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El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en una comparecencia pública anterior / EFE

Borrell alerta de la "segunda leyenda negra de España" que construye el independentismo

El ministro de Asuntos Exteriores insta a "toda la sociedad" a "levantarse contra la tarea de desprestigio a la que se somete a su país"

13.02.2019 17:13 h.
6 min

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha hecho hoy un llamamiento a toda la sociedad a "hacer frente a la ignominiosa campaña de descrédito de España que están haciendo los independentistas catalanes en todo el mundo" para presentarlo como un país sin calidad democrática.

En su opinión, "no compete sólo a las instituciones sino a toda la sociedad levantarse contra la tarea de desprestigio a la que se somete a su país", por lo que ha pedido a la sociedad que "sean más tibios en sus críticas y más fuertes en defensa de su país".

"Segunda leyenda negra de España"

Borrell se ha expresado así en un desayuno de Nueva Economía con la secretaria de Estado de España Global, Irene Lozano, con quien ha coincidido en que la mayor amenaza a la imagen y reputación de España en el mundo es la que protagonizan los independentistas catalanes y que es responsabilidad de "toda la sociedad" hacerle frente.

"Está claro que el independentismo catalán está intentando construir una segunda leyenda negra de España y a eso hay que oponerse", ha subrayado el ministro, quien ha animado a toda la sociedad a "hacer todo lo posible para explicarle al mundo, y Exteriores lo está haciendo, para rechazar esta nueva leyenda negra" de un "país represor que no respeta los derechos"

Esfuerzo de la sociedad civil

Para Lozano, lo verdaderamente grave de estas campañas de desinformación que cuestionan la salud democrática de España y sus instituciones es que dividen a la sociedad y por ello, toda la sociedad debe involucrarse en la defensa de España y su calidad democrática.

Así, está claro que la imagen de España debe recuperarse en Cataluña, pero sería contraproducente que fuera un esfuerzo solo desde el Gobierno, debería ser un esfuerzo de la sociedad civil y más en concreto de "esa mitad de la sociedad catalana que cree en España, ha argumentado. Para Lozano, con el juicio del procés que se está desarrollando en el Tribunal Supremo está dando la imagen de un país "serio, en el que el Estado de derecho funciona, con todo tipo de garantías".

Mediador internacional

Preguntado por el debate sobre si se aceptaría la figura de un mediador internacional, Borrell ha subrayado que se trata de la estrategia independentista de internacionalizar el proceso y desacreditar a España y ha lamentado que "algunos han dado a entender que sí lo había conseguido, en otro fake de estos que funcionan por ahí".

Para el ministro, el independentismo catalán "busca desesperadamente dar la imagen de que en España hay o va a haber una mediación internacional" que coloque "en pie de igualdad a los dos gobiernos" y dé la impresión de que se trata de un problema internacional y no un "problema entre catalanes".

Desacreditar a España

No obstante, para conseguir una mediación internacional hace falta que "consigan desacreditar a España, su sistema político, su sistema jurídico" y consigan hacer creer que "en España nos hemos colocado fuera de los parámetros de las democracias estándar".

"Y por eso todo el ruido de fondo que se ha creado sobre la figura del mediador, eso es lo que ellos pretenden, y hay algunos que desgraciadamente están dispuestos a ayudarles en esta estrategia de confusión", ha zanjado.

Apoyo internacional

Borrell también ha explicado que ayer mantuvo el "tradicional" almuerzo con los embajadores europeos en España, que ha calificado de un "excelente y muy amistoso encuentro" en el que se puso de manifiesto que "no hay un solo Gobierno en Europa que no haya estado apoyando a España" en el transcurso de la crisis del independentismo catalán.

"A ni uno solo se le ha pasado por la cabeza hacer el más mínimo reconocimiento de las reclamaciones de los independentistas catalanes", ha asegurado antes de señalar que el hecho de que "el nacionalismo flamenco apoye al nacionalismo catalán, no tiene por qué sorprender" a nadie.