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El expresidente Artur Mas da un cachete cariñoso a su sucesor, Carles Puigdemont.

Artur Mas subleva a Puigdemont al hablar de elecciones

El expresidente corrige la estrategia de su sucesor, que quiere ganar tiempo, mientras cunde el malestar en ERC por la decisión unilateral de la cuestión de confianza

María Jesús Cañizares
3 min

Artur Mas, el hombre que siempre estuvo ahí, sublevó ayer a la camarilla de Carles Puigdemont con sus referencias a unas elecciones anticipadas. Lo hizo en una entrevista radiofónica casi a la misma hora en que el presidente catalán daba explicaciones en otra emisora sobre su decisión de someterse a una cuestión de confianza en otoño.

Que Mas contraprogramara a Puigdemont en estos momentos críticos demuestra ego y empeño en mover los hilos convergentes. Pero lo que realmente ha molestado al entorno del actual presidente catalán son las referencias del expresidente a un adelanto electoral que Puigdemont se guardó mucho de mencionar.

Corregido 12 horas después

El exalcalde de Girona, presidente por accidente --ayer afirmó que, si llega a saber que la CUP vetaría los presupuestos, no habría asumido el encargo de Mas-- decidió anunciar que se sometería a una cuestión de confianza para ganar tiempo, eludir de momento un nuevo avance electoral --sería el tercero en cuatro años-- y seguir adelante con el proceso secesionista. “Pero 12 horas después de que lo anunciara en el Parlamento catalán, Artur Mas le corrige y habla de elecciones inmediatas”, explica a Crónica Global un alto cargo del Govern, quien confiesa que en Palau “hay muy mal ambiente en contra de Mas”.

El todavía líder de CDC fue más allá y aseguró que el candidato a esas nuevas elecciones catalanas debería ser Puigdemont, enterrando así la legislatura y el "procés". Colocar como cabeza de lista al perdedor de una cuestión de confianza no resulta demasiado lógico desde el punto de vista político. Pero corren tiempos convulsos en CDC, algo que está afectando desde hace tiempo a las relaciones con ERC, su socia de gobierno.

No hubo estrategia conjunta

Tal es la desconexión entre ambas formaciones que la cuestión de confianza anunciada por Puigdemont pilló por sorpresa a la mayoría de diputados republicanos. “Hay quien se enteró después de que algún medio de comunicación lo divulgara”, explica un miembro de Junts pel Sí.

Puigdemont, forzado por la tolerancia cero contra la CUP exigida por el aparato de CDC, optó por la política de hechos consumados e informó de su decisión al grupo parlamentario en mitad del pleno de los presupuestos. “Previamente, había informado al vicepresidente Junqueras”, explican una fuente gubernalmental.

Y es que, a pesar de ser socios, el diseño de la estrategia a seguir ante el veto de los antisistema no se consensuó. “Tendrán que acostumbrarse, él es el presidente”, añade esta fuente.