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Portada del libro “El reconocimiento internacional de las federaciones deportivas catalanas. Los casos de la Federación Catalana de Squash y Ráquetbol y el de la Federación Catalana de Patinaje” (noviembre 2014).

Los apasionantes estudios del FOCIR

La FOCIR, un organismo que lucha por ‘internacionalizar’ el ‘procés’

Sergio Fidalgo
4 min

La ‘internacionalización’ del ‘procés’ es una de las obsesiones de los nacionalistas catalanes, que no dudan en invertir numerosos recursos públicos para conseguir hitos como que a Carles Puigdemont no le reciba ninguna autoridad de relevancia cuando se dedica a viajar por Europa. Pero en lo referente a gastar dinero se puede afirmar, sin duda alguna, que han triunfado. En el ‘baúl de los recuerdos’ rescataremos una obra publicada hace un par de años.

Folleto Focir.Se trata de “El reconocimiento internacional de las federaciones deportivas catalanas. Los casos de la Federación Catalana de Squash y Ráquetbol y el de la Federación Catalana de Patinaje” (noviembre 2014). Un estudio de Sergi Blázquez, Oriol March y Roger Nadal para la Federación de Organizaciones Catalanas Internacionalmente Reconocidas (FOCIR), ente indispensable para el bienestar de todos los ciudadanos y ciudadanas de las cuatro provincias de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Atasco de logos

En la contraportada hay un atasco de logos oficiales, dado que el estudio ha contado con el apoyo de la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona y los Departamentos de Presidencia y de Bienestar Social y Familia de la Generalitat. La Focir se define en su web como “la única plataforma formada por actores de la sociedad civil catalana que hacen diplomacia pública. Nace en 1995 fruto de la concertación de diferentes asociaciones catalanas interesadas en el fomento de su presencia internacional y de la de Catalunya”.

Fruto de este interés, y gracias a la generosidad institucional, la Focir creó la colección “Casos de internacionalización”, en el que se inscribe la obra ya mencionada, que es el número 4 de la serie. Este organismo justifica la existencia de estos libros en que las entidades catalanas que quieren actuar en el ámbito internacional “topan” con “organizaciones internacionales” que para admitirlas como miembros de pleno derecho su ámbito de actuación “ha de coincidir con el territorio de un Estado”.

Y dichas organizaciones internacionales les recomiendan que “se constituyan como entidades de ámbito español o bien formen parte de una organización estatal ya creada. A pesar de esta coyuntura, más de doscientas cincuenta mil [sic] organizaciones catalanas han rechazado esta posición y han conseguido estar presentes y participar con voz propia en sus ramas internacionales” (pág. 6). 250.000 organizaciones catalanas. Una por cada veintiocho habitantes de Cataluña. Todo un récord.

Estudios apasionantes

El prólogo del libro denuncia “las malas artes, las amenazas, las coacciones y la decidida actuación de las instituciones del Estado” (pág. 16) para evitar que la Federación Catalana de Patinaje formara parte de la Federación Internacional. Porque según Sergi Blázquez, el prologuista, queda claro que “las amenazas, las coacciones, las estructuras de Estado y todo el poder de un Estado como el español se ponen al servicio de la causa de evitar que el deporte catalán tenga identidad propia en el panorama internacional”. Queda claro de que va esta colección subvencionada con dinero público de todos los catalanes.

El estudio se divide en dos partes. La primera, que habla sobre el reconocimiento internacional de la Federación de Squash y Ráquetbol, explica el proceso vivido por este organismo. En la segunda, que trata el caso de la Federación de Patinaje se denuncia que se “atentó” contra los “principios básicos de la democracia” (pág. 51) para no admitir a la Federación Catalana en el seno de la Internacional. Seguro que en otros títulos de la colección, como el “Reconocimiento internacional del escoltismo catalán” o el “Reconocimiento internacional de la Intersindical-CSC” se encontrarán más motivos para denunciar los infinitos ataques de “España” a la “soberanía” catalana.