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En 2012, editaron 100.000 ejemplares de un periódico en el que resumían sus propuestas.

La CUP, o cómo el papel lo aguanta todo

Ni OTAN, ni Unión Europea, ni infraestructuras...

5 min

La CUP no engaña a nadie. Son los nuevos evangelizadores del siglo XXI y van a salvar a todos los catalanes les guste o no, para conducirles al paraíso socialista y ecologista en el que, en vez de ríos de leche y miel, hay asambleas eternas y copas menstruales para todas las chicas. Porque lo que parece una anécdota, como su lucha contra las multinacionales de las compresas, en ellos es categoría. Son tenaces y están siempre dispuestos a convertir a cualquiera a la verdadera 'fe'. Laica. Revolucionaria. Pero 'fe'.

En las elecciones que situaron a David Fernández and Company en el Parlament, las del 2012, editaron 100.000 ejemplares de un periódico en el que resumían sus propuestas. Cuando consideran la "cultura como una herramienta de transformación social" quieren decir que se comprometen a "situar los equipamientos e infraestructuras culturales al servicio de las nuevas relaciones colectivas que queremos promover". Vamos, lo de "comer el tarro" de toda la vida, pero dicho de manera chupiguay y sostenible.

Flower power

"La CUP – Alternativa d’Esquerres rechaza formar parte de la Unión Europea, el Euro, La OTAN y el Euroejército". De participar en el Festival de Eurovisión no dicen nada, así que un dúo formado por Karmele Marchante y Joel Joan podría representar a la República catalana en dicho certamen. No queda claro si podrían cobrar derechos de autor, dado que esta formación ya estaba en 2012 en contra de la UE precisamente por "ser un proyecto al servicio del capitalismo y el neoliberalismo", y no hay nada más capitalista que cobrar royalties.

Otra propuesta del manual del buen militante alternativo es obviar los miles de años de conflictos armados entre los seres humanos y "promover el cierre de todas las bases militares y la construcción de una sociedad que potencie la cultura de la paz, la cooperación y la solidaridad internacionalista". Loable propósito si todo el planeta se desarma a la vez porque, como a algún dictador le dé por no destruir las armas, lo de la base de submarinos nucleares en Barcelona puede ser una realidad, aunque no como 'amigos' sino como 'ocupantes'.

También apostaban por "hacer una auditoria popular, declarar nulo y suspender el pago de la deuda pública ilegítima a los fondos de inversión y la banca internacional". "Las diversas fuentes de energía, el agua y otros recursos naturales han de ser declarados de titularidad y gestión pública, democrática". Y estaban en contra de "las grandes infraestructuras energéticas que solo están al servicio del capital como es el caso de la MAT". Duda: ¿Quién decide cuáles están "al servicio del capital" y cuáles no? El pueblo. ¿Quién es el pueblo? ¿Lo adivinan? El papel lo aguanta todo, y es fácil hacer la revolución en un periódico de veinticuatro páginas.

¿Quién nos roba?

En el periódico se entrevista a Sandra Pazos, una regidora de CUP-Banyoles que defendió una moción que pedía la condonación de la deuda municipal. Y aclaraba que "no se trata de perdonar nada, más bien se trata de que retornen los 770.000 euros que los bañolinos y las bañolinas han aportado a España y no se les ha devuelto". Duda. Si el Barcelonés aporta dinero a las arcas de la Generalitat que luego se redistribuye por comarcas más pobres, ¿pueden decir los del Barcelonés que les están 'expoliando'? ¿Ha de pedir Sarriá a Colau que le devuelva la pasta que gasta en el Raval?

Tema prensa. La CUP quería "unos medios de comunicación que reflejen la realidad social y nacional sin filtros partidistas ni intereses coyunturales, y trabajaremos por un espacio comunicativa de ámbito de Países Catalanes". Qué miedito da lo de "reflejar la realidad social y nacional sin filtros", porque a la pregunta de quién decide eso la respuesta vuelve a ser clara. De nuevo, 'el pueblo'. Y otra vez queda claro quién va a decidir cuál es la 'voz del pueblo'...