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Campaña de Convergencia i Unió cuando era liderada por Miquel Roca.

¿Se imaginan a Roca en el lugar de Mas?

Un ejercicio de política-ficción dentro del mundillo convergente

09.01.2016 00:00 h.
4 min

Ahora parece increíble, pero en vez de tener al “astuto” Artur Mas como presidente de la Generalitat podría estar dirigiendo los destinos del gobierno autonómico un político de un talante más mesurado y con más sentido común. Alguien acostumbrado a que se le abran las puertas, no a que se las cierren en las narices. Un dirigente con mucho más perfil ‘convergente’, no en vano era uno de los ‘pata negra’ de la formación.

¿Se imaginan ustedes que Jordi Pujol hubiera designado como delfín en vez de Artur Mas a Miquel Roca? ¿Cómo hubiera sido la Cataluña contemporánea? ¿Se habría llegado tan lejos en la división de la sociedad en dos mitades que apenas dialogan entre sí porque los puentes están cada día más rotos? ¿Qué habría pasado si Miquel Roca hubiera ganado la carrera sucesoria en vez del ser humano que contribuyó a la quiebra de la única empresa privada que dirigió, Tipel?

Se acabaron las sonrisas

Artur Mas se lo pasó bomba con la masiva pitada al himno nacional en el Camp Nou durante la última final de la Copa, con una sonrisa que lo decía todo. Resulta inimaginable pensar a un Miquel Roca presidente de la Generalitat con esa actitud ante una ofensa de tal calibre al Rey de España. Y posiblemente no se habría promocionado desde los medios de comunicación públicos el reparto de silbatos y a los impulsores de esta iniciativa.

¿Que la Convergència de la etapa Roca ya era soberanista y ya había comenzado la “construcción nacional”? Sí, pero el actual abogado de la Infanta Cristina tenía esa cualidad que los políticos italianos llaman ‘finezza’, que consiste en conseguir los objetivos marcados sin humillar al adversario y sin tensar la cuerda al límite. Y cediendo cuando es imprescindible. Todo lo contrario que Artur Mas, que más que ganar aliados para su proyecto, ha ido destrozando a todo aquel que se le ha acercado.

Astucia de verdad

Si hubo alguien astuto durante su carrera política ese fue Miquel Roca. Pero nunca presumió de ello. Los “astutos” ejercen en silencio, no van pregonando su teórica capacidad de manipular a los demás. Roca cerró más acuerdos en un trimestre en el Congreso de los Diputados que Artur Mas a lo largo de toda su presidencia. Porque se trata de pisar pocos callos y crear complicidades. Eso es la política civilizada, la que consigue sumar nuevos apoyos a la causa que se defiende, pero sin crispar a la sociedad.

¿Miquel Roca habría plantado al nuevo arzobispo de Barcelona en su toma de posesión? El ‘astuto’ Artur Mas, en su continua búsqueda de apoyos internacionales desafió al Vaticano, que es quien designó a Juan José Omella para dirigir los destinos de los fieles de la diócesis más importante de Cataluña. Roca tampoco habría permitido que una legión de opinadores a sueldo atacaran a las instituciones europeas por no facilitar la “independencia-express”. De hecho, no habría existido ningún “proceso-express”, porque todo se cocinaría a fuego lento.

Por suerte para los catalanes que se sienten españoles el Miquel Roca del “Ara decidirem” o de la “Força”, dos de sus lemas electorales, nunca llegó a la presidencia de la Generalitat. Porque con un dirigente de su talla, su saber hacer, y su astucia, la tarea silenciosa de “construcción nacional”, que es el gran proyecto de Convergència desde su fundación, hubiera seguido avanzando y consiguiendo nuevos seguidores. Que Artur Mas haya roto la baraja en el fondo facilita mucho las cosas...