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Elisenda Paluzie y David Fernández, elegidos presidenta y vicepresidente de la ANC / EUROPA PRESS

El discurso del odio de David Fernàndez, segundo de Paluzie en la ANC

El vicepresidente de la entidad independentista dice que "España es un enemigo sin matices" y señala que "si existiera el botón de eliminar catalanes, lo utilizarían sin dudar"

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Los discursos del odio, hispanófobos y que en cualquier otro país serían señalados y condenados como propios de la extrema derecha se expanden cada vez con mayor arrojo y menor disimulo en el seno del independentismo. Los ejemplos entre la élite gobernante desde hace casi una década en Cataluña son numerosos --basta recordar los tuits y artículos del presidente de la Generalitat, Quim Torra, en el pasado--, y también lo son dentro de sus entidades afines. Es el caso de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), cuyo vicepresidente, el ingeniero David Fernàndez, ha dado una elocuente muestra de ello en sus redes sociales.

Fernàndez, mano derecha de la presidenta Elisenda Paluzie al frente de la ANC --organización que desde hace años organiza manifestaciones como la Diada secesionista--, señala cuáles son, a su modo de ver, "el origen de los problemas" de lo que él considera "el pueblo catalán". Y lo hace con un alegato en un largo hilo de Twitter que se resume en señalar a España como "enemigo sin matices" por, según él, querer "eliminar catalanes", y en el que no faltan ninguno de los tópìcos ultranacionalistas que en cualquier país serían repudiados por su xenofobia.

"Los españoles no quieren que existamos"

"La principal amenaza del pueblo catalán es que los españoles no quieren que estemos, no quieren que existamos, nos niegan. La realidad es que para los españoles nuestra sola existencia es una amenaza para su propia existencia", empieza diciendo este dirigente, impulsor a su vez del Cercle Català de Negocis y de la patronal independentista Anem Per Feina

Fernández da a su vez muestra de su manipulada visión de la historia al apuntar que "España es un invento de las élites castellanas y colaboradores (también en Cataluña) para mantener su ritmo de vida de lujos", para lo cual pone como ejemplo al "rey emérito español, las familias Franco, Aznar, González y 400 más".

"Sin los Países Catalanes pasarían hambre"

Según el dirigente de la ANC, "los aparatos del Estado" están a su servicio para controlarlo "todo desde Madrid". Y, una vez llegado a este punto, da en otro de los argumentarios típicos --y no contrastados-- del nacionalismo gobernante el Cataluña: el presunto "expolio fiscal superior a los 16.000 millones de euros al año". Algo que, a su juicio, sirve para "mantener las fiestas en los palacios y grandes hogares de Madrid" y "para evitar una revuelta en territorios poco productivos, repartiendo millonadas en subsidios".

En su siguiente punto, Fernàndez cae en otra de las características propias del nacionalismo ultra: el supremacismo: "Estas élites españolas saben desde hace siglos que sin el dinero de Cataluña, País Valenciano y Baleares (Países Catalanes), la mitad de España pasaría hambre y se rebelaría contra ellos".

"Cuando la familia de Granada se revuelva, vendrá a por ti"

Y tras esta muestra de arrogancia y vanidad, el dirigente de la ANC se despacha diciendo que "por eso es tan importante para ellos decir que los catalanes somos insolidarios" y, acto seguido, intenta dirigir su mensaje a los inmigrantes del resto de España, recurriendo para ello al discurso de la división y el enfrentamiento propio de la extrema derecha: "Así, el día que estalle una revolución por hambre, tú, catalán nacido en Granada, que vives en Nou Barris o el Baix Llobregat, pagas la vida en impuestos y tienes un pisito pequeño, serás el culpable, no ellos".

"Cuando la familia de Granada o León se revuelva, porque no tiene dinero para llenar la nevera o su pensión se reduzca a la mitad, vendrá a por ti a Nou Barris o el Baix Llobregat ("a por ellos, oé, oé, oé") no a por las élites de Madrid".

"España es un enemigo sin matices"

La perorata del dirigente ultra insiste luego en los tópicos del nacionalismo catalán durante décadas --"expolio fiscal", "la asfixia en infraestructuras", "los peajes", "el intento de eliminación del catalán", "la ocultación de la historia"...--, los políticos presos del procés y el, según él, intento de España de "robarnos el alma".

Dicho esto, Fernàndez llega a la conclusión de que "si existiera el botón de eliminar catalanes, lo utilizarían sin dudar". Y, tras ello, insta a "entender que España es un enemigo sin matices, nos lo recuerdan cada día". Y a tener "conciencia de nación" instando a "actuar con sentido de Estado a nivel institucional y construir Estado".