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Los candidatos a la alcaldía de Barcelona, en un debate en las elecciones de 2015 / CG

Arranca la campaña electoral por la alcaldía de Barcelona a media legislatura

La fractura de los grupos municipales pone en pie de guerra a todos los líderes, que se preparan para las próximas elecciones pese a no tener candidatos

5 min

Las elecciones municipales se celebraron el 27 de mayo de hace dos años, pero el ecuador del mandato se cumple realmente este martes, 13 de junio. Es la fecha en la que Ada Colau, hasta entonces activista y miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), fue investida alcaldesa de Barcelona.

La líder municipal de los comunes arrebataba la vara de mando de la capital catalana al convergente Xavier Trias y tomaba posesión como abanderada del cambio, sobre todo en aspectos como la vivienda, por los que se había dejado la piel en su lucha particular.

En pleno ecuador de su mandato, Colau suspende justamente en ese ámbito, considerado el problema principal de los barceloneses por entidades como la propia Síndica de Greuges de la ciudad. Los precios de los alquileres son actualmente desorbitados y circunstancias como el aumento del turismo --otra de las piedras en el zapato de la alcaldesa-- los han disparado todavía más, al aflorar los pisos turísticos hasta en los rincones más insospechados de Barcelona.

A golpe de moción

Algo no ha hecho del todo bien Colau en estos dos años cuando se ha visto obligada a aprobar unos presupuestos a golpe de moción de confianza. La fractura que se palpa en los pasillos del Ayuntamiento de Barcelona entre los demás grupos municipales es evidente y a ella no le vino mal.

Ahora, a dos años de las próximas elecciones a la alcaldía, la misma fragmentación política le obliga a estar en primera línea incluso en plena baja por maternidad. Hace solo siete semanas que tuvo a su segundo hijo y ya ha reaparecido en dos ocasiones en la agenda pública del consistorio para inaugurar una zona del Hospital del Mar --donde dio a luz-- y protagonizar un debate con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

La actividad de Ada Colau en las redes sociales es más enérgica y apenas se ha visto interrumpida: ella misma informó sobre su reciente maternidad y ha ido opinando acerca de aspectos que no siempre tenían relación con la política municipal. Fuentes del consistorio aseguran que no sería de extrañar que en el próximo pleno, el 30 de junio, vuelva a primera línea.

Objetivo: 2019

Mientras tanto, los demás grupos del consistorio empiezan a prepararse para arrebatarle el cargo cuando todavía queda la segunda mitad del mandato de los comunes y cuando la mayoría ni siquiera saben quién será el aspirante del grupo. O eso dicen.

Las últimas encuestas catapultaban a la ERC de Alfred Bosch como segunda fuerza del Ayuntamiento de Barcelona con ocho escaños, tres más de los que tiene actualmente. Precisamente es el líder independentista uno de los que hizo posible la investidura de Colau y fue su principal pretendiente para alcanzar un pacto que nunca llegó. Ahora, dice, no confiaría en ella.

La CUP Capgirem Barcelona está en estos momentos más centrada en la elección del sucesor de Josep Garganté, que anunció su fin como concejal llegado el ecuador del mandato. Sin embargo, prevén que la escogida sea la actual diputada Eulàlia Reguant, una combatiente que consideran perfecta para apoyar la lucha vecinal, su principal aliada, con la que impregnar de radicalidad los escaños municipales.

No hablan claro

El incansable Alberto Fernández (PP) no contempla, de momento, la vida lejos de su despacho en el ayuntamiento. El zarpazo de las últimas elecciones, en las que pasó de nueve a tres concejales, no ha mermado su disposición para convertirse en la principal oposición de Barcelona en Comú, por ahora, y quién sabe si partido ganador en un futuro.

No aclara quién luchará por la alcaldía en su grupo en 2019, como tampoco lo hace Joaquim Forn (Grup Demòcrata) o Carina Mejías (Cs), pese a que ella considera que su oportunidad para ser alcaldesa de la Ciudad Condal actualmente es histórica.

El único que habla claro es Gerard Ardanuy (Demòcrates de Catalunya), el concejal no adscrito que navega solo desde que se separó de la antigua CiU: no será él quien se postule como futuro alcalde. Bastante tiene con luchar por algo tan básico como un despacho, un consejero y un ordenador.

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