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Als joves de Catalunya de Jordi Pujol, Editorial La Magrana. Primera edición noviembre de 1988.

¿Sueñan los niños catalanes con bailar sardanas?

El “método” Jordi Pujol para extender la “catalanidad” en Cataluña

16.01.2016 00:00 h.
4 min

“Que todo cambie para que todo siga igual”. Este lema, que debería ser grabado en una placa de mármol en las sedes todavía no embargadas del Partido Antes Conocido como Convergència, resume el planteamiento ideológico del pujolismo. Papa Jordi, el Querido Dirigente que solo es Honorable para TV3 y los mariachis a sueldo del ‘procés’, se ha vuelto a reencarnar, como si fuera uno de esos extraterrestres que ‘okupan’ el cuerpo de un ser humano (véase ‘La invasión de los ultracuerpos’).

El ex Honorable ha pasado de ser el dependiente repeinado de Cortefiel encarnado por Artur Mas, a tomar la forma de un híbrido entre un fan ye-ye de comarcas de los Beatles y un activista business-friendly de las Juventudes Soberanistas del Partido de los Fondos Andorranos. ¿Qué planes tiene el nuevo presidente de la Generalidad para la juventud, Carles Puigdemont? Para conocerlos mejor ir a la fuente del conocimiento, a la palabra revelada del Jordi Pujol primigenio, el de los veintitrés años al frente del timón.

La sardana, alimento de la infancia

Y es que dentro de la abundante bibliografía del Jordi Pujol escritor destaca su legado para las nuevas generaciones: “Als Joves de Catalunya” (Edicions de la Magrana, 1988), una obra en la que pretendía guiar a aquellos que deberían ser los dirigentes del futuro. O comisionistas. O ambas cosas. Y es que Pujol tenía claro que “todos los que vivimos y trabajamos en Cataluña hemos de ser solo un pueblo, solo un pueblo catalán”.

Pujol, que es un hombre sabio, explica a continuación el método mágico para conseguir este anhelado objetivo: “¿Cómo lo podemos hacer? A través de los niños. Que los niños bailen sardanas, que canten canciones. Que se encuentren dentro de este ambiente de catalanidad normal, de la Cataluña natural, alegre, positiva. Y a través de los niños vienen los padres, y a través de los padres vienen los abuelos” (pág. 17). Revelador.

Espíritu de servicio

“No se construye un país a base de pillería o de comodidad o de consumismo o de superficialidad. Se construye a base de voluntad de servicio, de trabajo en profundidad, de rigor intelectual y de exigencia personal” (pág. 26). Sin duda alguna los jóvenes más cercanos al ex presidente hicieron caso de sus sabias palabras, dado que Jordi Pujol Ferrusola ha sido un claro ejemplo de “voluntad de servicio”, “trabajo en profundidad” y “exigencia personal”.

“Sería fundamental una actuación ética, constructiva, y generosa del conjunto de la clase política; creo que haría más a favor de los jóvenes y, obviamente, de toda la sociedad que no centenares de discursos” (pág. 69). Claro. Su “actuación” pública, sobre todo a partir del 25 de julio de 2014, fecha en que confesó sus ‘pecadillos’ fiscales, fue “ética”, “constructiva” y “generosa”. La juventud catalana puede estar orgullosa.

Carles Puigdemont tenía veintiséis años cuando se publicó este libro, que es una recopilación del corpus teórico de Jordi Pujol desarrollado en los años anteriores sobre la juventud y la ‘construcción nacional’ de Cataluña. Como le haya servido lo mismo que a buena parte de la prole del ex presidente podemos asegurar que nos espera un futuro, cuanto menos, interesante…