Menú Buscar
En la imagen: Joan Rigol, Pere Macias, Núria de Gispert, Josep Antoni Duran i Lleida, Xavier Trias, Maria Eugènia Cuenca, Conchita Tarruella, Artur Mas, Joaquima Alemany, Jordi Pujol, Joan Miquel Nadal y Josep Grau.

Los ‘doce negritos’ de CiU

La generación de las grandes ambiciones, y los grandes fracasos

5 min

¿Recuerdan la mítica novela de misterio ‘Diez negritos’? Fue una de las más conocidas de la prolífica escritora Agatha Christie. El título se inspiró en un poema en el que diez negritos van muriendo uno a uno. Y la trama de la obra está basada en este hecho, en sucesivos asesinatos. Sin llegar a extremos tan sangrientos hay fotografías que recuerdan esta historia, como la que sirvió de imagen central a la campaña de CiU para las elecciones autonómicas de 1999.

Esta fotografía estaba apoyada por la siguiente leyenda: “Convergència i Unió tiene el mejor equipo para continuar haciendo que los catalanes nos sintamos orgullosos del país que tenemos”. Y en la imagen se veía posando a Joan Rigol, Pere Macias, Núria de Gispert, Josep Antoni Duran i Lleida, Xavier Trias, Maria Eugènia Cuenca, Conchita Tarruella, Artur Mas, Joaquima Alemany, Jordi Pujol, Joan Miquel Nadal y Josep Grau. Y el eslogan era “CiU. Tu garantía”.

As time goes by

El ‘a medida que pasa el tiempo’ (‘as time goes by’), tema central de la película ‘Casablanca’, podría justificar la conexión entre esta fotografía y la novela de Agatha Christie. Pero aunque diecisiete años pueden ser una eternidad en política, no es motivo para tantas desapariciones. Ahí están el ejemplo incombustible de Mariano Rajoy. De los doce ‘negritos’ de la imagen, Joan Rigol impulsó recientemente junto con Núria de Gispert el partido Demòcrates de Catalunya, que es una forma alternativa de desaparecer de la política activa, dado el escaso apoyo social que han conseguido.

Pere Macias ha decidido pasarse del ‘pujolismo’ al ‘colauismo’, y ha visto que eso de venderse como ‘gestor’ puede ser más rentable que seguir en un partido en derribo y en bajada continúa de votos. Joan Miquel Nadal, que fue durante muchos años el hombre fuerte de CDC en Tarragona, está en tercera línea de la política, pero sigue fiel a su partido, y para mostrar su apoyo a Junts pel Sí confesó, tirando del catecismo convergente, que “el Estado le había hecho independentista”.

Maria Eugènia Cuenca, que lo fue casi todo en CDC, ha tenido alguna aparición en medios de comunicación y poco más. Conxita Tarruella fue una de las escuderas de Duran Lleida durante su etapa en el Congreso, y fue diputada durante ocho años, hasta que el 27 de octubre de 2015 se disolvieron las cámaras. Joaquima Alemany, la gran dama de CDC durante muchos años, es presidenta de la Asociación Mujeres por la Libertad y la Democracia. Y Josep Grau tuvo su momento reciente de gloria al frente de la empresa concesionaria del Canal Segarra-Garrigues.

Los cracks

De Jordi Pujol ya se sabe todo. Tras dejar paso a su delfín, siguió con sus actividades que están de actualidad desde que le dio por confesar sus pecadillos con la Agencia Tributaria de la opresora España. Duran i Lleida ha pasado de ser la gran esperanza del nacionalismo en Madrid a la irrelevancia política. Lo mismo que Xavier Trias, que de alcalde pagador de alquileres a los okupas se ha convertido en calentador de escaño en la oposición. Otro ‘ex’ de la política, aunque no lo parezca.

Otro de la misma especie es Artur Mas, el Bruce Willis catalán. Pero no el Willis de 'La jungla de cristal', sino el de 'El sexto sentido'. Aunque es un cadáver político, aún no lo sabe. De ser el ‘Mesías’ que iba a conducir al pueblo catalán a la tierra prometida pasó a ser expulsado de su cargo por un puñado de militantes antisistema que, encima, ni siquiera han votado los presupuestos de su sucesor. De la generación de 1999 poco queda, por no decir nada, salvo unos cuantos titulares de prensa, unos folletos en manos de coleccionistas y unas cuantas ambiciones frustradas.