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Bart de Wever, presidente del partido nacionalista liberal N-VA, en una comparecencia pública. Estos son los 'amigos' de Puigdemont en Bruselas / CG

Estos son los 'amigos' de Puigdemont en Bruselas

El 'expresident' trata de granjearse la simpatía de los nacionalistas flamencos; el N-VA, el mayor partido del país, le hace guiños

7 min

Son los amigos de Carles Puigdemont, en Bruselas (Bélgica). El expresidente catalán trata de granjearse el apoyo de los nacionalistas flamencos en su huida a la capital comunitaria que le ha librado, hasta ahora, del proceso por rebelión en la Audiencia Nacional.

Desde que Puigdemont sorprendiera el pasado lunes apareciendo en la sede administrativa de la UE, políticos de al menos tres partidos flamencos han enviado mensajes de bienvenida al líder independentista.

Son la liberal Nueva Alianza Flamenca (N-VA), los cristianodemócratas del CD&V e incluso el xenófobo Vlaams Belang (VB).

El expresident ha insistido en que no desea entrometerse en la política interna del país, pero decisiones com la de optar por el neerlandés en el proceso judicial para combatir su extradición contradicen esa tesis.

Al lado del 'expresident'

Y le está dando cierto resultado. El primero en abrir el fuego fue Theo Francken, secretario de Estado de Asilo (N-VA), que fue rápidamente desautorizado por el primer ministro, Charles Michel.

La llamada al orden del jefe de gobierno belga no tapó el bombardeo de mensajes que el soberanismo flamenco ha estado enviando toda la semana al también exalcalde de Girona hasta el domingo, día de su detención en Bruselas.

El martes, el líder del N-VA, Bart de Wever, subrayaba que Puigdemont "sería siempre un amigo y bienvenido" en Flandes.

A las declaraciones del también alcalde de Amberes se le sumaron anteayer, sábado 4 de noviembre, las de Geert Burgeois, presidente de la región de Flandes, que criticó la cárcel para ocho exconsejeros del Govern y pidió que la UE intervenga en Cataluña.

Horas después de conocerse que Puigdemont se encontraba arrestado, el viceprimer ministro federal y titular de Interior, Jan Jambon (N-VA), se preguntó "a qué espera Europa" para intervenir en la crisis catalana.

Un circo

En mitad de ello, un circo. Tom van Grieken, líder del xenófobo Vlaams Belang, se presentó a la conferencia de prensa que ofreció el martes Puigdemont en Bruselas.

"Somos el único partido que le apoyamos", se jactó el también diputado en el parlamento regional.

Este hecho quedó tapado por la comparecencia de prensa del expresident --entonces aún en libertad--, pero no para el espectro independentista flamenco, que vio como Van Grieken hacía pública ostentación de su apoyo al expresident.

¿Quiénes son?

"En primer lugar, hay que recordar que el mayor partido de Bélgica, el N-VA, es nacionalista flamenco", desgrana para este medio Adriaan Schout, coordinador del Instituto Holandés de Relaciones Internacionales Clingendael.

En efecto, el N-VA controla tres de los trece ministerios del Gobierno federal, una vicepresidencia y dos de las cuatro Secretarías de Estado.

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Jan Jambon, vicepresidente y titular de Interior (i), junto a Charles Michel, primer ministro, y varios policías / TWITTER

"Dos factores los alimentan. Uno, desde la caída del Muro de Berlín, los Estados miembro de la UE tienen menos incentivos a permanecer unidos. Y dos, las disparidades económicas entre regiones les han beneficiado", ha agregado el experto.

¿Bebe el identitarismo flamenco del odio a la región francófona de Valonia? "Los partidos de Flandes, mucho más liberales, argumentan que están pagando el estado más social que existe en el territorio vecino, que mira más a Francia, más socialdemócrata", indica.

"Derecha dura"

Más crítico se muestra Javier López Facal, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y autor del volumen Breve historia cultural de los nacionalismos europeos (Catarata).

"Es un nacionalismo de extrema derecha, cuando no derecha dura. Es muy diferente al catalán, más urbano. Se sustenta en el hecho de que Bélgica es un no país, un estado relativamente nuevo, artificial y poco cohesionado".

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Tom van Greken, líder del nacionalista xenófobo Vlaams Belang, en una concentración a favor de Puigdemont / TWITTER

Según él, los partidos que apoyan a Puigdemont en Bruselas "se han aprovechado del declive económico de la región francófona, antes rica en industria pesada y minas, para airear sus agravios".

¿Son las declaraciones citadas anteriormente una amenaza a la coalición que gobierna Bélgica? "Sin duda. Los independentismos tienden a ser autorreferenciales. Tienen su propio proyecto, pero no uno común", advierte.

"Delicados equilibrios"

El coqueteo de Puigdemont con el nacionalismo flamenco --y la respuesta cada vez más verbal de estos círculos en su apoyo-- topan en efecto con un frágil equilibrio político.

"Bélgica ha tenido siempre que hacer equilibrios para formar gobiernos. El primer ministro actual, Charles Michel, es el segundo francohablante de toda la historia", recuerda Xavier Torrents, profesor del área de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona (UB).

"La consecuencia más directa es si el caso Puigdemont puede afectar la gobernabilidad del país", agrega Torrents, en referencia a los problemas pasados que tuvo Bélgica para formar un ejecutivo.

Torrents, también especialista en extremismos, subraya que el xenófobo Vlaams Belang tenía antes la primacía política en este nacionalismo.

"Ello ha cambiado. Barajo dos tesis. Una, que el VB haya mutado hacia un soberanismo más económico, al estilo de los del norte de Italia. O dos, que el N-VA, haya introducido un nuevo eje en la política flamenca. El resultado sería menos obsesión contra la inmigración y un nacionalismo resultante más cívico, menos cultural", ha concluido.