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Miquel Roca fuera el candidato de CiU y el Partido Reformista Democrático a La Moncloa.

Cuando España era un ‘país’ para Jordi Pujol…

1982: cuando Batasuna eran los ‘malos’ y CDC aspiraba a La Moncloa

Sergio Fidalgo
5 min

Se hace difícil recordarlo en estos tiempos que Convergència Democràtica se ha echado al monte y recibe y aplaude la presencia de Arnaldo Otegi en el Parlament de Catalunya, pero hubo un tiempo en el que los nacionalistas ‘moderados’ tenían un proyecto para gestionar toda España. Y no solo presentaban candidaturas a la presidencia del Gobierno, también escribían libros en los que detallaban sus propuestas para seducir a todos los habitantes del Estado del que querían dirigir sus destinos.

Libro de Miquel Roca i Junyent, contraportada.En 1982, cuatro años antes que Miquel Roca fuera el candidato de CiU y el Partido Reformista Democrático a La Moncloa, este político escribió ‘Per què no?’ (Ed. Pòrtic), un libro prologado por Pujol con “una propuesta catalana para la modernización del Estado”. Era cuando la “desconexión” sonaba a chino y ningún prohombre convergente de pro habría osado juntarse con dirigentes de Batasuna. ¿O se hubieran imaginado en 1982 a Trias Fargas o a Alavedra compartiendo auditorio de manera entusiasta con Jon Idígoras?

Catalanes, pero españoles

“Siempre que en el conjunto de España ha habido un intento de poner el país al día ha podido contar con la colaboración catalana. Más: con la colaboración del catalanismo político” (pág. IV del prólogo). Expresiones de este tenor chocan, vista la actual actitud de los líderes convergentes, pero esto es lo que ‘vendía’ Jordi Pujol en 1982, dos años antes que la redacción de ABC le escogiera como “Español del año”. A destacar la referencia de España como “país”, algo que actualmente sonaría a marciano en boca de un líder nacionalista.

Pujol define la obra que está prologando como “el libro de un hombre con visión de conjunto, de un hombre que podría ser presidente del Gobierno”. Y asegura que “ser catalán es, además, nuestra manera o nuestro camino para ser españoles. Y si de alguna utilidad podemos ser útiles a España es a través de este nuestro ser catalán o de nuestra específica manera de ser español. Una específica manera  que se manifiesta a través de la doble voluntad de defender nuestra identidad propia y de hacer de España un país europeo” (pág. II del prólogo).

El entonces ‘honorable’ insiste en definir a España como un “país” y defiende que ser “catalán” es una manera “específica” de ser “español”. Y Roca defiende que “entre las más importantes manifestaciones modernizadoras del Estado español figuran las que han tenido origen en la aceptación, aunque fuera parcial, de las reivindicaciones del catalanismo político” (pág. 34). “España” vuelve a ser el “Estado español”, eso sí, ha gozado de las “manifestaciones modernizadoras” del “catalanismo” del cual él es legítimo heredero. La ‘operación Roca’ ya estaba en el horizonte…

Música y letra

Aunque la música podía sonar bien a los sectores conservadores y liberales temerosos que la reciente hegemonía socialista durara demasiado, en las elecciones generales de 1986 el PRD que defendía la candidatura de Roca a La Moncloa consiguió cero escaños. Solo CiU consiguió reforzar su posición pasando de 12 a 18 diputados. Roca defiende en este libro que “solo las fuerzas que cuestionan de verdad la continuidad de un Estado centralista, intervencionista, dirigista, asistencial y corporativista, pueden protagonizar una reforma en profundidad de este Estado” (pág. 38).

Más doctrina Roca ‘style’: “La única salida viable al problema de las relaciones entre Catalunya y España se encuentra en nuestra propia capacidad de participar en la transformación en profundidad del Estado para conseguir una España moderna” (pág. 38). Pujol argumenta que había que trabajar para hacer de España “un país europeo” y Roca asegura que había un “problema” en las relaciones entre “Cataluña” y España”. Pero aún así se añoran esos tiempos en que CDC quería dirigir “España” o el “Estado español” en vez de intentar destruirlo, y prefería a Felipe González que a Otegi.