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El libro de Miquel Caminal, Democràcia i plurinacionalitat, que recoge su legado como defensor del federalismo

El aviso del profesor Miquel Caminal

El legado del adalid del federalismo se recoge en un libro que recopila sus ensayos y artículos en los que advirtió sobre cómo se podía legitimar el independentismo

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Repleto. El paraninfo de la Universitat de Barcelona fue el escenario perfecto para acoger el legado del profesor de Ciencia Política Miquel Caminal, fallecido en 2014. Desde exconsejeros de la Generalitat a dirigentes del PDeCAT, del PSC y responsables del equipo municipal del Ayuntamiento de Barcelona, todos aplaudieron la publicación del libro Democràcia i plurinacionalitat (La Magrana), que recoge ensayos y artículos seleccionados entre 1987 y 2014 por el profesor Raül Digón. En ellos, Caminal, adalid de un federalismo “pluralista” para España, fue perfilando una advertencia que sería clara en los años posteriores a la aprobación del Estatut de 2006. Caminal quería tener en el otro lado a un socio federal, que no encontraba y ello le llevó a legitimar una opción independentista, que, en ese momento, se veía lejos que fructificara.

Se trató de una corriente general entre profesores y pensadores del ámbito de la izquierda, que habían dedicado toda su vida académica a defender proyectos de carácter federal. En aquellos años, entre 2006 y 2007, antes de que se conociera la sentencia del Estatut por parte del Tribunal Constitucional en 2010, profesores como el propio Caminal o Ferran Requejo o intelectuales como el filósofo Xavier Rubert de Ventós comenzaron a inclinarse por una vía independentista.

Los federalistas, hacia el proyecto independentista

El acto en el paraninfo de la UB, celebrado el pasado martes, no se olvidó de esas advertencias. Digón, profesor de Ciencia Política y uno de los alumnos de Caminal, incidió en las aportaciones del autor de la gran biografía sobre el fundador del PSUC, Joan Comorera, Comunisme i nacionalisme, al destacar su defensa de un “federalismo pluralista”, capaz de adaptarse a realidades como la española, con el reconocimiento de varias naciones en su seno, diferente al estado federal clásico.

Uno de sus grandes amigos, el exrector de la UB, Josep Maria Bricall, destacó que Caminal reprochaba la confusión que había generado el proceso soberanista, y su distancia con lo que consideraba un “populismo”. Pero, ¿qué le hizo defender la legitimidad del independentismo entre 2006 y 2007? ¿Por qué ese momento pudo ser decisivo?

Miquel Iceta elogiaba sus artículos en 2005, cuando Caminal, en pleno proceso del Estatut, suscribía que era posible una España federal y que el PSOE la podría asumir. Era un momento de optimismo, de posibilidad real de cambio, aunque a todos se les olvidara que se había dejado de lado al PP y que eso sería letal para la suerte del Estatut.

¿Hay 'compañeros' federalistas?

Más tarde, Caminal comenzaba a intuir lo que podía llegar. Y en un artículo de marzo de 2007 agitaba las aguas de los federalistas de izquierda, en las que navegaba el propio PSC. “Sin una España democrática y federal, Cataluña no tiene otra salida positiva para sí misma que la independencia. Esto debería entenderse también por parte de las izquierdas jacobinas españolas. Porque la inclinación hacia la derecha extrema del PP y, especialmente, su integrismo españolista ha arrastrado en cierta medida al PSOE hacia patriotismos y armonizaciones territoriales. Euskadi y Cataluña permanecerán como un problema sin solución en España si la cultura política de los partidos estatales no cambia radicalmente”.

En el acto, recordó esa posición el catedrático Jordi Matas, que colaboró estrechamente con Caminal, al señalar que en 2013 defendió un casi trágico “la ruptura se hace inevitable”.

Pero Caminal, que militó en el PSUC y en ICV, insistió en toda su obra sobre las ventajas de un sistema federal, que, ante todo, “une” y “coordina”, y permite el autogobierno. El problema, que se ha agravado en los últimos años, es que ese mensaje y ese proyecto apenas se impulsa desde el resto de España.

La deslealtad de los partidos catalanes

En junio de 2007 insistía en esa decepción, en un artículo titulado Estatuto y dilemas territoriales, con la idea de reflexionar sobre el primer aniversario de la aprobación, mediante referéndum, del Estatut. Lamentaba que el Gobierno Zapatero hubiera entrado “en retirada ante la presión patriotera y españolista del PP”, aunque no ocultaba que los partidos catalanes “no saben exactamente lo que quieren”, apuntando a un mal específicamente catalán, que ha sido --y es ahora-- la enorme competencia interna y “deslealtad” de los partidos catalanes. Pero incidía en que “un federalista sin partenaire se acerca a la opción independentista, si no hay pacto federal ni perspectivas de haberlo. (…) No resolvamos el dilema teórico federación o secesión cuando es ficticio en términos de política real, cuando cada vez que pronunciamos la palabra federación en Barcelona, leen separación en Madrid. Federar es unir, pero en España se confunde federación con centrifugación”.

Aquellas advertencias eran claras. Eran mensajes de un profesor que ha sido un referente para toda la izquierda catalanista que creyó y cree en un proyecto federal para España. Caminal lo señaló. Ahora las cosas están, como expresan los independentistas, “en otra pantalla”. Pero, ¿quién aportará las salidas posibilistas para solventar el problema catalán?