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Programa electoral de CIU en 2012.

La Cataluña de leche y miel del 2020

Artur Mas bajó de 62 a 50 diputados con un programa electoral todo almíbar

5 min

Artur Mas se ha situado en la recámara, como si de Vladimir Putin se tratara, y ha situado a Medvedev Puigdemont en la presidencia para que le mantenga calentita la silla hasta que decida volver a consultar al pueblo catalán sobre su figura. Pero teniendo en cuenta que cada vez que pregunta al electorado su partido recibe un susto, al final puede conseguir que Inés Arrimadas sea la futura inquilina del Palau de la Generalitat. Cuando el ahora ajusticiado por las CUP se presentó a las elecciones del 2012 lo hizo con un programa que le llevó a perder doce diputados, ya que pasó de sesenta y dos a cincuenta escaños.

En los comicios del 2012 el horizonte de Convergència i Unió era la “Cataluña 2020”, un año de leche y miel en el que gracias a la ejecutoria de un teórico gobierno liderado por Artur Mas Cataluña sería no solo un “país” más justo, sería una tierra de promisión y felicidad, en la que sería mejor “la salud de la ciudadanía, potenciando las políticas de prevención”. El método mágico era cerrar quirófanos, reducir la plantilla de los hospitales y desmontar centros de asistencia primaria. También se garantizaba el “reducir el número de personas en riesgo de pobreza o de exclusión social en un veinticinco por ciento”. En TV3 y en la acción exterior aún falta gente, debía pensar el entonces ‘Honorable’.

Educación, la eterna asignatura

Mas aseguró en su programa del 2012 que el objetivo para el 2020 era “situar las siete universidades públicas catalanas entre las doscientas mejores y, como mínimo situar tres entre las cien primeras del Academic Ranking of World Universities (ARWU)”. La meta parece lejana si se considera que en la última evaluación de este organismo, la del 2015, solo había una entre las doscientas primeras, la Universidad de Barcelona, que figura en la 176ª posición.  Y entre la cien primeras la única que podría aspirar a una posición de honor por sus logros en el sector sería la “Catalonian Nacionalist 3 % University”.

Una propuesta más ambigua era la de “reducir el porcentaje de fracaso escolar hasta los niveles europeos”. Y es que no queda claro si por “niveles europeos” se referían a los de Albania. O a los del todo el continente, pero durante la Primera Guerra Mundial. También es destacable el “aumentar hasta el 70% el número de alumnos que acaban la secundaria con un buen nivel de inglés”. Si para la Generalitat convergente un barracón es una solución adecuada para escolarizar a los niños catalanes, lo de “buen nivel de inglés” puede traducirse en saber decir correctamente “my neim is Oriol and Spain is opriming the Catalonian pipol”.

Cataluña happy flower

Dentro de la Cataluña ‘happy flower’ del 2020 ocupaba un lugar destacado el “duplicar el porcentaje de jóvenes universitarios que quieren crear un negocio o empresa”. Como los deseos son gratuitos lo de “duplicar” el “porcentaje” de los que “quieren crear” parecía sencillo hasta para un Gobierno encabezado por Artur Mas. Como se les veía demasiado el plumero, incluso para los cánones de un programa de CiU, la siguiente propuesta era “crear 60.000 nuevas empresas y reducir la burocracia para poner la administración al servicio del emprendedor”.

Como no se habla del tamaño, ni del sector, ni del número de trabajadores a emplear, queda por saber si la instalación de nuevos puestos de castañas asadas, o de manteros en el Paseo de Gracia barcelonés, lo consideraban “nuevas empresas” para que el contador hacia las sesenta mil se pusiera en marcha. Lo dicho, si para Convergència un telediario de TV3 es un prodigio de imparcialidad y de servicio público, el concepto de “nueva empresa” puede ser hasta el gorrilla que cobra por no rayar el coche en un aparcamiento público.

Otra propuesta de esta Cataluña feliz era “aumentar un 25 % el consumo cultural catalán”. Bastaba con subvencionar los conciertos de Els Pets y regalar a cada hogar catalán los grandes éxitos de Núria Feliu. O “mejorar las pensiones a medida que lo permita la evolución de la ocupación”. Una propuesta radical, sin duda. El “mejoraremos las pensiones si hay más gente que cotiza” es, sin duda, una propuesta de gran originalidad digna de ese político que está preparando su retorno que se llama Artur Mas.