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Xavier García Albiol, a pesar de tener solo veinticinco años ya llevaba tres al frente del Partido Popular de Badalona.

Veintitrés años no es nada

El largo camino de Xavier García Albiol hacia el Senado

23.01.2016 00:00 h.
4 min

El Senado es una cámara cada vez más cuestionada por la opinión pública española. Es una institución que muchos consideran fallida por no cumplir su función de garantizar la correcta representación territorial del país. Pero hay políticos que confían en su utilidad, y que han recorrido un largo camino hasta conseguir sentarse en uno de sus escaños y defender desde allí las ideas de su formación.

Es el caso de Xavier García Albiol, el actual jefe de filas de Partido Popular en el Parlamento de Cataluña, y que desde hace unos días es senador en representación de esta cámara autonómica. No consiguió su escaño de manera directa, como Santi ‘Justice’ Vidal, el heroico magistrado que ha prometido ir a Madrid para pedir una votación y pedir la disolución de una cámara que según su partido pertenece a un país que no es el suyo. Si se van a ir de España, ¿qué más les dará si tiene Senado o Cámara de los Lores?

Un valor en alza

De la misma manera que hay políticos, como Santi Vidal, que parecen destinados a la desubicación perpetua, otros pueden encontrar su lugar en el mundo. Xavier García Albiol ha conseguido veintitrés años después la meta que se marcó en las elecciones generales de 1993: formar parte del grupo del Partido Popular en el Senado y conseguir un escaño en la escena política nacional.

El 6 de junio de ese año un joven Albiol, que a pesar de tener solo veinticinco años ya llevaba tres al frente del Partido Popular de Badalona, afrontó uno de sus primeros grandes retos: el intentar conseguir representación por la circunscripción de Barcelona para el Senado. Entonces era un valor en alza de la formación que entonces dirigía José María Aznar, un PP que estuvo a punto de conseguir la victoria en el Congreso, pero que al final sufrió una remontada histórica por parte de Felipe González, que sumó su cuarta victoria consecutiva.

Un joven eterno

Un jovencísimo García Albiol consiguió que más de cuatrocientos mil catalanes confiaran en él, pero quedó lejos de los cerca de ochocientos setenta mil sufragios que consiguió el último candidato que logró escaño, Sixte Cambra, independiente en las listas de Convergència i Unió. De los tres candidatos populares, quedó en segundo lugar (419.413 votos), por encima de Juan López (411.895 votos) y tras el independiente Pedro Flores (438.154 votos).

Albiol ha sido una eterna promesa, dado que a la edad de veintitrés años consiguió su primera acta como representante público: concejal en Badalona en las elecciones municipales de 1991. A los veintisiete años era Secretario General del PP de la provincia de Barcelona y a los treinta y tres ya era vicesecretario general de Organización del PP catalán. Pasó de aspirante a la primera línea a formar parte de ella en el 2011, cuando asumió la alcaldía de la tercera ciudad de Cataluña.

Ahora es miembro del Senado, esa cámara que todos quieren revolucionar, pero que legislatura tras legislatura sigue viviendo en un continuo letargo. Conociendo a Albiol, si ha esperado veintitrés años para sentarse en ella, seguro que le inyectará una buena dosis de adrenalina. Habrá que estar atentos a sus intervenciones, y a las de sus detractores…