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Librito que detallaba el programa electoral y de gobierno con el que los socialistas consiguieron la victoria en 1977.

Un PSC a la izquierda de la CUP

“Por una Cataluña libre, próspera y sin clases”

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Primavera de 1977. El PSC, que aunque todavía no se había unificado con la federación catalana del PSOE ya había alcanzado un acuerdo electoral con la dirección socialista que encabezaba Felipe González, preparaba las elecciones del 15 de junio --las primeras democráticas tras la dictadura franquista-- con un programa que aspiraba a ser hegemónico en Cataluña, y conseguir no solo la primacía de la izquierda frente al PSUC, sino también ante la derecha nacionalista y el aparato gubernamental de la UCD. La lista que encabezaba Joan Reventós ganó las elecciones y consiguió quince diputados en el Congreso.

El librito que detallaba el programa electoral y de gobierno con el que los socialistas consiguieron la victoria contenía como lema final “por una Cataluña libre, próspera y sin clases”. Veinticuatro páginas que convencieron a una mayoría minoritaria de catalanes: el 28,56% de los electores, más de diez puntos de ventaja respecto a la segunda lista en número de votos, la del PSUC (18,31%), que consiguió ocho escaños. Por esas cosas del reparto por provincias los comunistas consiguieron menos parlamentarios que la cuarta fuerza, el Pacte Democràtic que encabezaba Jordi Pujol (16,88% y once diputados).

“Soberanía fiscal”, Audiencia Nacional y Països Catalans

El PSC reconocía en su programa la existencia de los Països Catalans, aunque los socialistas limitaban su acción política en este ámbito a “impulsar” las “relaciones entre los diferentes organismos autonómicos” que los componían (pág 5). En el ámbito judicial una de sus peticiones más contundentes era la “unidad de jurisdicciones y eliminación de las jurisdicciones políticas y represivas. Supresión de la Audiencia Nacional” (pág. 5). Hay que recordar que dicha audiencia era la heredera del Tribunal de Orden Público que el franquismo usó para perseguir a la oposición.

Es conocido que Convergència Democràtica defendió durante la elaboración de la Constitución que la Generalitat no fuera la administración que recaudara los impuestos, para evitarse, ante la perspectiva que ellos gobernaran, lo que consideraban un hecho impopular. Pero el PSC defendía en 1977 justo lo contrario. Aunque propugnaban el principio de “unidad fiscal al nivel del Estado” (pág. 8) para evitar “diferencias de tratamiento impositivo entre los pueblos que lo componen”, su modelo era el de la “soberanía fiscal de cada entidad autónoma”.

“Hecho que implica que esta es la que lleva a cabo la recaudación de los impuestos, entregando al Estado una proporción convenida y que debería ser la misma para todas las entidades autónomas”. Pedían el 40% para el Estado, el 40% para la Generalitat y el 20% restante  para la “Caja de Compensación entre las diferentes Entidades Autónomas del Estado como contribución compensadora de los desequilibrios actuales”. La ‘Agencia Tributaria Catalana’ ya fue reivindicada en 1977 por un PSC que posteriormente aceptó que dicha competencia recayera en el Gobierno central.

El PSC, a la izquierda de la CUP

Está claro que la Cataluña de 1977 tiene poco que ver con la de ahora. Y poco a poco el PSC se fue aligerando de carga ideológica. Basta con recordar que su apuesta en las primeras elecciones democráticas era la constitución de un “frente de los trabajadores” (pág. 18), que “tendrá la expresión política” en una “izquierda unida en las sucesivas confrontaciones electorales que permita la constitución de un Gobierno de la mayoría que encabece el comienzo de un período de transición hacia el socialismo”.

La “autogestión”, la “dirección de las empresas e instituciones económicas y políticas por parte de los trabajadores”, era la manera de medir el “avance hacia el socialismo tanto en Cataluña, como en el Estado español”, porque para “los socialistas catalanes el socialismo es autogestionario y no capitalismo de Estado”. Entendiendo el socialismo como el “control de los trabajadores sobre la base de eliminación de la propiedad privada de las empresas”. El PSC del 1977 estaba, como poco, a la izquierda de las actuales CUP. Y seguro que los socialistas de Reventós no hubieran votado a Puigdemont, de la misma manera que no lo hicieron a Jordi Pujol. Eso lo hizo en 1980, tras las primeras elecciones al Parlament, la ERC de Heribert Barrera.