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Alba Vergés, vicepresidenta primera del Parlament, provoca un nuevo rifirrafe con Junts / EP

Alba Vergés, ¿presidenta del Parlament?

La 'exconsellera' de Salud dirigirá la etapa posterior a la salida de Borràs (JxCat) hasta que el liderazgo de la Cámara vuelva a los neoconvergentes

7 min

Alba Vergés (Igualada, 1978) será quien dirigirá la transición en el Parlament de Cataluña si Laura Borràs cesa como presidenta, como es previsible que ocurra tras haber anunciado la CUP --aliado parlamentario de JxCat y ERC-- que apoyará el relevo de la política neoconvergente por la apertura de juicio oral contra ella por presunta corrupción cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes (ILC)

La presidenta del Parlament de Cataluña Laura Borràs, que ha decidido mantener el voto delegado del fugado Lluis Puig pese a la anulación del Constitucional / EUROPA PRESS
La presidenta del Parlament de Cataluña Laura Borràs, que ha decidido mantener el voto delegado del fugado Lluis Puig pese a la anulación del Constitucional / EUROPA PRESS

La caída de Borràs (JxCat) por ese supuesto troceo de contratos en la ILC provocará que, salvo sorpresa, republicanos y posconvergentes pacten que la presidencia de la Cámara pase a otro político de JxCat. Pero eso será después de que Vergés (ERC) tome el mando del hemiciclo autonómico. La exconsejera de Salud será en ese momento la segunda máxima autoridad autonómica, después del president de la Generalitat, Pere Aragonès

Alcaldable por Igualada

Pero esa posición será transitoria, porque durará hasta que los independentistas hallen otra figura de JxCat que dirija la Cámara catalana. Cuando ello ocurra, Vergés dejará la vara de mando y la también diputada se podrá centrar en su otro cometido: ser alcaldable de ERC en su Igualada natal. Los republicanos aspiran a desbancar a un Marc Castells que ha tenido un mandato tormentoso

Para ello, aspiran a hacer uso de la notoriedad que ganó Vergés como consejera de Salud en los primeros compases de la pandemia del coronavirus. La ahora diputada nacionalista sucedió al levantisco Toni Comín al frente del departamento que más presupuesto autonómico consume, y casi sin solución de continuidad se encontró con el desgarrador impacto del coronavirus en España. 

Tormenta perfecta

En efecto, los críticos con la gestión de Vergés en la consejería le afean que "apenas haya dejado marca" en forma de planes estratégicos, actuaciones de gran calado y mejoras sectoriales. Pero lo cierto es que la economista de formación se encontró con las cascadas de fallecimientos, los confinamientos y la escasez de material que marcaron los primeros meses del virus. 

Las polémicas fueron continuas. La republicana tuvo que cabalgar una posición nada cómoda, por cuanto el entonces presidentQuim Torra, lideró una postura dura de apoyo a más restricciones contra el patógeno, frente a los sectores economicistas que pedían salvar la economía. Torra, de hecho, operó de oposición al mando único de la pandemia, y Vergés quedó entre dos aguas. 

Cifras y cierres

La extitular de Salud también chocó con el Ejecutivo, aunque lo hizo con otras formas que las que a menudo exhiben los neoconvergentes. Trató de no dinamitar los puentes con Salvador Illa, entonces ministro de Sanidad y Consumo, y capeó como pudo las tormentas como los pagos extra por respiradores, la catastrófica compra de mascarillas a Basic Devices, que mereció el reproche de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), y los cierres municipales, comarcales o de otra dimensión. 

De hecho, una de las imágenes que más se recuerdan de Vergés como consejera de Salud es la de sus lágrimas al anunciar el confinamiento perimetral de la zona de L'Anoia, de donde procede. La polémica sobre su emoción en directo en televisión se incardinó en una corriente crítica que le afeaba carecer de formación sanitaria. Sus partidarios la defendieron recordando la vertiente humana de la enfermedad, y afeando el corporativismo del estamento médico. 

Vacunación

Pero el virus remitió y llegaron las vacunas. La inmunización en Cataluña operó con Vergés como un reloj suizo, aunque saltó una controversia que enredó la etapa de esta política al frente de la consejería. Se produjo un inexplicable retraso en la administración a los policías nacionales y guardias civiles en Cataluña; los sindicatos denunciaron, la justicia admitió demora injustificada y el caso ha terminado con la imputación de cuatro altos mandos de la Consejería de Salud de la época de Vergés. 

Comenzando por la doctora Carmen Cabezas, ahora secretaria de Salud. Dos de ellos ya ni están en el departamento: son Adrià Comella (en el Hospital de Sant Pau de Barcelona) y Sara Manjón (Consorci Hospitalari de Vic). Ese lance judicial aún colea y tiene visos --habida cuenta de lo que dijo el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña-- de terminar siendo considerado delictivo. 

Presunta corrupción

Con ese procedimiento judicial en marcha y la sombra alargada de la compra millonaria de mascarillas a empresarios sin experiencia en salud que terminaron recolocándose en Singapur, Vergés dejó la consejería y recaló en la mesa del Parlament, donde ya había figurado. Es allí donde fue nombrada vicepresidenta primera, posición que le valdrá para coger el testigo de Borràs si, tal y como se prevé, la política de JxCat acaba cediéndolo por el caso de presunta corrupción que la cerca. 

Vergés pilotará la transición y será a todos los efectos segunda máxima autoridad autonómica tras Pere Aragonès, pero no permanecerá en la Cámara, pues los republicanos ya la han elegido --y votado-- como alcaldable por Igualada. Aunque hay dudas de que pueda desbancar a Marc Castells en las elecciones municipales que se celebrarán el próximo año.