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A la izquierda, el "ataque fascista" contra la sede de ERC en Figueres; a la derecha, la "protesta violenta" contra el local de los republicanos en Sant Sadurní / FOTOMONTAJE DE CG

"Ataque fascista" o "protesta violenta": así define ERC los destrozos en sus sedes según el agresor

Los republicanos denuncian vandalismo en dos de sus locales durante el puente de diciembre

Gerard Mateo
3 min

ERC ha denunciado dos ataques a sus sedes en las últimas 48 horas. Lo llamativo es que califica los destrozos de distinto modo en función de si los ha provocado la extrema derecha o si son obra de la kale borroka catalana.

Este martes, ha sido la sede de ERC en Figueres (Girona) la que ha aparecido con los cristales rotos, y los republicanos no han dudado en calificarlo de "ataque fascista". Es más, la alcaldesa del municipio, Agnès Lladó (ERC), ha deslizado en Twitter que el autor es un hombre que rompió la cristalera al grito de "esto es España": "Muy cansados de que el fascismo campe por las calles con el apoyo de la derecha. Fuera el fascismo de las calles de Figueres", ha escrito.

El largo historial de Arran

Sin embargo, y a tenor del tono utilizado en la denuncia, parece que el asunto es menos grave si es Arran quien se esconde detrás del pasamontañas. Hace dos días, fue la sede de ERC de Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona la que terminó vandalizada por las juventudes de la izquierda independentista, y los republicanos se limitaron a decir que "así no, Arran": "Las acciones de protesta violenta e incívica muestran que parte de la sociedad aún no ha entendido qué es la democracia y cuál es la República que queremos".

Arran cuenta con un extenso historial de ataques a jueces y sedes de partidos políticos constitucionalistas --entre ellos, decenas a Ciutadans, PSC y PP, y contra ERC-- y también contra medios de comunicación que consideran no afines a su causa. Fue el caso, por ejemplo de Crónica Global, cuya sede atacaron a martillazos y pintadas en 2018, de noche y encapuchados. Un acto vandálico que, sin embargo, contó con el amparo del diputado de la CUP Carles Riera en una entrevista a RAC1. También el Diari de Girona ha sufrido las iras de los radicales cercanos a la CUP.

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