Arrimadas demuestra que otro patriotismo catalán es posible

Ciudadanos gana las elecciones tanto en votos (más de un millón) como en escaños (37) a costa de la debacle del PP, condenado al grupo mixto junto a la CUP

22.12.2017 00:15 h.
6 min

Sin ningún gobierno municipal, sin una red territorial que vaya más allá del área metropolitana de Barcelona, Ciudadanos ha logrado aglutinar, muy meritoriamente, el voto abstencionista no independentista hasta superar la barrera del millón de votos y obtener 37 diputados (tenía 25). ¿Aumento del nacionalismo español en Cataluña? El secesionismo siempre ha tratado de forma despreciativa ese sentimiento, pero tanto la participación como los resultados del 21D demuestran que ni el patriotismo ni la democracia es patrimonio exclusivo de los independentistas en Cataluña.

El procés y su arrolladora máquina propagandística ha intentado inculcar en la conciencia de los ciudadanos que la identidad española es incompatible con la democracia. Pero esta tesis ha quedado desmontada por la abrumadora participación de los catalanes en las urnas, que han legitimado unas elecciones convocadas con base en el artículo 155 de la Constitución y que Ciudadanos enfocaba desde hace meses con moral de victoria.

El mito de los dos millones de secesionistas

“O Junqueras o Arrimadas”, aseguraba la formación naranja. Pero ha sido Junts per Catalunya, la candidatura liderada por Carles Puigdemont, la fuerza independentista más votada (34 escaños), por encima de ERC (32), que partía como ganadora en todos los sondeos. La operación Bruselas y el despliegue mediático consiguiente han dado resultado, aunque coloca a Puigdemont en la difícil tesitura de volver a España si quiere ser investido, lo que implicaría su detención inmediata. Las urnas también han evidenciado que la unión de JxCat, ERC y CUP --formación ésta última caída en desgracia (de 10 escaños pasa a 4)-- apenas supera los dos millones de votos, una cifra mítica repetida constantemente en los foros separatistas y en los balances de la consulta del 9N y el referéndum del 1-O.

Es incontestable que en esta campaña tan sentimental, donde los candidatos encarcelados o exiliados estaban llamados a protagonizarla, ha irrumpido con fuerza Inés Arrimadas, pero huyendo del victimismo que podría haber explotado tras los diversos ataques e insultos sufridos en los últimos días. La cabeza de lista ha tenido a su servicio un hábil manejo de las redes sociales, a las que su partido se sumó mucho antes que otras formaciones. Cs ha arrasado en la provincia de Barcelona, donde ha registrado su mayor aumento al pasar de 17 a 24 escaños, siendo el tradicional cinturón rojo donde más se ha afianzado el color naranja (área metropolitana). Pero también ha despegado en zonas hasta ahora hostiles, como Girona (de 2 a 4 diputados), Lleida (de 2 a 3) y Tarragona (de 4 a 6).

El inútil desembarco de Rajoy en Cataluña

Comparecencia de Inés Arrimadas de Ciudadanos / CG

Comparecencia de Inés Arrimadas tras las elecciones

Ciudadanos se ha hecho con el voto útil de la derecha catalana, hundiendo al PP de Xavier García Albiol, a pesar del desembarco en Cataluña de Mariano Rajoy y de otros dirigentes nacionales sacando pecho de la aplicación del artículo 155 de la Constitución para frenar el procés. Los populares ha pasado de 11 a 3 escaños, colocándose al borde del grupo mixto junto a la CUP. Todo un balón de oxígeno político para Albert Rivera quien, sin duda, puede sacar rédito de estos resultados en el ámbito español. Con permiso del PSOE de Pedro Sánchez.

Pero Arrimadas apenas ha robado electorado al PSC, que pasa de 16 a 17 escaños y gana más de 50.000 votos. Su candidato, Miquel Iceta, había hecho una apuesta muy fuerte por la transversalidad, léase, reconciliación y seny, haciéndose acompañar de exdirigentes de UDC y de comunistas. La moderación del primer secretario socialista, la única que podía recabar complicidades a efectos de investidura si el bloque constitucionalista sumara mayoría, le ha otorgado un buen resultado, aunque no el esperado.

Muchísima menos carga sentimental ha tenido quien se presentaba como la llave de la gobernabilidad, Xavier Domènech, candidato de Catalunya en Comú-Podem. Las encuestas de intención de voto siempre colocaron a los comunes por debajo del listón dejado por Catalunya Sí Que Es Pot, el embrión de esta confluencia de izquierdas, al pasar de 11 a 8 escaños. Pero los catalanes han demostrado que si la transversalidad del PSC no era suficiente para arrastrar un electorado ávido de mensajes poco sofisticados, menos necesaria ha sido la ambigüedad de los comunes, abonados a la tesis de ni DUI ni 155 ni todo lo contrario.

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