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El diputado de JxS Lluís Llach saluda al presidente Carles Puigdemont en el Parlament / EFE

Aplausos independentistas a Llach y bronca de la oposición a Puigdemont

El presidente catalán no aclara si habrá sanciones a los funcionarios no secesionistas, pero avisa de que las leyes del Parlament "se deben cumplir"

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La amenazas contra los funcionarios lanzadas por el diputado de JxSí Lluís Llach, quien advirtió de sanciones a quienes no acaten las leyes de desconexión, han planeado en la sesión de control celebrada en el Pleno del Parlamento catalán. El cantante, que ha provocado un vendaval político con sus reflexiones, ha sido aplaudido por sus compañeros de filas, pero las preguntas de la oposición dirigidas al presidente, Carles Puigdemont, se han saldado con bronca y alusiones a una ley de transitoriedad, a la que se dará luz verde esta tarde, que ha partido en dos a la Cámara catalana.

Puigdemont, al igual que ayer hizo la consejera de Presidencia, Neus Munté, no ha confirmado ni desmentido si los empleados públicos serán multados en caso de desobediencia a las leyes independentistas, limitándose a decir que las leyes que apruebe el Parlament se tienen que cumplir, pero sí ha sido contundente a la hora de defender la figura de Lluís Llach, quien, según ha recordado, sufrió “detención, prohibición y exilio”. Las palabras de Puigdemont han arrancado los aplausos de JxSí, que incluso se han puesto en pie.

Cada día una nueva ocurrencia

El presidente del PPC, Xavier García Albiol, ha asegurado que “cada semana despertamos con una nueva ocurrencia que supera la anterior, primero fue el exjuez Vidal afirmando que la Generalitat robaba datos fiscales, luego, el vicepresidente Junqueras diciendo que se va a hacer una declaración unilateral de independencia y ahora Llach amenazando a los funcionarios”.

Por su parte, la líder parlamentaria de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha reprochado al Govern que amenace a un colectivo profesional sometido a recortes y ha calificado de “vergonzoso” que Llach opte por amenazar a los funcionarios en lugar de defenderles de “una mala gestión y de su obsesión separatista”. Reflexiones a las que Puigdemont ha respondido censurando que la formación naranja “juegue con los funcionarios”.