El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, acompañado de los dirigentes de su partido Manuel Gutiérrez, Inés Arrimadas, José Manuel Villegas y Melisa Rodriguez (i a d), durante la última reunión de su grupo parlamentario / EFE

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, acompañado de los dirigentes de su partido Manuel Gutiérrez, Inés Arrimadas, José Manuel Villegas y Melisa Rodriguez (i a d), durante la última reunión de su grupo parlamentario / EFE

Política

Conjura en Cs: Los barones naranjas esperan los resultado del 10N para defenestrar a Rivera

Altos cargos en los gobiernos locales de la formación naranja han mantenido reuniones para lanzar a Inés Arrimadas como lideresa si se cumplen los pronósticos electorales

27 octubre, 2019 00:37

Ciudadanos se prepara para una revolución interna. Algunas de sus primeros espadas están a la espera de conocer los resultados electorales que obtienen en las elecciones del 10 de noviembre para plantear un pulso a Albert Rivera. Este núcleo considera oportuno lanzar a Inés Arrimadas como lideresa de la formación, al considerar que cuenta con más simpatías entre las bases y los votantes. 

Hasta la fecha, el líder catalán ha sabido imponerse y configurar un partido a su imagen y semejanza. La mayoría de críticos han abandonado el partido, sin ni siquiera poder crear una corriente interna discrepante con la línea oficial. Luis Garicano, eurodiputado de Cs, ha sido el único que se ha mantenido dentro de la formación pese a hacer públicas sus divergencias con Rivera. 

Reuniones para preparar el relevo

Altos cargos en los gobiernos locales de Ciudadanos que se han visto apartados por la dirección han mantenido reuniones en los últimos meses para preparar el partido para la etapa post Rivera, en caso de que los pronósticos de los sondeos se cumplan y Cs caiga a una posición irrelevante que no le permita ser un actor clave en las Cortes. La última encuesta de El Mundo refleja que la formación naranja podría pasar de los 58 diputados actuales a 18.

Las bases del partido también apuntan a que hay que “revitalizar el partido” y que esto pasa por impulsar un “relevo” antes que la “desaparición del partido”. Otras personas del entorno de Cs y de UPyD observan con interés el movimiento hecho por Manuel Valls para dar el salto nacional, aunque se mantienen prudentes sobre el impacto real que podría tener sobre Cs.

El hiperliderazgo de Rivera

Poco después de las elecciones generales del 28 de abril, el presidente de Cs pidió a sus barones que confiaran en su estrategia de lograr el sorpasso al PP. En aquel momento Rivera lo fiaba todo a un escenario que al final no se ha producido, que era el de un Pedro Sánchez pactando con los nacionalistas y Podemos, y un PP muy debilitado por sus casos de corrupción. Esa ecuación le situaba en el centro y en un contexto previo a la moción de censura a Mariano Rajoy donde el catalán ya se veía en Moncloa. Las elecciones municipales de mayo ya le desmintieron, con mucho votante prestado que volvió a su hábitat natural.

Muchos han confiado en el joven dirigente y valoran que gracias a su fuerte liderazgo el partido ha crecido de forma meteórica. El centro siempre ha sido un espacio ideológico más bien residual en España, y bajo su liderazgo Cs ha pasado a ser la tercera fuerza en el arco parlamentario y la primera en las últimas elecciones en el Parlament. Lo ha convertido en un partido de masas, algo que, sin duda, muchos de los intelectuales que lo fundaron no hubieran logrado. En ocasiones pretéritas muchos, también algunos de sus fundadores, desconfiaron de Rivera y el tiempo le dio la razón al joven político. Pero su veto al PSOE de Pedro Sánchez podría haber sido su gran error que le condene a dar un paso al lado. La suerte está echada.