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Los impulsores de Barcelona DF presentan su proyecto en el Museo de Historia de Barcelona / CG

Una Barcelona metropolitana como arma para combatir el deterioro social

Los impulsores del proyecto Barcelona DF, inspirado en la antigua Corporación eliminada por Jordi Pujol, se proponen que la idea de una ciudad global centre los debates electorales

07.02.2019 20:33 h.
7 min

Una Barcelona metropolitana con una gobernanza potente, sin fronteras interiores, que permita combatir los problemas sociales de hoy --transporte, seguridad, incivismo-- y los retos de futuro --paro, inmigración--. Este es el objetivo de Barcelona DF, un proyecto en el que participan representantes de diferentes sectores sociales dispuestos a que esa aspiración, la de un ciudad global, protagonice el debate de los candidatos a las elecciones municipales en Barcelona. Y de paso, ofrecer una propuesta ilusionante frente a años de procesismo político.

En realidad, Barcelona DF se inspira en la antigua Corporación Metropolitana de Barcelona, que Jordi Pujoleliminó en 1987 al considerarla un contrapoder socialista a la Generalitat convergente. “Barcelona será metropolitana, o no será”, es la idea que subyace en este proyecto, que hoy ha presentado su presidente, José María Cardellach; el catedrático de Historia Medieval, José Enrique Ruiz-Doménec; el exgerente del Ayuntamiento y exsecretario general de Presidencia en el Gobierno de Pasqual Maragall, Ramón García Bragado, y la empresaria e ingeniera agrícola Marta Roger. El acto se ha celebrado en el Museo de Historia de Barcelona.

La historia del pasado que explica en futuro

Según Ruiz-Doménec, la historia es cada vez más importante para entender el futuro. “La buena historia, no la de las falsas consideraciones e identidades”, ha precisado. Barcelona, ha dicho, "es mucho más antigua que el país que la acoge, cuyo nombre le viene de una colonia romana".

Se ha referido a la transformación social “extraordinaria” de la ciudad en el paso del siglo XII al XII, con vocación de ser la capital de la Corona de Aragón; la creación del Consell de Cent y la concesión de la autonomía casi plena a Barcelona. “Todos los reyes establecieron relaciones con la ciudad, como contrapeso al auge de ciudades del norte como Londres o Amsterdam. Se ha puesto la fecha en 1714, en la que no voy a insistir”, ha dicho el historiador. Hasta llegar a los siglos XVIII y XIX, cuando Barcelona logra vencer a a sus rivales de la Edad Media, como Pisa, Venecia o Génova.

Gestión política

García Bragado ha cogido el testigo de la exposición histórica para entrar en el terreno de la gestión política de Barcelona y su área metropolitana, “una realidad demográfica, económica y de instituciones débiles y complicadas”.

En 1987 fue dinamitada la Corporación Metropolitana de Barcelona, entonces presidida por el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, cuando se entendió que era un contrapoder a Jordi Pujol. “Entramos en unos momentos oscuros en low que prácticamente desapareció el músculo metropolitano. Barcelona estaba muy abocada a los Juegos Olímpicos”, ha explicado.

Plan territorial metropolitano

Ya con el presidente José Montilla, se aprobó el plan territorial de la región metropolitana en 2010, pero “no cambió demasiado las cosas porque no se construyó un poder metropolitano fuerte”. Desde entonces, no ha habido ni liderazgo ni mayorías políticas para recuperar el debate “de una vez por todas”. Asegura que existe “pasión” sobre este tema porque “los problemas sociales que tenemos y nos preocupan no tienen solución en el estricto marco en en el que nos movemos”. Por eso cree necesario que los candidatos a la alcaldía de Barcelona pongan sobre la mesa ese tema.

García Bragado ha advertido, en este sentido, del “bloqueo metropolitano” debido a “un fuerte status quo. Todo el mundo gana con la debilidad de Barcelona. Si Barcelona es débil, la Generalitat es más fuerte. Tiene una extraordinaria vitalidad, pero a nivel institucional no, lo cual va en detrimento de todos”.

Armonización fiscal

Ha apostado por armonizar el área metropolitana, desde el punto de vista fiscal, por ejemplo. Pero las resistencias son muy fuertes. En cambio sí que hay consenso sobre la gobernanza, en el sentido de que el presidente de esa área metropolitana sea elegido por los vecinos. “Barcelona debería ofrecer al resto de municipios alianzas más fuertes que las que ha habido hasta ahora. Es evidente que los problemas que tiene Sant Adrià en La Mina no pueden resolverse sin Barcelona”. Actualmente, ha dicho, el Ayuntamiento de Barcelona tiene dificultades de liderazgo, por lo que la sociedad debe tomar la iniciativa. “Cuando se alinean las instituciones con la sociedad civil, Barcelona es imparable”, ha dicho.

Marta Roger ha apostado por una gran red de ciudades que cooperen entre sí para asumir el reto del crecimiento de la población que registrarán las grandes urbes, lo que exige combatir problemas como las altas tasas de paro o la llegada de inmigrantes. “Barcelona debe ser una ciudad abierta, no solo al mundo y a las nuevas tecnologías, sino también al resto de municipios metropolitanos. Necesitamos combatir el deterioro de la sociedad y la crispación, y recuperar el respeto de lo público. Reforzar el sentimiento de pertenencia del ciudadano como parte de un todo”. Para ello, la empresaria ve necesario un cambio de mentalidad, "integrar en lugar de excluir, colaborar en lugar de competir”.

Pero ¿cómo definir los límites de esa Barcelona metropolitana? Roger tiene claro que un empresario de Manresa o Terrassa que trabaja en Barcelona “también es Barcelona”.

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