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El último referéndum, en el que hubo debate político en serio, fue el de la permanencia en la OTAN.

El récord del referéndum de la OTAN, en peligro

¿Cuál sería la pregunta de un referéndum sobre la independencia de Cataluña?

13.02.2016 00:00 h.
5 min

‘Referéndum constitucional’ es el mantra de moda entre la media España que está intentando formar Gobierno en Madrid. Es la solución a todos los males, la fórmula mágica que unirá el país y que conseguirá que todos trabajemos juntos por un futuro mejor. Dentro de esa “reforma” algunos defienden que se permita a todos los ciudadanos españoles, una vez se hayan hecho las modificaciones necesarias en la Carta Magna, que se pronuncien sobre el futuro de Cataluña y su teórica “emancipación nacional”.

Supongamos que se llega a un consenso. Que las minorías de bloqueo sobre la reforma constitucional para permitir una consulta se levantan porque las principales fuerzas políticas deciden que desde Cádiz hasta Girona se ha de votar sobre la permanencia o no de Cataluña como parte de la nación española. Aceptemos que incluso los independentistas de la CUP, Esquerra y el Partido Anteriormente Conocido como Convergència asienten celebrar una consulta de este tenor. Y ahora viene lo bueno…

¿Dónde está la bolita?

Tras ponerse de acuerdo llega el momento fetén: ¿Cuál es la pregunta? Lo lógico sería un “¿Está de acuerdo en que Cataluña deje de formar parte de España y sea un Estado independiente?”. Los ciudadanos votan ‘sí’ o ‘no’, se cuentan los sufragios y lo que salga se acepta. O no se acepta, visto los precedentes de Quebec o de Escocia, en los que los independentistas de ambas regiones, tras perder sus referéndums, no han dejado de seguir proclamando su derecho inalienable a la libertad de sus ‘pueblos’.

Pero España es un país en el que lo más sencillo se vuelve complicado. El último referéndum ‘de verdad’, en el que hubo debate político en serio, fue el de la permanencia en la OTAN. ¿Lo recuerdan? Aquella consulta que se celebró el 12 de marzo de 1986 porque el PSOE prometió sacar a España de la Alianza Atlántica, y que sirvió para justo lo contrario, para que Felipe González hiciera campaña a favor del ‘Sí’. No entraremos a valorar este cambio de opinión, quizás fuera lo más necesario para los intereses nacionales, pero lo más interesante fue la pregunta planteada.

Lo normal hubiera sido un “¿Ha de abandonar España la OTAN?”. Pero no fue así. Lo que se preguntó a los ciudadanos fue: “El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos: 1.º) La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. 2.º) Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. 3.º) Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España. ¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?”.

Un rompecabezas en su papeleta

Si para algo tan sencillo como permanecer o no en una alianza militar se planteó un sudoku hecho pregunta, para una consulta en la que se juega la unidad de un país que lleva más de quinientos años de convivencia común la cuestión a plantear puede ser digna de una ecuación cuya resolución merezca ser premiada con el Nobel de Física. O una canonización exprés por protagonizar el mayor milagro desde la multiplicación de los panes y los peces. ¿Qué texto podría ser el más adecuado para que todos los partidos, constitucionalistas e independentistas, lo acepten?

Tal vez algo así: “Apoyaría usted, como ciudadano de una nación plurinacional, que incluye a pueblos con identidad propia como Cataluña, que este territorio, definido como nación por unos, comunidad autónoma por otros y región por los de más allá, pueda constituir un Estado propio al margen de España, siempre que la Unión Europea le dé un apoyo explícito, se siga manteniendo los vínculos económicos de solidaridad entre las naciones /regiones /comunidades autónomas  y haya una jefatura del Estado, que podría ser una República confederal los años pares, una Monarquía Constitucional los años impares y un Papado jacobino basado en el derecho divino los años bisiestos, que englobe a todos estos entes territoriales?”. Ánimo. El récord Guinness a la pregunta más enrevesada está ahí, al alcance de cualquiera…