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Volumen del “Centre d’Estudis Jordi Pujol” que recoge las ponencias de un seminario en el que el ex Honorable aportó.

¿Jordi Pujol, guionista de ‘La vida de Brian’?

El ex Honorable defendía “lo poco que cobran los políticos honestos” y usaba parábolas con Cristo como protagonista

20.02.2016 00:00 h.
6 min

“¿Qué ha de hacer un político para ser un buen servidor de su país y de la gente? ¿Se puede ser solo un profesional de la política? ¿Es deseable? ¿Qué características ha de tener la formación de un político? En el mundo de la diversidad cultural, ¿ha de tener el político una formación nueva, diferente?  Entre el idealismo y el realismo: coherencia personal y fidelidad a un partido. ¿Cómo ha de ser su relación con el partido? Desde el CEJP nos preguntamos cuál ha de ser el papel del político y de la política en un país democrático”.

De entrada el texto induce al respeto. Un debate serio, reflexivo, con la intención de aportar nuevas ideas para la gestión de un país y la dignificación de la vida pública. En estas líneas se recoge los objetivos del seminario “De política y políticos”, que se celebró en mayo de 2006 en una importante ciudad europea. Unos avanzados a su tiempo. Una institución que se quería erigir en paladín de la regeneración de la cosa pública. Pero… ¿qué significa CEJP?

El amigo andorrano

¡Exacto! Cómo ya saben que en esta sección se tiende a rebuscar en el desván de la política, CEJP no podía significar más que “Centre d’Estudis Jordi Pujol”, del que poseemos unos cuantos volúmenes, entre ellos esta pequeña joya de 156 páginas que recoge las ponencias de un seminario celebrado en Barcelona en el que el ex Honorable tenía mucho que aportar. Solo explicando sus andanzas para que las futuras generaciones de cargos públicos no siguieran su ejemplo ya habría contribuido al bienestar de Cataluña, España, Europa y el Sistema Solar.

La aportación de Jordi Pujol a las jornadas, que reunió a gente ilustre como Juan María Atutxa, Ángel Gabilondo, Joan Rigol, Baltasar Porcel o Mónica Terribas, fue la conferencia que cerró el acto. Atención a esta reflexión del ex presidente: “Hoy, en este seminario, no hemos tratado un tema muy importante y del que se habla poco y nadie lo plantea: ¿De qué viven los políticos?  ¿Es verdad que cobran mucho dinero? No, no es verdad”.

Sigue: “¿Es verdad que los políticos se hacen de oro siendo políticos? No, los políticos honestos –que son la gran mayoría-, no”. La duda es si él se consideraba parte de la “gran mayoría” o de la “minoría”. Eso ya lo dirimirá el “quécoñoesesodelaUDEF” y la Audiencia Nacional. Pero también se lamenta de como algunos “políticos responsables” que él había nombrado le pidieron abandonar el cargo porque “esto de la política no durará siempre” y “nadie me puede garantizar que esto dure hasta los setenta años y yo he de pensar en mis hijos y en mí mismo. Esto no me lo puedes dar, y si lo hicieras lo harías de una forma poco ética. Por eso dimito”. Menos mal que siempre se encuentra un atajo…

“Darse de baja”

El ex Honorable se puso místico en un momento de su discurso, para hablar de lo peculiar que es el ‘oficio’ de político: “Si Jesucristo, en el momento que comenzó a reclutar sus apóstoles, les hubiera dicho ‘escuchadme, me crucificarán dentro de tres años’, estos hubieran dicho ‘¡Alto!’, y puede ser que no le hubieran seguido. Pero al cabo de tres años de estar con él, de hacer milagros y del sermón de la montaña, lo entendieron. Lo entendieron a medias, porque era difícil, pero al menos no se dieron de baja. Pongo este ejemplo que no sé si es muy acertado, pero en este sentido es obvio que Nuestro Señor Jesús actuó un poco políticamente”.

“No se dieron de baja”, todo un clásico dentro de la terminología de los aparatos de los partidos. ¡Qué gran gag se perdieron los Monty Python para ‘La vida de Brian’!: Los apóstoles y los miembros del Frente Popular de Judea rompiendo ante la cruz sus carnets a los sones de ‘Always look on the bright side of life’. Aunque lo mejor es la comparación de Cristo con un político, con la duda si Pujol no tendría en su mente a ‘algún’ dirigente muy cercano, muy ‘honorable’ y muy destacado del partido que entonces era el ‘pal de paller’ de Cataluña.  Pero los tiempos han cambiado, y mientras la Iglesia Católica ha durado más de dos mil años en CDC ya no saben ni cómo se van a llamar a los cuarenta años de su fundación. En la mítica película de John Cleese y amigos encontrarán ideas de nuevos nombres para el Partido Anteriormente Conocido como Convergència.