqueras ha abierto el fuego hoy sábado, 30 de enero, alertando de que "ellos no roban". Se refería el dirigente político a los casos de corrupción de CiU. "La corrupción roba a las escuelas, a la sanidad, a los ciudadanos y a las empresas", ha enumerado el también exconsejero del Govern. A renglón seguido, ha subrayado que "ellos", en referencia a ERC, "no roban, y por ello se desesperan los de siempre". 

"¿Me llama ladrón? Triste"

El velado obús de Junqueras a los neoconvergentes, habida cuenta de que con los de siempre se refería el político a Junts y PSC, no ha sentado nada bien al número dos de la lista de Laura Borràs. "Hay cosas que jamás entenderé. ¿Alguien me llama ladrón? ¿Por estar en la lista de Junts?", se ha preguntado el también pequeño empresario

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El tuit de Joan Canadell contra la censura de la corrupción de Junqueras / TWITTER

"Es muy triste que a los que queremos de verdad hacer la independencia se nos descalifique de esta manera", ha apostillado Canadell, en un mensaje coronado con un emoji de un rostro triste. 

Pugna por la hegemonía 'indepe'

Los dos pesos pesados de los dos principales partidos independentistas han protagonizado así el primer choque entre secesionistas de la campaña del 14F. No la primera división, pues las pullas entre el partido de Carles Puigdemont y ERC han marcado la legislatura que ahora se acerca a su fin. 

El pulso permanente se enmarca en la voluntad de ambas fuerzas de erigirse como actor dominante del espacio independentista catalán. La proximidad electoral acentúa más una tensión que ha dejado impronta en el mandato que se agota.