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‘Endreçar l’ànima’ (Plataforma Editorial), el libro en el que la consejera Marina Geli quiso plasmar su visión sobre la “mujer, salud y política en la Cataluña del siglo XXI”.

Cuando Madrid era Washington

La ‘gran entesa’ de Marina Geli, un aperitivo de Junts pel Sí

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La vida da muchas vueltas, pero en política esta máxima se acelera. Cuando el entonces presidente de la Generalitat José Montilla decía de la entonces Consejera de Salud Marina Geli que sus palabras denotaban “honestidad y sencillez” y definía su trayectoria en la vida pública como un “compromiso coherente con unos ideales catalanistas y progresistas” seguro que no se imaginaba que pocos años después iba a ser una diputada tránsfuga y que iba a privar al PSC de uno de sus escaños en el Parlament.

En junio de 2010 Montilla escribió el prólogo de ‘Endreçar l’ànima’ (Plataforma Editorial), el libro en el que la consejera Geli quiso plasmar su visión sobre la “mujer, salud y política en la Cataluña del siglo XXI”. Dentro del capítulo que da título a la obra se encuentran algunas de las claves de su posterior devenir político. Comienza definiendo lo que considera “grandes embajadores de la diplomacia catalana”: “la ciudad de Barcelona, el Barça, los empresarios y los emprendedores, los artistas y los científicos” (pág. 203). Toda una visión progresista e izquierdista, digna de la CDC de Jordi Pujol.

Barcelona = Nueva York

A la hora de buscar referentes para Cataluña por todo el planeta, Marina Geli acaba llegando a Nueva York, “la ciudad abierta al mundo, que ha hecho de la libertad, la creatividad y la diversidad sus atractivos principales. Barcelona es Nueva York, dejemos que Madrid sea Washington” (pág. 219). Vaya. Se ve que entonces no era independentista y ya le iba bien tener un Distrito Federal en medio de la meseta. Claro que entonces ocupaba asiento en un gobierno presidido por el PSC.

La actual entusiasta de Junts pel Sí, dado que formó parte de la lista de esta coalición por Girona en las elecciones de septiembre de 2016, también afirmaba entonces que “queremos un proyecto de catalanismo que busque el entendimiento con los pueblos de España, con una evolución hacia el federalismo que respete el Estatuto de Autonomía y la nación, y que se gobierne el todo y las partes con toda la naturalidad, como en muchos estados del mundo, desde Canadá hasta Australia, pasando por Estados Unidos, Suiza, Suecia y tantos otros países federales” (pág. 220).

El 'veintiunocentismo'

Geli ya hizo en este libro una propuesta de “unidad”, una especie de premonición de lo que años más tarde fue Junts pel Sí: Convergència, Esquerra y Geli and Friends. Pidió una “voz catalana en el Senado”, pasando de la “Entesa” que formaban PSC, ICV y ERC a una “Gran Entesa” que “pudiera sumar” a “CiU” y que también sirviera para “pactar temas importantes para Cataluña en el Congreso de Diputados”, elaborando “un protocolo de adhesión, independiente del grupo político al que pertenezca el diputado, en el que, en los temas de Cataluña, se formule una estrategia catalana que sea defendida por los diputados de Cataluña”.

Vamos, una plataforma transversal en el que la ideología importara un comino, como si hubieran temas “de interés nacional” que estuvieran por encima. Algo muy “socialista”. Geli defendía que esta propuesta representaría “una voz unitaria de los diputados catalanes en temas clave, pactados en Cataluña, y esto puede ser compatible con la integración de los diputados del  PSC en el Grupo socialista” (pág. 221). Hubiera sido interesante ver la cara de los socialistas extremeños, castellanos-leoneses y andaluces, por poner tres ejemplos, mientras Geli les explicaba esta iniciativa.

Geli finaliza con una aportación personal a las ciencias sociales: defiende que hay un “movimiento de fondo, social y anónimo, que comparte desde el humanismo y que, además, se combina en muchos aspectos con un movimiento cultural y creativo en muchas disciplinas. (…) Un movimiento de emprendedores, de empresarios, de trabajadores, de científicos, de técnicos; y también un movimiento territorial extraordinario, muy diverso, que va del norte al sur de cualquiera de las tierras que forman Cataluña” (pág. 223).  Y lo define así: “me gustaría hacer mi modesta aportación con el concepto de veintiunocentismo”. Sin duda, pasará a la historia.